Anabel Alonso: "A los 15 años vi la luz: tuve la llamada del teatro"

  • Vuelve al teatro con 'El trompo metálico', una "comedia cruel" con humor, pero en la que también hay dosis de "violencia y maltrato", como en un "cuento gótico".
  • Compagina la obra con la serie 'Amar es para siempre' y el doblaje de la película 'Buscando a Dory'.
La actriz Anabel Alonso, en la calle Gran Vía de Madrid.
La actriz Anabel Alonso, en la calle Gran Vía de Madrid.
JORGE PARÍS

Trabaja en una serie diaria en tele (Amar es para siempre), el doblaje de Buscando a Dory y, ahora, estrena en el Teatro del Arte (Madrid, hasta el 8 de mayo) El trompo metálico, obra sobre una peculiar familia y la férrea y exigente educación de su hija. Anabel Alonso No para.

¿Qué vamos a encontrar en El trompo metálico?

Es una comedia cruel, porque tiene puntos de risa, de comicidad, pero también hay violencia soterrada, abuso, maltrato... es un cóctel explosivo. Es como un cuento gótico.

Háblenos de Magdalena, su personaje.

Es el más grotesco. Es una mujer zafia e ignorante, pero que hace gala de ello, que nunca reconoce sus taras. Luego están los personajes de Jesús Ruyman y Marina Cruz que son más naturalistas. Los tres se juntan los sábados para hacer juegos intelectuales en los que los padres son muy estrictos y exigentes con su hija.

Parece un matrimonio ideal...

Mi marido es una especie de Donald Trump, hace comentarios xenófobos, homófobos... y todo muy argumentado, como les suele pasar.

¿Cuál es la moraleja?

Se establece una especie de abuso de poder, en el que se ve que estamos muchas veces en manos de personas incapaces. La familia ejerce como la última expresión de una sociedad, con sus jerarquías y su orden y la obra muestra cómo está en nuestras manos romper con ciertas cosas preestablecidas.

¿Cómo fue la educación de Anabel Alonso?

Pues la recuerdo muy divertida. Fui a un colegio de monjas, lo que puede ir en la línea de esta función porque era bastante estricta y rígida, pero al final lo recuerdas con cariño. Era una educación férrea, pero hacía que todas fuéramos una piña, teníamos un objetivo común.

¿Qué fue lo más importante que aprendió en el colegio?

El respeto. Más allá de las materias, el respeto.

¿Y estudió Turismo por vocación?

Porque de las carreras de tres años era la que más me gustaba. Había Enfermería, que a mí lo de la enfermedad me pone mala, Magisterio, que nunca he tenido yo paciencia y Turismo, que era la que me cuadraba más con mi personalidad. Si esto de actuar me hubiera ido mal no me hubiera disgustado nada estar llevando jubilados a Benidorm o en un hotel.

¿Era como su plan B?

Era un plan B pergeñado por mi padre, yo me tiraba sin red, pero él quería que tuviera algo seguro por si esto no salía adelante, lo que según la ley de probabilidades era lo más probable. Se lo he agradecido mucho.

¿Dijo en casa eso de 'quiero ser artista'?

Exactamente esa frase, pero con "actriz". Mi madre fue más comprensiva y mi padre tuvo ese punto más pragmático y realista. No lo entendía, porque ninguna hija de sus amigos quería ser actriz, no había manera de que le entrara en la cabeza y yo no se lo sabía explicar.

¿Y encontró la respuesta a por qué quería ser actriz?

Entendí que la vocación existe. Desde pequeña me encantaba hacer imitaciones, hacer escenas de programas de la tele...

¿Cómo la llamada de Dios?

Totalmente, como las monjas. Yo tuve la llamada del teatro. A los 15 años vi la luz.

Catalina, su hija de ficción intenta ser la hija perfecta, ¿le pasaba eso a usted?

Intentaba agradar y hacer las cosas bien... pero a veces te rebelas. Nunca se está a la altura, o eso parece, así que al final tiras la toalla y haces lo que quieres. Va por etapas en la vida.

¿Se acuerda de alguna gamberrada de la adolescencia?

Pues gamberradas he hecho, pero como las vivía con naturalidad era como si no lo fueran.

¿Cómo ve la educación de ahora?

Creo que es un disparate que se cambien los planes de estudios cada cuatro años, que haya asignaturas que aparecen o desaparecen, que primen unas cosas u otras... debería haber un pacto de estado que lo hiciera estable, es algo que trasciende a los partidos políticos, no es patrimonio del Gobierno de turno.

¿Qué cambiaría?

Hay que actualizarla, por ejemplo con la religión. Yo creo que eso debería estudiarlo cada uno en su iglesia o su mezquita, lo que fuera, y darle más importancia a Filosofía y Humanidades.

Su personaje intenta adoctrinar y en dar lecciones de urbanidad, ¿usted es de las que dice "yo a tu edad..."

