La titular del Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, encargado del caso Emarsa, ha ordenado el ingreso en prisión del empresario Jorge Ignacio Roca Samper, considerado presunto 'cerebro' de la trama, detenido el pasado mes de junio en Moldavia —donde fue condenado por una causa diferente— y cuya extradición estaba programada para hoy.

Además, la jueza tiene previsto interrogarle el próximo lunes, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).

En una providencia de este viernes, la jueza une a la causa el fax remitido por Interpol España en el que informa que las autoridades moldavas prevén hoy la llegada de Roca al aeropuerto de Madrid y su puesta a disposición del juzgado. En la misma resolución, dicta su inmediato ingreso en el Centro Penitenciario de Picassent (Valencia) y fija para el próximo 18 de abril a la 10.00 horas su comparecencia.

Jorge Ignacio Roca Samper fue detenido por la Interpol el pasado verano en Moldavia. El empresario desapareció de España tras destaparse la investigación por el agujero millonario —cifrado en más de 23 millones de euros— en la gestión de la depuradora de Pinedo (Valencia). Tras ser arrestado, la instructora de la causa solicitó su extradición.

El prófugo, presunto cerebro de la trama de empresas creadas para desviar fondos de Emarsa, un caso que suma en su pieza principal a 25 acusados. De hecho, en noviembre la Audiencia Provincial de Valencia suspendió el juicio del caso Emarsa hasta que Moldavia extraditara al presunto cabecilla.

En el mes de enero de 2012, se dictó una orden europea de detención contra Roca, administrador de empresas dedicadas a la gestión de lodos que se considera que fueron interpuestas en la cadena de facturación entre 2005 y 2010 para incrementar artificiosamente el valor de los trabajos, hasta el punto de que Emarsa abonó una cifra que supera en más de 10 millones de euros lo que costaba realmente el servicio.

En concreto, el empresario era el administrador de Etwas Eigentlich; Erwinin; Zonday Investments; Agrolemos YN; Samperini y Printergreen. Como ejemplo de irregularidades, el juez ha señalado en alguna resolución que en el año 2009, Erwinin facturó a Emarsa directamente 370.588 sin que realizara trabajo adicional alguno y posteriormente, Roca, a través de esta mercantil, Zonday y Printergreen —que es la que factura sin realizar la menor actividad—, facturó 1.789.268 euros a la empresa de Pinedo. Las facturas de Printergreen a Emarsa se elevaron a 1.077.560 euros en 2010 sin que conste que se realizara trabajo alguno para ella.

De lo actuado se desprende que ninguna de las sociedades administradas por Roca "tuvo medios, ni humanos, ni materiales, ni financieros, para desplegar las supuestas actividades económicas que a las mismas se atribuye por terceros receptores de facturas en cuyos membretes se consignan los nombres de las distintas empresas", estima el instructor.

Asimismo, entiende que las empresas gestionadas por el imputado obtuvieron ingresos de las facturas emitidas a Emarsa y que en cada uno de los ejercicios investigados, el dinero, tras la confección de la factura correspondiente, fue enviado directamente desde las cuentas de Emarsa a aquella titularidad de la empresa que los responsables de la trama hubieran determinado.

Con posterioridad al ingreso, el dinero era transferido mediante operaciones internas a las cuentas bancarias de cada una de las mercantiles intervinientes para, finalmente, ser reintegrado mediante diferentes formas, entre las que era muy habitual la extracción de dinero con tarjeta bancaria en cajeros.

La instrucción considera que la participación de Roca en los hechos investigados se puede calificar como "imprescindible y necesaria" para conseguir el fraude final, por lo que en su momento que podía ser tenido como presunto partícipe de un delito de malversación, cuatro delitos contra la Hacienda Pública y un delito continuado de falsedad documental.

"cuantiosas sumas"

Por su parte, la Fiscalía señalaba en su escrito de acusación que el expresidente de Emarsa, exvicepresidente de la Diputación y exalcalde de Manises, Enrique Crespo, el exgerente de Emarsa, Esteban Cuesta, el ex director financiero, Enrique Arnal y el jefe del área medioambiental, Adolfo Polo, previo concierto con José Juan Morenilla, gerente de la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas residuales (Epsar) e Ignacio Bernácer, jefe de Explotaciones de la misma entidad, dado que Emarsa recibía anualmente de la Epsar "cuantiosas sumas" para la financiación de la explotación de la EDAR de Pinedo, "diseñaron y ejecutaron de manera continuada un plan consistente en incrementar el precio unitario con el que la Epsar financiaba el coste de la gestión agrícola de los lodos producidos en la estación depuradora".

Una vez aprobado dicho incremento de financiación, "buscaron" a un administrador de distintas empresas, Jorge Ignacio Roca, con el que pactaron que, "a cambio de la oportuna comisión", emitiese a Emarsa facturas simulando la prestación del servicio de gestión de lodos y desbaste al precio que previamente había sido aprobado por los responsables de la Epsar-Emarsa-Emshi.

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