El 22 de abril es el Día de la Tierra, un día organizado por la Earth Day Network y cuya misión es mantener un medio ambiente saludable y sostenible para proteger nuestro planeta.

Con este motivo, un grupo de nativos guyaneses de la tribu de los Wapichan, originarios del sur de esta antigua colonia británica, ha empleado un dron (creado a partir de tutoriales de YouTube) para ubicar los lugares de la selva en los que mineros y leñadores furtivos talan indiscriminadamente los bosques. Según informa la revista Quartz, la zona fronteriza entre Guyana y Brasil, cuya naturaleza está protegida, se encuentra amenazada por la deforestación y la contaminación que provocan la extracción de oro y las madereras.

Los Wapichan están, desde 2003, documentando todo cuanto ocurre en la región. La complicada orografía de algunas partes salvajes y la dificultad de acceso motivaron su proyecto, en el que han tenido ayuda externa de personas sensibles a su causa. GoPro les donó la cámara que fijaron en el dron (programada para sacar una foto cada dos segundos), y que les proporciona las imágenes que sospechaban: los madereros estaban talando la zona protegida.

Estas imágenes (vídeo de Digital Democracy al principio de esta noticia), que han sido enviadas al gobierno guyanés para que tome medidas, son el resultado de una iniciativa que, pese a las colaboraciones externas, ha sido llevada a cabo de forma íntegra por los Wapichan. Tras varios intentos fallidos, detalles pulidos y distintas pruebas, consiguieron hacer volar y controlar el dron que les ayudaría en su objetivo, que no era otro que el de conseguir las pruebas para que el gobierno actuase. Un ala fija de fibra de plástico, pegamento, cuerdas de arco para atar las piezas y un palo de piruleta como taladro improvisado fueron algunos de los elementos que emplearon en la construcción de su aeronave no tripulada, con el que ganarse todavía más el sobrenombre del que el líder de la comunidad hace gala: "guardianes de los bosques".

Lucha constante y reconocida

La tribu de los Wapichan es conocida por su activismo en defensa de sus tierras. Nicholas Fredericks, líder de la comunidad indígena guyanesa, viajó en 2015 a París, donde Naciones Unidas le entregó el Premio Ecuador. Este galardón reconocía la labor de su tribu en contra de la deforestación y la tala indiscriminada de las reservas naturales del país sudamericano, además de servirle como altavoz para alertar a su gobierno local con un apoyo internacional. Ahora, el dron será una piedra más en el castillo de su lucha contra los madereros furtivos y el ataque a sus bosques.

El papel de los drones en el medio ambiente

No solo la tribu de los Wapichan utiliza los drones para el control de los bosques y la tierra. En España, distintas organizaciones recurren tanto a las alas fijas (drones en forma de avión), como multirrotores y otro tipo de drones (en función del medio en el que se desplazen) para la investigación y la conservación del medio ambiente.

Por ejemplo, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña (CTFC) se habilitaron como operadores de drones para manejar las aeronaves como herramientas de estudio en entornos forestales. Además, según informa Denis Boglio, director general del CTFC, "dará un impulso a la ciencia catalana en el ámbito ambiental, ampliará sus posibilidades tecnológicas y promoverá el dron entre sus investigadores".

En el mar, el Círculo de Innovación en Investigación Oceanográfica, Robótica y Arqueología Submarina (CIIORA) hizo navegar en junio de 2015 un vehículo submarino autónomo, un dron en el medio acuático. El trabajo consistió en la filmación de un pecio romano en aguas de Cartagena para que otros grupos de investigación nacionales e internacionales tuviesen material para analizar. Precisamente, hace unas semanas se celebró la Oceanology International 2016 en la que los drones submarinos tuvieron su representación.

Por otra parte, el Instituto de Agricultura sostenible del CSIC ha experimentado con drones para limitar el uso de los herbicidas lo que ayudaría a reducir gastos y prácticas agrícolas no deseables sin provocar una merma en el rendimiento de la tierra.