Agentes de la Guardia Civil de Cádiz, en el marco de la denominada 'Operación Primolbar', ha desarticulado un grupo criminal dedicado a la introducción de estupefacientes e inmigrantes irregulares en Barbate (Cádiz) con la detención de seis personas. Además, los detenidos arrojaron al agua a un inmigrante menor de edad delante de la embarcación de la Guardia Civil con la intención de eludir la detención.

Según ha indicado la Guardia Civil en una nota, la operación se inició el pasado año cuando los guardias civiles de Barbate tuvieron conocimiento de que una persona que había trabajado para determinadas organizaciones de narcotraficantes afincadas en la provincia, podía estar aprovechando su experiencia y contactos para organizar viajes a Marruecos por su cuenta encargando pequeñas cantidades de hachís.

Además, la financiación de estas compras de estupefacientes se podían estar realizando aprovechando el viaje de vuelta para traer inmigrantes ilegales, a los que cobraba determinadas cantidades de dinero por adelantado, con el que compraba la droga en Marruecos.

Así, las investigaciones de los guardias civiles les llevaron a abortar un primer alijo de drogas que se intentaba introducir por la zona de Zahora a bordo de una embarcación recreativa, donde se detuvieron a dos personas, un hombre y una mujer, y se incautaron 220 kilos de hachís.

Siguiendo con las investigaciones para determinar la procedencia y financiación, los agentes interceptaron el vehículo en el que viajaban tres de los investigados en relación al alijo abortado, los cuales por las reuniones y contactos mantenidos podían estar preparando otro alijo en fecha próxima.

Al registrar el vehículo en el que viajaban, los guardias civiles encontraron bajo el asiento del conductor una bolsa de plástico que contenía casi 30.000 euros en efectivo, no pudiendo dar una explicación clara de la procedencia de tal cantidad de dinero, teniendo en cuenta que se trataba de una persona desempleada, además de poseer numerosos antecedentes, entre ellos varios por tráfico de drogas.

Posteriormente, el 10 de junio del pasado año, los guardias civiles aprehendieron 270 kilogramos de hachís en la playa de La Hierbabuena, deteniendo a los dos ocupantes de la embarcación recreativa en la que se transportaba la droga, un español y un marroquí que fueron detenidos de inmediato cuando intentaban ocultarse.

DESARTICULACIÓN

Finalmente, el pasado día 30 de marzo, los guardias civiles pudieron observar, a hora muy temprana, que tres de los investigados se dirigían al puerto de Barbate para hacerse a la mar a bordo de la embarcación recreativa propiedad de uno de ellos.

Ante la posibilidad de que pudiesen realizar un alijo, se organizó un dispositivo de control desde la costa, teniendo prevenida además a la patrullera del Servicio Marítimo Provincial.

Así, sobre las 13,30 horas, los agentes observaron que la embarcación controlada navega a buena velocidad hacia la playa de Las Cortinas, en la zona de Caños de Meca, por lo que una embarcación del Servicio Marítimo, le cortó el paso para inspeccionarla.

Según ha indicado la Guardia Civil, los tripulantes, lejos de colaborar, aumentaron la velocidad llegando hasta unos 30 metros de la orilla, desde donde cuatro personas saltaron al agua para alcanzar la costa a nado. Tras esto, la embarcación puso proa a mar abierto a gran velocidad y con peligrosas maniobras evasivas.

Los guardias civiles persiguieron a la embarcación de cerca, llegando a impactar varias veces la recreativa contra la embarcación oficial "de manera muy agresiva" para intentar eludir el abordaje.

No obstante, según ha relatado la Guardia Civil, viendo que no podían zafarse de los agentes, optaron por tirar una bolsa de color azul al agua, y acto seguido, a una de las personas que viajaba en la embarcación la tiraron al agua delante de la embarcación de la Benemérita.

Sólo la pericia del patrón de la embarcación oficial evitó que se produjera una tragedia, ya que había poca distancia entre ambas embarcaciones y el joven se encontraba a más de 200 metros de la costa, sin saber nadar y viendo entorpecidos sus movimientos por la gruesa ropa que llevaba.

Así, los guardias civiles subieron a la embarcación al joven, de unos 17 años, y recuperaron la bolsa que habían arrojado, encontrándose repleta de bellotas de hachís. Finalmente, tras reanudar la persecución, interceptaron y abordaron a los perseguidos, siendo detenidos.

La operación se saldó con la detención de los tres españoles que viajaban en la recreativa y la interceptación de tres inmigrantes irregulares.

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