El "Fuera Dilma" triunfa en Brasil y Rousseff está más cerca de ser juzgada y apartada del cargo

  • La Cámara de Diputados de Brasil alcanzó los votos necesarios para que prosiga el proceso político contra la presidenta Dilma Rousseff.
  • Si el pleno del Senado respalda la decisión, Rousseff será sometida a un juicio político con fines de destitución y deberá separarse del cargo.
  • Las acusaciones se fundamentan en unas maniobras contables que el Gobierno hizo para maquillar sus resultados de 2014 y 2015.
Un manifestante contra Dilma Rousseff porta un ataúd de cartón con su nombre durante la votación en la Cámara de los Diputados.
Un manifestante contra Dilma Rousseff porta un ataúd de cartón con su nombre durante la votación en la Cámara de los Diputados.
JOEL RODRIGUES / EFE
La oposición política en la Cámara de Diputados de Brasil alcanzó este lunes en el pleno los 342 votos necesarios para que prosiga el proceso contra la presidenta Dilma Rousseff, con lo que el Senado decidirá si inicia un juicio con miras a su destitución.

La oposición política en la Cámara de Diputados de Brasil alcanzó este lunes en el pleno los 342 votos necesarios para que prosiga el proceso contra la presidenta Dilma Rousseff, con lo que el Senado decidirá si inicia un juicio con miras a su destitución.

Los promotores del proceso lograron la preceptiva mayoría de dos tercios de los votos cuando aún no se habían pronunciado los 513 diputados y estallaron en algarabía al grito de "Fuera Dilma", en medio de las protestas del oficialismo que respondía "no habrá golpe".

"Cuánta honra me reservó el destino para dar este grito en nombre de todos los brasileños", dijo el diputado Bruno Araújo, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el anunciar el voto que garantizó la victoria a la oposición.

En medio del alborozo y las lágrimas de algunos diputados del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), la votación continuó en medio del festejo opositor, que se replicaba en las calles de decenas de ciudades del país, en las que el resultado fue seguido por fuegos artificiales y el mismo grito: "Fuera Dilma".

El próximo paso del proceso estará en manos del Senado, que a partir del martes iniciará los trámites para decidir si se abre el juicio político contra Rousseff, lo que podría ser definido en unos veinte días y supondría que la presidenta estaría apartada de sus funciones durante unos seis meses, lo que podría durar el proceso.

La votación en la Cámara Baja estuvo precedida de debates que se celebraron de forma ininterrumpida desde el pasado viernes y en los que los adversarios ya habían insinuado que contaban con los votos necesarios para aprobar el proceso.

Si el pleno del Senado respalda la posición de la Cámara de Diputados, Rousseff será sometida a un juicio político con fines de destitución y deberá separarse del cargo durante un plazo de 180 días, que será el tiempo que tendrá la Cámara Alra para el proceso.

En ese período, su cargo será ocupado por el vicepresidente Michel Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que hace dos semanas rompió con el Gobierno y decidió apoyar el proceso con miras a la destitución de Rousseff.

Indignación y tristeza de Rousseff

El abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, declaró este lunes que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, recibió con "indignación y tristeza" la decisión de la Cámara de Diputados que la deja al borde de un juicio político. "Quien es favorable a la democracia no puede ser favorable a lo que ocurrió hoy", declaró Cardozo tras la votación en la Cámara Baja que decidió por una clara mayoría que el trámite contra Rousseff prosiga en la instancia definitiva del Senado.

"Esta decisión no abatirá a la presidenta", que no tiene "apego a cargos", pero "dedicó su vida a luchar por la democracia", añadió. Según Cardozo, "si alguien cree que ella se doblará frente a lo que pasó hoy se equivoca, pues ella luchará así como luchó contra la dictadura para evitar que haya otro golpe de Estado".

El abogado general volvió a descalificar las acusaciones, que se se fundamentan en unas maniobras contables que el Gobierno hizo para maquillar sus resultados de 2014 y 2015. "No hay un argumento que ponga en tela de juicio la honestidad de la presidenta", indicó sobre los cargos que evaluará el Senado.

"No es esto lo que la Constitución establece para un proceso de destitución", aseguró el abogado general, quien sostuvo que si el proceso contra Rousseff es aprobado en el Senado el país recordará lo ocurrido hoy como el "golpe de abril de 2016".

Alegría en las calles

Con gritos de "Fora Dilma", fuegos artificiales y cacerolazos, miles de brasileños celebraron en las calles de las principales ciudades del país el avance del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff.

En Sao Paulo, donde se registró la mayor concentración contra el Gobierno, una multitud estalló en gritos de alegría cuando se confirmó la derrota del Gobierno en el Parlamento.

La celebración incluyó el himno nacional, fuegos artificiales y bocinazos y cacerolazos contra el Ejecutivo, mientras se desplegaba una bandera gigante con la palabra "impeachment" (juicio político) en las inmediaciones de la sede de la patronal industrial paulista, la más poderosa del país, que se ha involucrado con fuerza en el apoyo al juicio contra Rousseff.

A pocos kilómetros, en el centro de la ciudad, los partidarios del Gobierno lloraban de rabia e impotencia y se agarraban a la última esperanza de Rousseff, la votación en el Senado.

En la capital del país, Brasilia, también decenas de miles de personas esperaron los resultados de la votación en la Explanada de los Ministerios, aunque para evitar incidentes, partidarios y detractores del Gobierno estaban separados por una gigantesca valla de casi un kilómetro de largo.

En Río de Janeiro, donde las movilizaciones se desarrollaron frente a las playas de Copacabana, cientos de personas esperaron hasta última hora de la noche para celebrar la decisión el Parlamento en el mismo clima festivo que marcó las marchas que se desarrollaron durante el día.

Las movilizaciones, que se repitieron en 25 estados de Brasil en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, transcurrieron con normalidad y con incidentes aislados.

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