Las residencias de estudiantes están repletas y los pisos de alquiler comienzan a escasear

  • El servicio de Alojamiento de la Universidad recibe más de cien peticiones diarias.
  • Los precios han subido y las gangas no existen.

Septiembre es un mes malo para encontrar piso de alquiler. La mayoría de los estudiantes de fuera de la ciudad (unos 30.000) se marcharon en julio con los deberes hechos. «Ahora sólo queda lo que otros no han querido», afirma Marcos Fernández. Este futuro estudiante de Informática lleva algo más de una semana buscando alojamiento, «pero las casas son caras y no todas están en buenas condiciones».

Los trabajadores del servicio de Alojamiento de la Universidad atienden diariamente unas cien peticiones, que no siempre pueden satisfacer. «Las reservas de los colegios mayores y residencias se hacen en marzo-abril, así que es casi imposible encontrar algo», aclaran.

Las ofertas de pisos de alquiler son algo más numerosas, «pero los estudiantes que el año pasado vivieron en una casa cómoda y barata no la sueltan», matiza uno de los funcionarios del servicio universitario.

La opción más común para los que llegan en septiembre es acoplarse a un piso compartido, donde uno de sus inquilinos se haya marchado. «El problema», dice Marcos Fernández, «es que la mayoría de la gente encuentra esas cosas por amigos y si eres nuevo, pues... hay que fiarse de los anuncios de la calle o de las webs».

El principal escollo para todos los que buscan es que, mientras encuentran algo, tienen que alojarse en alguna parte y eso no es barato.

La Universidad cuenta con un listado de hostales que ofrecen a los estudiantes precios especiales para periodos cortos. Algunos de estos establecimientos también ofertan estancias de un curso. La web de la Universidad tiene una bolsa de oferta y demanda de pisos. Más información: Servicio de Alojamiento. C/ Severo Ochoa. 958244072. www.ugr.es.

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