Euros
Un hombre recuenta billetes y monedas de euro. GTRES

El Banco de España ha revisado ligeramente a la baja sus previsiones de crecimiento para el país. Así, estima que este año el PIB crecerá un 2,7% —una décima menos de lo que estimó en diciembre—, "con un perfil ligeramente decreciente a lo largo del año", y en 2017 lo hará un 2,3%. El Gobierno prevé crecimientos del 3% y el 2,9%, respectivamente.

Además, apunta en su Boletín Económico que el crecimiento ya se habría frenado: en el primer trimestre de este año "el PIB habría crecido un 0,7%" frente al 0,8% del cuarto trimestre de 2015, en la línea con la "desaceleración de la actividad económica prevista", explica.

La entidad advierte de que aunque sus proyecciones "dibujan un escenario central favorable para la actividad de la economía", los riesgos han aumentado durante los últimos meses por la incertidumbre política interna y por las tensiones geopolíticas y en los mercados financieros internacionales.

"Las dudas acerca del curso futuro de las políticas económicas podrían incidir negativamente en las decisiones de gasto de los agentes privado", dice el documento.

En opinión del Banco de España, este peligro solo se conjurará si se da prioridad al proceso de reducción del déficit público, "esencial para mantener la confianza", y si se persevera en la aplicación de reformas estructurales que reduzcan las vulnerabilidades de la economía y permitan mejorar su capacidad de crecimiento.

Creación de empleo

La entidad supervisora prevé que en este bienio se seguirá creando empleo a tasas elevadas en relación al crecimiento de la economía, en un entorno en el que los costes laborales aumentarán moderadamente, en tanto que la población activa se incrementará de forma "muy modesta", lo que al final de 2017 situaría la tasa de desempleo ligeramente por encima del 18%.

En términos generales el crecimiento de la economía en 2016 y 2017 se apoyará en la persistencia de unos precios del petróleo reducidos, en una política monetaria expansiva, en la recuperación progresiva de los mercados de exportación y en el comportamiento favorable el mercado de trabajo.

No obstante, la economía se irá desacelerando a medida que pierdan fuerza algunos factores de carácter más transitorio como el abaratamiento del petróleo, la depreciación del euro durante 2015, la moderación de los costes de financiación o la rebaja fiscal del pasado ejercicio.

El Banco de España prevé que los precios de consumo caigan el 0,1% de media anual en 2016, en tanto que comenzarán a repuntar en la segunda parte del año, hasta registrar un incremento medio del 1,6% en 2017. A lo largo del periodo de proyección, la expansión económica seguirá sustentada por la demanda nacional (consumo e inversión de familias y empresas), como viene ocurriendo desde el inicio de la recuperación.

Consumo de los hogares dinámico

Según la entidad, el consumo de los hogares mantendrá un dinamismo elevado, gracias a la buena evolución esperada del empleo y, en el corto plazo, a la caída del precio del crudo, mientras que la inversión empresarial se desacelerará por el debilitamiento transitorio de los mercados exteriores y el fortalecimiento del euro.

El gasto en consumo de las administraciones públicas debería moderar su aumento en consonancia con los planes presupuestarios y en contraste con el elevado incremento de 2015. En relación con el sector exterior, las exportaciones perderán empuje en el corto plazo, lo que se revertirá en el tramo final de este año y en 2017 conforme se recuperen los mercados exteriores.

Las ventas al exterior crecerán más que los propios mercados por la acumulación de nuevas ganancias de competitividad, mientras que el comportamiento de las importaciones vendrá determinado por la demanda final, sin que haya señales de que la mayor competitividad de los bienes españoles esté provocando un fenómeno de sustitución de los bienes de producción extranjera