La ‘premonición’ se cumple

El cantante consiguió meterse al público en el bolsillo
El cantante consiguió meterse al público en el bolsillo
FERNANDO BLANCO

El almeriense David Bisbal puso en pie a unas 6.000 personas en la Plaza de Toros de Valladolid con veinticuatro temas de su último disco Premonición y de los dos anteriores álbumes, cinco años después de su primer concierto en solitario en esta capital.

Pasadas las 22,00 horas, con sólo cinco minutos de retraso, el andaluz, ataviado con pantalones militares, camisa negra y corbata roja, emergió de un salto desde el interior del escenario para interpretar Calentando voy.

Bisbal, acompañado de una banda mucho más potente que la que le apoyó en las giras de sus dos primeros trabajos, diez músicos y dos coristas, se metió poco a poco en el bolsillo a un público de todas las edades.

El almeriense se dirigió a "esa gente bonita de Valladolid" a quien dedicó el tema Amar es lo que quiero, de su último trabajo, informó Efe.

Antes de entrar de lleno en los temas de su nuevo disco el ex concursante del programa televisivo Operación Triunfo interpretó canciones como Ángel de la noche, Esta ausencia y Cómo será, coreadas por los asistentes,.

El cantante fue calentando el ambiente con sus movimientos de cadera hasta que llegó Oye el boom, un tema de su anterior disco con el que actualmente triunfa en Japón y que puso en pie a toda la plaza.

Tras encadenar numerosas baladas, la energía al concierto la pusieron sus canciones más populares, entre las que destacaron Lloraré las penas en la que el almeriense desplegó su patada característica.

Después de cambiar su atuendo por unos vaqueros, camisa blanca y un pañuelo con calaveras, interpretó Ave María, Amanecer sin ti, Aquí y ahora y Fuiste mía, entonadas por un público entregado que animó al artista con frases como "Ese Bisbi, ese Bisbi es".

En el concierto, el número 45 de su gira, Bisbal no olvidó la canción Soldado de papel, tema compuesto por él para denunciar la situación de los niños en los conflictos armados.

Además, y según explicó él mismo, un pequeño porcentaje de cada entrada al concierto está destinada a la ONG Coalición Española para Acabar con la Utilización de Niños y Niñas Soldados.

Tras interpretar el tema, el almeriense se pintó una mano de rojo, como símbolo de denuncia, y bajó a compartir ese momento con el público que también portó manos rojas que repartieron a la entrada del concierto.

Más tarde, enganchado de los brazos a una cuerda que pendía de lado a lado del escenario emulando la imagen de la portada del disco, entonó la canción Quién me lo iba a decir.

El cantante cerró el concierto con Bulería, canción que dio título a su segundo disco, tras volver a salir al escenario a petición del público.

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