La Fiscalía mantiene para el hombre juzgado en Vigo por un delito continuado de abusos sexuales a su hijo menor de edad la petición de 12 años de prisión al entender que hay pruebas de cargo suficientes, mientras que la defensa ha interesado su libre absolución porque no ve acreditados los episodios de abusos y lo que hay, en su opinión, es una "cruzada de la madre" contra su cliente.

Así ha trascendido en la segunda jornada del juicio por estos hechos, que arrancó el día 6 y ha continuado este miércoles, y en la que han elevado sus conclusiones a definitivas tanto la fiscal como la abogada de la defensa. Esta última ha reclamado la libre absolución o, en caso de que se declare la culpabilidad del hombre, subsidiariamente aplicar la atenuante de dilaciones indebidas.

El Ministerio Público ha entendido probado que el niño soportó durante tres años por parte de su padre "vejaciones sexuales" y ve "prueba de cargo" en el testimonio del niño, del que ha dicho que hay "ausencia de incredibilidad subjetiva", persistencia en la imputación y que "siempre cuenta lo mismo". Además, no ve "ninguna motivación secundaria" en el niño porque "no ganaba nada".

En referencia a los testigos presentados por la defensa, sobre los vecinos y allegados a la pareja, la fiscal ha señalado que son "totalmente parciales" y "nada aportan" a la causa enjuiciada, y del orientador del colegio y el psicólogo clínico ha apuntado que durante las citas con el niño "nunca exploraron posibles abusos sexuales".

Por su parte, la abogada del hombre, que ha considerado la indemnización de 12.000 euros que pide la Fiscalía como "excesiva" por no acreditarse "daño moral o secuela alguna" en el niño, ha afirmado que no se ve "desvirtuada" la presunción de inocencia de su cliente y ha recalcado que la declaración del menor no tiene la consistencia necesaria para que haya "una convicción carente de toda duda sobre la culpabilidad" del hombre.

En relación a ello, ha apuntado que, contra el acusado, hay una "cruzada" y motivos "espurios" que "no proceden del menor, pero sí de la madre", quien supuestamente habría tenido como objetivo "no parar" hasta quedarse con la vivienda del hombre y meterle en la cárcel. Para ello, ha señalado que el menor "pudo ser instrumentalizado" y coaccionado por la madre.

La defensa

La abogada ha justificado esto por las palabras y expresiones utilizadas por el niño "no acordes a su edad"; porque considera su discurso "mecanizado, carente de detalles" y sugestionado; así como por la "animadversión" de la madre hacia el hombre, que se materializaba en "vejaciones, insultos e incluso agresiones" contra él delante del hijo.

Además, ha subrayado que ha habido "reiteradas contradicciones" entre los relatos del menor, la madre y su tío, y ha indicado que en ellos "hay intención de los adultos de dar contenido sexual a actos que no lo tienen". Igualmente, ha trasladado que "sorprende" que, supuestamente, sabiendo que los hechos ocurrían desde 3 años antes, no denunciaron y permitieron la convivencia y el régimen de visitas tras el divorcio.

De hecho, ha comentado que el niño dijo que contó lo ocurrido desde el primer día, por lo que, "si es verdad, la madre y el tío deberían estar sentados" en el banquillo de los acusados con su cliente. Asimismo, la letrada, que ha incidido en que el niño acudió a psicólogos y psicopedagogos pero no saltó "ninguna alarma" sobre abusos salvo con las peritos del Imelga durante una entrevista semi-estructurada, ha sugerido que "el momento de la denuncia es de lo más oportuno".

Finalmente, la abogada ha transmitido, en declaraciones a los medios con posterioridad a la vista, que en días previos a este miércoles se celebró otro juicio en que la mujer acusaba al hombre de maltrato, y en el que él resulto absuelto porque la mujer cambió su versión sobre los hechos supuestamente ocurridos y porque el testigo "no corroboró su versión".

PSICÓLOGO

En la sesión de este miércoles también ha comparecido un psicólogo clínico como perito-testigo, quien, si bien ha aclarado que no hizo un peritaje en este caso, sí recibió al niño en consulta en 4 ocasiones, derivado de pediatría por que presentaba sintomatología de hiperactividad, impulsividad y agresividad. Además, ha señalado que la madre pidió que se indagase en relación a un episodio en que el niño estuvo "jugando con el pito".

El psicólogo ha señalado que, en las primeras sesiones, el menor tenía una buena relación con su padre, le defendía y era "importante para él", pero con el tiempo percibió un cambio en el que "se adapta al discurso materno" en contra de su padre. En todo caso, ha afirmado que la madre nunca hizo referencia a posibles abusos sexuales y el niño tampoco habló de "juegos".

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