Ada Colau
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (3-i), posa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias (3-d); el portavoz en el Congreso de la formación, Ínigo Errejón (2-d); la secretaria de Análisis Social y Político del partido, Carolina Bescansa; el portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech (2-i), y el portavoz de IU, Alberto Garzón, a su llegada a un desayuno informativo en Madrid. EFE

Nunca fue un debate clausurado. Pero ahora, a menos de dos semanas de que se convoquen elecciones si un acuerdo de Gobierno no lo evita antes, la idea de una alianza electoral entre Podemos e Izquierda Unida vuelve a estar sobre la mesa con más fuerza que nunca. Y también con más posibilidades que nunca de convertirse en realidad, pese a los escollos.

La pelota está, una vez más, en el tejado de la formación morada. "Hay que ser prudentes, pero deseo de corazón que Alberto [Garzón] y nosotros podamos estar a la altura. Eso no implica generar expectativas, pero el momento requiere una conversación política de altura", ha dicho este miércoles al respecto el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en los pasillos del Congreso.

No nos fascina la idea, pero el momento lo pide. Es una oportunidad histórica Él, que el año pasado se mostró muy crítico con la federación de izquierdas y que lideró unas negociaciones con Garzón para el 20-D que acabaron en portazo, ha cambiado totalmente de tono y de registro. El miércoles pasado admitía que buscaría un diálogo y una negociación con el líder de IU, y un día más tarde, en una entrevista en Cuatro, se mostraba dispuesto a un entendimiento "desde el reconocimiento", y no desde la mera absorción, algo a lo que Garzón se niega en redondo. "IU es una organización con personalidad. Lo que queremos es una colaboración (...) Podemos jamás querrá integrar las siglas de nadie”, aseguró Iglesias entonces.

El debate dentro del partido morado, que siempre ha defendido la transversalidad frente a un frente de izquierdas y se ha distanciado de IU como organización, es delicado. Especialmente porque esta tesis ha sido construida y alimentada por el número dos y secretario político de la formación, Íñigo Errejón, cuya relación con Iglesias se vio sacudida recientemente por la crisis del partido en Madrid y la destitución de su mano derecha, Sergio Pascual, como secretario de Organización.

El terremoto que se produjo entonces puso de manifiesto las distintas sensibilidades dentro de la organización, encarnadas para muchos en Iglesias y Errejón, y que viene a traducirse, principalmente, en un debate estratégico sobre el eje arriba-abajo (pueblo-élite) frente al tradicional de izquierda-derecha.

En ese debate, Errejón sigue defendiendo esa transversalidad, que no considera compatible con IU, y no quiere un pacto electoral bajo la fórmula de una coalición estatal, que califica de "sopa de siglas". El número dos desconfía de que este tipo de alianza, la única que aceptaría IU, dé como resultado una suma de los votos que ambas formaciones obtuvieron en los últimos comicios, 5 millones y 1 millón, respectivamente, lo que habría supuesto superar al PSOE. "Los cuentos de ábacos no funcionan casi nunca", dijo este martes en el Congreso, e insistió en que los acuerdos que "se hacen bien multiplican" y los "que se hacen mal", dividen.

Superando recelos

Pero lo cierto es que, pese a los recelos de Errejón, muchos de los que comparten sus tesis han ido convenciéndose en los últimos días de la necesidad de llegar a un acuerdo, conscientes de la importancia del "momento histórico". "No nos fascina la idea, pero el momento lo pide. Toca ser generosos; es la oportunidad de ganar", afirma un dirigente de Podemos partidario de la transversalidad. "Es una oportunidad histórica", afirma otro destacado miembro del partido muy próximo a Errejón.

IU espera que sea Iglesias quien de el primer paso La presión es mucha, dentro y fuera de la formación morada. Las encuestan reflejan un desgaste de Podemos y un empuje de IU, y voces como la de la alcaldesa de Barcelona y líder de Barcelona en Comú, Ada Colau, y la de la líder de Compromís, Mónica Oltra, cuyas formaciones son socias territoriales de Iglesias, han insistido públicamente en los beneficios de un entendimiento. Y aunque ni Podemos ni IU descartan la posibilidad de un milagro de última hora que permita un pacto y evite nuevas elecciones, ambos son conscientes de que se encuentran en tiempo de descuento.

Oficialmente, nada se ha movido. Ambas organizaciones respetan el escenario de formación de Gobierno y no harán ningún movimiento hasta que, de no conseguirse, se convoquen oficialmente las elecciones el 2 de mayo. Para entonces, IU espera que sea Iglesias quien de el primer paso. Entretanto, miembros del entorno del líder de Podemos han mantenido conversaciones informales con gente cercana a Garzón para hacerle saber que una alianza no es solo posible, sino deseable, según han confirmado a 20minutos fuentes de ambos partidos, informa Angel Calleja.

Las mismas fuentes aclaran que ni Iglesias ni Garzón han hablado en persona o por teléfono. La llamada, coinciden en IU y Podemos, se producirá una vez que el rey firme el decreto de convocatoria de elecciones, que se celebrarían el 26 de junio. Los plazos son muy justos, dado que la Ley Electoral establece que "los partidos y federaciones que establezcan un pacto de coalición para concurrir conjuntamente a una elección deben comunicarlo a la Junta competente, en los diez días siguientes a la convocatoria".

Buscando la fórmula mágica

El entorno de Garzón ha acogido con satisfacción la disposición al acuerdo de Podemos, toda vez que aquel siempre apostó por "la unidad de las fuerzas de la izquierda" como fórmula para lograr una alternativa viable a PP, PSOE y Ciudadanos. Pero para que este acuerdo se materialice, hay que hallar una fórmula que satisfaga a ambas formaciones, y ahí es donde está el principal problema. "Primero que se aclaren ellos", afirman fuentes de IU. Garzón ya ha dejado claro que solo aceptará confluir con Podemos a nivel nacional y no por territorios y "a la carta", como en los pasados comicios. Y eso, sí, respetando la autonomía y diferencias de cada organización.

Al debate de las siglas y al del arriba-abajo frente a la lógica tradicional de izquierdas se suma la deuda de IUPablo Iglesias ha tomado nota y parece dispuesto a ceder, pero aún hay escollos por salvar. Al debate de las siglas y al del arriba-abajo frente a la lógica tradicional de izquierdas se suma la deuda de IU, que atraviesa una delicada situación financiera. Antes del 20-D debía a los bancos más de 9 millones de euros, una situación que se vio agravada al conseguir solo dos diputados, pese a su millón de votos, y no poder así lograr grupo parlamentario propio, con lo que no ha podido recibir las subvenciones destinadas a cubrir gastos de la última campaña electoral.

Otro asunto no menos será la elaboración de las listas electorales, ya que en caso de coalición habría que hacer hueco a los de Garzón, con los consiguientes corrimientos de puestos. Este es un debate, el de las listas, que aún no se ha cerrado en Podemos, aunque tanto Iglesias como Errejón, más allá de la confluencia o no con IU, se han mostrado favorables a, si se convocan comicios, concurrir con las mismas listas con las que se presentaron al pasado 20D, sin celebrar primarias.

Será, pues, cuestión de negociación. Aunque, si se llega a un acuerdo, serán las bases quienes tengan la última palabra.