De momento no (risas). No veo diferencias sustanciales a cómo yo me manejaba con 20 años, por ejemplo.

 En 'Amar es para siempre' y en 'El trompo metálico' la caracterizan de forma muy peculiar, ¿cómo lo lleva?

Me encanta. Es lo que más me gusta de ser actriz. Si todos los personajes fueran como soy yo no tendría ninguna gracia. Me encanta transformarme. Llevar este pelo africano me viene muy bien para Beningna y lo aprovecho muy bien para Magdalena, que es muy gótica y con el maquillaje muy marcado.

Son unas pintas que no le harán sentir muy sexy...

No, Magdalena tiene otros dones, pero ese no.

¿Y qué le hace sentir sexy?

Cuando más mona me encuentro es cuando estoy más feliz. Más que un pantalón ajustado, el corpiño o la teta para arriba, es una cuestión de estar segura de una misma. Vestida de la manera más zarrapastrosa puedes radiar.

¿Recuerda algún personaje que le gustara especialmente por el aspecto?

Con Diana, en 7 vidas yo me encontraba muy mona. En Hermanas llevar el hábito me hacía mucha gracia y en Tu nombre venera mis sueños hacía una mujer que hacía revista en los años 40 o 50.

¿Cómo compagina la serie con el teatro?

Lo llevo bien, un poco acelerada, pero me gusta. Aunque cuando acabé con El Eunuco dije "no vuelvo a hacer teatro mientras haga la serie, porque esto es una paliza..." y pum. En toda la cara (risas). Pero es que la función me encanta.

¿Tiene redes sociales?

Tengo Twitter, pero no lo uso mucho, porque no soy muy ducha en eso. Veo que me sube un seguidor, salen dos, vuelve otro... y me dicen que tengo que etiquetar a no sé quién, citar no sé qué... menuda trabajera.

¿Cómo es poner la voz a Dory?

Entrañable, divertido y sorprendente, con una repercusión tremenda. Pasaran los años que pasaran me preguntaban por ella en todas las entrevistas. Dory era el personaje bombón de la película, un personaje tan tierno, tan disparatado, tan emocionante, que podía hacer cualquier cosa... Ahora estoy un poco acojonada a ver si en esta parte estoy a la altura.

¿Se le puede coger cariño a un montón de píxeles azules?

Totalmente... acuérdate de la madre de Bambi y no eran píxeles. En Disney son unos maestros y especialistas en que les cojas cariño a los personajes y llores como una becerra (risas).

¿Cuántas veces le han pedido que cante lo de "sigue nadando"?

Uy, un montón. Eso y que hable balleno están a la par y casi más lo de hablar balleno.

¿Seguir nadando es la clave para ser feliz?

Hay una cosa que me gusta mucho de los deportistas: están entrenando años para unas olimpiadas, y a lo mejor tienen un mal día y la cagan, pero dicen "a olvidar esto y a empezar mañana otra vez". Cada día son nuevas oportunidades, nuevas cosas que hacer, gente nueva que conocer. No soy de echar la vista atrás.

¿Y no es más cómodo ser pesimista?

No... es una actitud que hace que al final todo vaya por malos derroteros y hace que las cosas tengan una dimensión mayor que si eres optimista, que además tienes más las riendas de tu vida. Con una actitud positiva tienes más las riendas de lo que te pasa.

Dory es desmemoriada, ¿y usted?

¿A qué llamamos memoria? Tengo buena memoria para los textos y más ahora haciendo una serie diaria, pero no sería capaz de escribir mis memorias, no me acuerdo de la mitad de las cosas que me han pasado en la vida.

¿Tampoco tiene memoria para las afrentas?

No. Las reconozco, me duelen, puedo mosquearme, pero no baso mi energía en devolverla o en odiar. Eso no significa que permita que todo el mundo se vaya de rositas, pero no gasto más energía que lo indispensable.

¿Es un buen momento para el teatro?

Recuerdo la crisis del teatro desde que tengo uso de razón. Se están abriendo espacios y se están buscando nuevas formas de hacer teatro, programando cosas diferentes cada día, con varias salas, como una especie de supermercado... distintas formas de consumir teatro. El audiovisual ha progresado mucho, la gente tiene teles enormes en su casa, puede ver online, streaming, descargar... pero en el teatro el actor está contigo y para ti. Pasa en ese momento y no vuelve a pasar igual. Lo del IVA hace que las cuentas no cuadren. Puede ocurrir que llenando un teatro no cubras gastos. Eso es enfermizo, hay una tara en el sistema. Espero que igual que han bajado los yates y las obras de arte, que son de primera necesidad, baje el IVA del teatro y el cine y esas cosas.

BIO: Nació en Barakaldo y luego se crió en Santurce. Es actriz, humorista y presentadora. Tiene tres Fotogramas de Plata. Participó en La bola de cristal y saltó a la fama definitivamente con su papel de Diana en 7 Vidas. Además, trabajó con Almodóvar en Kika (1993).

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