Su peso equivale al de ocho elefantes africanos y sus dimensiones a las de una ballena azul. Miden 25,25 metros y pesan 60 toneladas. Así son los megatrucks o megacamiones que han llegado a las carreteras españolas.

Su aprobación vio la luz el 23 de diciembre cuando la nueva norma fue publicada en el BOE. Fue ahí cuando la lluvia de críticas no tardó en llegar. El primer trayecto en carretera en España fue el 4 de abril. Su recorrido fue de 35 km, desde Palau-solità i Plegamans hasta Martorell. Está fue la primera prueba en una carretera española, para comprobar si estos vehículos pesados pueden moverse por toda la geografía española. Ahora sólo hay que esperar a que las empresas se planteen incluir en su flota de vehículos los megacamiones.

¿Cómo consiguen estos megacamiones ser seguros y eficientes?

Para que puedan circular de forma segura por las carreteras españolas necesitan una señalización obligatoria: deben llevar dos rotativos luminosos en la parte posterior y una señal que los identifique como vehículos largos. Además, necesitan una autorización previa expedida por la DGT o por los departamentos de Tráfico del País Vasco y de Catalunya, siendo siempre para desplazamientos que superen los 150 km.

Se desplazarán por autopistas y autovías, las vías más seguras, a una velocidad de 90km/h, y por carreteras convencionales sólo podrán circular si el recorrido no supera los 50 km en total, y a una velocidad de 80 km/h.

En autopistas y autovías deberán ir a 90km/h y en carreteras convencionales a 80km/h

¿Son necesarios en España?

Las opiniones son dispares. Son muchos los que piensan que las infraestructuras secundarias españolas no están preparadas, como los polígonos industriales o centros logísticos. ASTIC (Asociación del Transporte Internacional por Carretera) cree que la oferta de transporte por carretera es superior a la demanda. La asociación aclara que "aunque en este momento no vemos la necesidad de este tipo de vehículos, no estamos en contra de su implantación". Desde Cesintra (Central Empresarial de Servicios Internacionales y Nacionales del Transporte) ha mostrado su rechazo a la puesta en circulación de los supercamiones porque dicen "esto es un nuevo y directo ataque a los autónomos y a las pymes, ya que solo favorece a las grandes flotas con contratos de larga duración", han señalado.

La ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles Turismos y Camiones) explica, de manera favorable, que esta nueva posibilidad de transporte supondría un beneficio de 700 millones anuales para España en términos de reducción de emisiones de CO2.

Desde el RACE, valoran positivamente la implantación de los megatruck, también por la reducción de emisiones de C02 que puede suponer una disminución del 22% de gases contaminantes. Además, muchos expertos apuntan a que con los megatruck en nuestras carreteras se reduciría el tráfico de vehículos pesados.

¿Qué ocurre en el resto de Europa con estos supercamiones?

Suecia fue el país pionero en la implantación de este tipo de vehículos, permitidos desde 1995. De 1996 a 2005, gracias a un impuesto aplicado a todos los camiones (megatruck y trailers), se pudieron recaudar 400 millones de euros que fueron invertidos en reemplazar 1.100 puentes, y hacer posible el paso de los supercamiones.

 Otro caso muy diferente es el de Dinamarca. Tuvo que invertir más de 11 millones de euros para adecuar rotondas y cruces para poder permitir su circulación. Por el contrario, en Francia, Suiza, Austria y Reino Unido su circulación está prohibida.

El tiempo y los ensayos que se están haciendo en las vías españolas serán los que dirán si los megacamiones se convertirán en habituales del paisaje español.