En total, 25 establecimientos han cerrado en estos años. Algunos ejemplos: el hotel Stella Maris, de Fuengirola; el Santa Clara, de Torremolinos; y el lujoso Golf Plaza, de Marbella. Todos ellos se vendieron a la comunidad de propietarios y son ahora viviendas. Se calcula que 10.000 plazas hoteleras se han reconvertido en pisos. El temor a que pase lo mismo con los nuevos establecimientos que se planean en el litoral tiene en vilo a los sindicatos. Cerca de 200 proyectos están ya inscritos en la Delegación de Turismo de la Junta. Serán 30.000 camas más. Según CC OO, el crecimiento desmedido de la oferta hotelera mientras cae la demanda (las pernoctaciones bajaron un 3,8), favorece la especulación y la pérdida de empleos. Gonzalo Fuentes denuncia que los promotores se aprovechan también de que no existe una ley que obligue a «que estos edificios sean siempre hoteles».

¿Cómo se especula?

El primer paso es que los promotores pidan una licencia al Ayuntamiento y «todo el mundo, contento, porque se van a crear empleos», según Fuentes. Después llega la constructora y se beneficia de que, al ser un hotel, tiene más densidad de metros cuadrados y se les dan los mejores terrenos. Y por si fuera poco, el empresario que lo explota recibe subvenciones. Al cabo de unos años, el negocio deja de ser rentable y se convierte en viviendas.

El Don Miguel, todavía en el aire

No hubo acuerdo ayer entre  CC OO y la empresa arrendataria. El próximo lunes volverán a reunirse para intentar definir el futuro de los 250 trabajadores del hotel, cerrado desde octubre por una supuesta quiebra. Según Gonzalo Fuentes, detrás del cierre hay fines especulativos. La empresa propietaria ha planteado un expediente de extinción de empleos.