El jefe de Bomberos de Oviedo, José Manuel Torre, ha asegurado este miércoles que en el incendio del número 58 de la calle Uría de Oviedo del pasado jueves hubo "algo más" que el problema eléctrico al que apuntan las primeras hipótesis sobre el fuego que calcinó por completo el histórico inmueble y que provocó la muerte del bombero Eloy Palacio.

En una entrevista concedida a la Cadena Cope recogida por Europa Press, Torre ha realizado una valoración del suceso que todavía hoy mantiene cerradas al tráfico las calles Uría y Melquíades Álvarez. Después de llevar 16 años al frente del servicio, ha reconocido que "nunca" había visto un incendio de estas características, con todas las plantas inundadas por las llamas de forma simultánea.

Precisamente la rápida propagación del fuego hace a Torre cuestionarse si el "tema eléctrico" fue el único responsable del incendio. "Sin entrar en muchas historias, creo que hay algo más que habrá que mirar porque había mucha carga de fuego; habrá que mirar materiales, revestimientos y aislantes porque el desarrollo fue vertiginoso", ha explicado.

En este sentido, ha reconocido que los bomberos no pudieron extinguir "ni una sola planta" por completo, debido, entre otras causas, a que cuando llegaron los efectivos el fuego estaba generalizado en el falso techo del primer piso, de unos 40 centímetros de altitud, y permanecía oculto a la vista salvo por el humo que salía.

Cuando los bomberos abrieron una loseta del suelo del segundo piso para extinguir el fuego, las llamas salieron con virulencia por la abertura, y ya no se pudo controlar debido a que el suelo del segundo ya estaba recalentado. En el momento en que abrieron el piso, recuerda, el fuego "cogió una virulencia terrible" que "ni echando espuma" pudo minimizarse.

La falta de agua "no fue un handicap"

Preguntado por la precariedad inicial de agua para extinguir el fuego, Torre ha asegurado que no fue "alarmante" y que su escasez "no justifica" el desarrollo del incendio. Sobre las críticas vertidas sobre la falta de agua, ha explicado que "siempre hubo" agua y que el hecho de que "la gente no vea que se echa agua no quiere decir que no haya", puesto que en cada momento los mandos determinan si atacar al fuego desde dentro del inmueble o desde fuera.

Sí ha reconocido, por otro lado, que hubo que "dosificarla" hasta que llegó la primera cisterna porque se estaba gastando más agua de la que entraba en los vehículos. Las circunstancias en este caso fueron, en su opinión, "totalmente distintas" que en un incendio en una vivienda. "Normalmente un fuego así se extingue en 20 o 30 minutos", ha asegurado.

"cualquier bombero hubiese hecho lo mismo" que los que bajaron de la cesta

Sobre el proceder de los dos bomberos afectados por el derrumbe del edificio, Eloy Palacio y Juan Carlos Fernández Granda, Torre ha salido en defensa de sus subordinados al entender que "cualquier bombero hubiese hecho lo mismo".

Los bomberos, ha explicado, "son humanos" y no tienen "ningún chip" que les dé directrices sobre cómo proceder en momentos de tal dificultad. "Dentro de la complejidad, a Eloy y Cuni seguro que se les ocurrieron cientos de cosas, seguro que pensaron que hacían lo mejor", ha defendido.

"No somos máquinas autónomas, tomamos decisiones que creemos que mejorarán el rendimiento y eso nos lleva a asumir riesgos", ha dicho. Sin embargo, ha lamentado la "sutil línea" que separa la percepción de un trabajador como un héroe de la "incorrección".

Así, ha lamentado que cuando un bombero realiza acciones fuera de lo estandarizado, si salen bien se le vea como "un héroe", mientras que si no resultan bien "resulta que eres un estúpido o que cometiste una irregularidad".

No dimite

Sobre la petición de dimisión formulada por el sindicato CSI este martes, Torre ha confirmado que no es su intención dimitir porque tiene la conciencia "muy tranquila". "Tengo suficientes conocimientos para estar donde estoy, hay una investigación abierta y si se deduce que hice el patán, asumiré las responsabilidades", ha señalado.

Se ha referido además a las críticas por falta de coordinación y "descontrol" en el desarrollo del incendio, afirmando que el bombero que hizo estas declaraciones, el delegado sindical de CSI en Bomberos de Oviedo Miguel Ordóñez, debería "informarse" antes de realizar juicios de valor.

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