Susana Guerrero
Susana Guerrero mantiene escondida a su hija de diez años, Nayara. JORGE PARIS

La Audiencia de Toledo ha comunicado este miércoles a la defensa de Susana Guerrero —la mujer talaverana que esconde a su hija Nayara para no entregársela al padre, condenado por malos tratos e imputado por abusos sexuales— que pospone su decisión sobre esta polémica custodia hasta estudiar el recurso de nulidad que han presentado. Esto daría más tiempo al tribunal para tomar una decisión definitiva, algo que es percibido por la defensa y por la madre como "un éxito, al menos relativo".

El pasado lunes, un día antes de que el tribunal de la Audiencia Provincial de Toledo se reuniera para valorar el caso de la custodia de Nayara, el letrado de la madre, Juan Ramón Peris, presentó una solicitud de nulidad del proceso ante la Audiencia, alegando que el padre mantiene una denuncia interpuesta en los juzgados de Canarias por violencia de género contra la madre y por presuntos abusos sexuales contra la menor. El abogado defiende en su escrito que antes de que se tome una decisión definitiva sobre la custodia se debe llevar a cabo dicho proceso en Canarias, donde reside la víctima, tal y como recoge la ley de violencia de género.

La Audiencia de Toledo retrasa de momento la decisión sobre si ratifica la sentencia de un juzgado de Talavera de la Reina que el año pasado concedió la custodia íntegra al padre ante los reiterados incumplimientos del régimen de visitas de la madre. La jueza apreció también manipulación de la madre hacia la niña, según el llamado Síndrome de Alienación Parenteral (SAP).

"Con esta decisión de retrasar el fallo se ha ganado un poco de tiempo, algunos días, para que la Audiencia estudie nuestro escrito y vea si se ajusta a derecho. Además, tendrá que dar el preceptivo traslado del mismo a las partes (fiscalía y progenitor) que deberán decir si lo impugnan", ha explicado el abogado de la madre, Juan Ramón Peris.

Susana Guerrero fue abusada sexualmente por el padre de su hija desde que tenía 13 años, cuando intentó adoptarla, y la dejó embarazada con 17. La Policía investigó los abusos sexuales cuando Guerrero era menor y su agresor llegó a entrar en prisión. Sin embargo, Guerrero terminó declarando, con 16 años, a su favor y no tuvo que cumplir más que la pena provisional. Cuando la pequeña Nayara tenía dos años le denunció por violencia de género. Un juzgado, el mismo que le  ha dado la custodia, lo condenó, pero le rebajó la sentencia por el atenuante de confesión. Reconoció haberle pegado.

Este mismo miércoles, tras recibir la nueva providencia judicial de lal Audiencia, Guerrero ha asegurado a 20minutos que la decisión le permite "respirar un poco", y "no perder la esperanza de que el Estado proteja a mi hija, aunque no quiero hacerme demasiadas ilusiones, que mi hija sigue estando desprotegida".

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