El próximo sábado, 16 de abril, la Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda (Burgos) entregará a sus familias los restos exhumados e identificados de once represaliados en aquel penal, que murieron de hambre y frío y fueron enterrados en una parcela de Instituciones Penitenciarias.

Con estas once entregas, la asociación ya ha conseguido realizar un total de 62 identificaciones desde el año 2010, fecha en que se realizó el primer acto de entregas a las familias.

Los restos identificados son los de presos políticos represaliados por el franquismo que murieron de hambre y frío en la antigua cárcel de Valdenoceda durante la posguerra.

La prisión central de Valdenoceda era una antigua fábrica de sedas, que abrió como penal a finales de 1938. Desde ese momento, comenzaron a ingresar en el penal habitantes de la zona, detenidos durante la represión en Burgos.

Desde el final de la Guerra Civil, fueron trasladados al penal presos de toda España, especialmente de las provincias de Ciudad Real, Jaén y Madrid, aunque había también vascos, valencianos, catalanes, extremeños, murcianos, un asturiano y un gallego.

Desde finales de 1938 hasta septiembre de 1943, fecha en que cerró la prisión, la asociación tiene constancia de la muerte en el penal de 154 presos. Los muertos eran enterrados por sus propios compañeros en una parcela propiedad de Instituciones Penitenciarias, hasta donde eran escoltados por los vigilantes de la prisión. Allí, los compañeros enterraban uno a uno a los fallecidos.

En los años 80, sin previo aviso, la Iglesia se hizo con la propiedad de ese solar de Instituciones Penitenciarias y decidió ampliar el cementerio parroquial. Comenzó a enterrar a los habitantes fallecidos en la localidad encima de los restos de los presos.

Éste fue el detonante de una primera reunión de familias descendientes de represaliados. Esta reunión hizo posible que, poco a poco, se fuesen localizando nuevas familias, hasta conseguir en 2003 un colectivo de 35 familias descendientes, que dieron forma a la Agrupación de Familiares y Amigos de Represaliados en el Penal de Valdenoceda, constituida formalmente en 2005.

La Agrupación solicitó en 2006 una primera subvención y consiguió exhumar en 2007 un total de 116 restos. En 2009 solicitó una segunda subvención para identificar los restos de los represaliados. Eso, y la implicación directa económica de muchos amigos, simpatizantes y familias, han hecho posible identificar hasta hoy a 62 de ellos. La Asociación ya ha conseguido localizar a 123 familias de descendientes de aquellos represaliados.

La Agrupación se ha constituido desde hace un mes en Asociación de Familias, para tratar de conseguir cuotas y financiar las futuras identificaciones y la posible exhumación, ya que cree que quedan varias decenas de cuerpos por exhumar.

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