'Avant-port de Dieppe, après-midi, soleil', 1902
Pissarro pinta al óleo en 1902 un paisaje de Dieppe,  Alta Normandía Camille Pissarro - Dieppe, Château-Musée © Ville de Dieppe - B. Legros

A medio camino entre Londres y París, Normandía se volvía apetecible para la burguesía del siglo XIX. La práctica de deportes acuáticos y bañarse en el mar atraía a familias ricas a la zona primero en barco y diligencias, después en trenes. El variado paisaje natural y arquitectónico (con iglesias góticas y castillos medievales entre sus joyas) también embaucaba a los artistas, entonces deseosos de explorar paisajes fuera del estudio.

La pintura al aire libre, surgida en Inglaterra tras las Guerras Napoleónicas, se había extendido durante el siglo XIX al resto de Europa. Autores británicos (Turner, Bonington, Cotman...) viajaron a Normandía mientras que creadores franceses como Géricault, Delacroix e Isabey se trasladaron a Londres. Del intercambio de ideas nació una escuela paisajista francesa con Corot y Huet a la cabeza.

Decisiva en el desarrollo de la corriente

Se puso entonces en marcha una revolución estética que despegó en la segunda mitad del siglo XIX. Llegó el impresionismo —explorador de los cambios de luz, cazador de atmósferas— y Normandía fue durante décadas en uno de los destinos favoritos de Degas, Renoir, Monet, Pissarro, Sisley, Boudin, Morisot, Caillebotte...

Desde los pioneros y referentes hasta las figuras esenciales del impresionismo, las alrededor de medio centenar de obras de L'atelier en plein air - Les Impressionnistes en Normandie (El estudio al aire libre. Los impresionistas y Normandía) —en el Museo Jacquemart-André de París hasta el 25 de julio— subrayan el papel decisivo de Normandía en el nacimiento y evolución del movimiento que cambió los cánones del arte occidental.

Asociado siempre a París, ahora se relaciona con otros puntos de FranciaDesde una perspectiva histórica y geográfica, la exposición destaca la relevancia del paisaje de la zona en el impresionismo. A menudo entendido como crucial en París y en la región de la Isla de Francia, en los últimos años se ha dado relevancia a otros puntos del país y también a las influencias extranjeras.

Un adelanto de la fecha de inicio

La horquilla temporal también es novedad: los organizadores mencionan que en los últimos años se ha reconsiderado la fecha de inicio del impresionismo para situarlo "a comienzos de los años veinte del siglo XIX".

En la selección hay paisajes normandos del inglés Bonington, datados entre 1925 y 1926, que no entran en lo que habitualmente se clasifica como impresionismo, pero es lógico incluir. Otras aportaciones de clásicos como Monet o Renoir, creadas cincuenta años más tarde, documentan cómo se desarrolló la exploración artística de una de las zonas más idílicas de Francia.