Compartir sin sorpresas

La opción de alquilar una casa entre varios inquilinos tiene una serie de peculiaridades que conviene conocer antes de firmar.
La firma del contrato por parte de uno o de todos los inquilinos condiciona sus responsabilidades. (Esteban).
La firma del contrato por parte de uno o de todos los inquilinos condiciona sus responsabilidades. (Esteban).

Se acaban las vacaciones y para muchos jóvenes es el momento de buscar casa para el nuevo curso. El piso compartido sigue siendo la mejor opción para aquellos que se trasladan de ciudad para estudiar o acaban de emanciparse para empezar su vida laboral, ya que los elevados precios de las viviendas les imposibilitan afrontar el pago de un piso de alquiler ellos solos.

Antes de firmar un contrato de alquiler compartido conviene tener en cuenta las particularidades de este tipo de arrendamientos.

Tres tipos de contrato

Existen tres modalidades básicas de contrato compartido. En la primera de ellas, el propietario firma el contrato sólo con uno de los inquilinos, que se responsabiliza del pago y del comportamiento del resto de sus compañeros. Es la opción más sencilla, pero también la que conlleva más riesgos, tanto para ese inquilino como para el propietario, que no dispondrá de un registro con los datos de las otras personas.

La segunda posibilidad es incluir en el contrato a todos los inquilinos. Es la más segura para el arrendador, que podrá pedir a cualquiera de ellos el pago de la renta total en el caso de que algún compañero de piso decida irse antes del final del contrato, ya que tanto las obligaciones de los arrendatarios como sus responsabilidades son solidarias. Eso sí, se tendrá que hacer un nuevo contrato cada vez que entre o salga un arrendatario.

La tercera opción es alquilar cada una de las habitaciones de manera independiente. En este caso, existirán tantos contratos individuales como inquilinos en el piso, que también se beneficiarán de las zonas comunes.

Sea cual sea la opción elegida, lo fundamental es escoger bien con quién se va a compartir casa si se quieren evitar sorpresas desagradables.

Entre amigos

Rafa Pérez. Trabajador social, 28 años. "Los precios son muy altos"

Rafa lleva año y medio compartiendo piso con dos amigas. "Firmamos los tres el contrato y hay confianza plena entre nosotros", afirma. Él tiene muy clara la opción de compartir: "Los precios son muy caros y es la única manera de alquilar un piso; las casas suben, pero los salarios no".

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