El Sistema Regional de Salud de Castilla y León (Sacyl), a través del denominado 'Plan Perycles' (2015-2019), se ha propuesto reducir la lista de espera quirúrgica en un 32,2 por ciento al final de la vigencia del mismo, lo que supondría recortar en 10.712 el número de aquellos que se hallan pendientes de intervención, y en un 23,5 por ciento la demora media, pasando de los 85 días actuales a 65.

El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, durante la presentación de los pormenores del 'Perycles', ha subrayado que la estrategia consiste en "maximizar la eficacia y rentabilizar los medios propios" de que dispone Sacyl, aunque sin descartar la incorporación de mayor actividad concertada, lo que, como así ha añadido, supondría incluso mejorar los objetivos inicialmente marcados.

"No se trata de un plan de choque al uso, sino de un conjunto de medidas en términos de eficiencia del conjunto de las actividades que se realizan en Sacyl", precisa el consejero, quien recuerda igualmente que 'Perycles' podrá reducir tanto el número de pacientes en lista de espera quirúrgica, de los 33.212 actuales a 22.500 en 2019, y la demora media, pero no eliminarlos "debido a que se trata de un problema consustancial a todo sistema público de salud, debido a su carácter universal".

Con dicho plan, entre otros objetivos, se busca extender a las consultas externas hospitalarias y a las pruebas diagnósticas el criterio ya aplicado desde el último año en el ámbito de las demoras quirúrgicas.

Entre las medidas recogidas en 'Perycles' se incluye "desinvertir" en todo aquello que no aporta resultados en salud, en referencia a que los profesionales efectuarán sólo aquellas pruebas diagnósticas que recomienden las distintas sociedades científicas, huyendo de aquellas que carezcan de "justificación", al tiempo que se plantea "estimular e incentivar" a los profesionales mediante "incentivos profesionales en materia de formación", sin descartar más adelante incluir incentivos de tipo económico.

Sin peonadas, 19

Millones de ahorro

El consejero, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha subrayado el "enorme esfuerzo" realizado en los últimos años tanto en actividad quirúrgica como en pruebas diagnósticas, en ambos casos rentabilizando los recursos propios y reduciendo la externalización e incluso eliminando a partir de 2011 las denominadas 'peonadas', capítulo este último que se ha traducido en un ahorro de 19 millones de euros.

Ha puesto como ejemplo que en 2011 el 6,5 por ciento de la actividad quirúrgica se efectuó mediante conciertos externos y otro 11 por ciento a través de 'peonadas', porcentajes que en 2015 se redujeron en un 3,6 y a un 0%, respectivamente. De este modo, en 2015 se efectuaron 8.100 operaciones más, y todo ello con casi un 97% de recursos propios, "lo que contradice a aquellos que denuncian que se está privatizando cada vez más el sistema regional de salud", ha respondido Sáez Aguado.

Otro tanto ha ocurrido en el ámbito de las pruebas diagnósticas, al comparar el 3% de TACs concertados en 2011 y el 0,04% externalizado en 2015, lo que no ha impedido incrementar las mismas en 5.773, gracias fundamentalmente a que Sacyl "absorbió" las 17.000 que antes se efectuaban a través de 'peonadas', o las 28.000 resonancias magnéticas realizadas, al asumir el sistema pública las llevadas a cabo mediante concertación.

En cualquier caso, el consejero ha subrayado la eficacia del sistema de salud castellanoleonés, siempre con una tasa de lista de espera por debajo de la media nacional y que en los últimos años se ha reducido del 15,2 al 13,9 por ciento por cada 1.000 habitantes.

El principal problema que hay en estas listas de espera es la gran heterogeneidad en los criterios de inclusión, registros, instrucciones de elaboración, nomenclatura..., tanto entre servicios asistenciales como entre los diferentes centros.

Por eso, y aunque ya se viene trabajando para corregir estas cuestiones, el compromiso de Sacyl es el de desarrollar los sistemas informáticos y técnicos necesarios para dar soporte a la información y su correcta gestión y el de ofrecer visibilidad y transparencia completa a las listas de espera y demoras de pruebas diagnósticas y consultas externas.

Antes de 72

Horas con sospecha de enfermedad grave

Perycles establece tres prioridades: en primer lugar, ante sospecha de potencial gravedad, la consulta se atenderá en un plazo inferior a las 72 horas a través de las Unidades de Diagnóstico Rápido; en el caso de marcarse como preferente, la demora máxima será de 15 días, y por último, si se establece el caso como prioridad ordinaria, la demora media será de entre 30 y 40 días.

Para ello se impulsarán los recursos asistenciales de alta resolución, como son las ya citadas Unidades de Diagnóstico Rápido, las Consultas de Alta Resolución y las Unidades de Continuidad Asistencial. Se realizarán estudios exhaustivos de cuántas unidades de estas características son necesarias en cada centro para lograr los objetivos señalados y se reorganizarán algunas especialidades.

Pacientes oncológicos

Por su parte, los pacientes con sospecha de procesos oncológicos se establecen como prioridad dentro de las enfermedades potencialmente graves para que puedan ser diagnosticados de forma temprana y tratados de manera más eficaz.

Por último, en cuanto a demoras, este Plan Estratégico también se dirige a regular los picos que en determinadas épocas del año provocan un aumento importante de pacientes en las consultas de Atención Primaria y dan lugar a esperas mayores de lo deseable.

Para ello, se revisarán y homogeneizarán las agendas de los equipos de Atención Primaria con la finalidad de logar una demora máxima inferior a 48 horas a lo largo del desarrollo de Perycles, excepto en situaciones excepcionales que serán contempladas y resueltas en un Plan de Contingencia.

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