José Manuel Lucía Megías
El cervantista José Manuel Lucía Megías. NICOLÁS MURCIA VARELA (CEDIDA POR EDITORIAL EDAF)

El próximo 23 de abril se celebra el cuarto centenario de la muerte del literato más universal de la Historia de España, Miguel de Cervantes (aunque falleciera, en realidad un día antes). Año de culminación y de mucho trabajo para los cervantistas como José Manuel Lucía Megías. En su búsqueda por dar a conocer y desmitificar su objeto de estudio este año saca una monumental biografía del escritor en tres volúmenes (acaba de publicarse el primero La juventud de Cervantes) y ejerce de comisario en la exposición sobre Cervantes en la Biblioteca Nacional (Miguel de Cervantes: de la vida al mito, abierta hasta el 22 de mayo).

Un centenario muy redondo, pero ¿sirve para algo?

Tenemos que plantearnos para qué celebramos este aniversario. ¿Solo celebramos que han pasado 400 años de la muerte de Cervantes? Tenemos que conseguir que la mayor parte de la gente vaya mnás allá de los cuatro datos del mito de Cervantes y conozca mejor al hombre y escritor. Y que a partir de él, conozca los Siglos de Oro, una época fascinante y muy desconocida, y que le entren deseso de leer sus obras.

Falta hace, si tantos españoles como dicen las encuestas confiesan no haberse leído El Quijote...

Sí, es triste; es una luz roja que nos tiene que poner a todos sobre aviso. Algo se ha hecho mal. Pertenezco a una generación a la que nos obligaron a leer El Quijote en la escuela y la convirtieron en una lectura aburrida y seria, pero sobre todo, obligatoria. Y como nos obligaban, automáticamente teníamos que decir que no nos gustaba. Algo se está haciendo bien en los últimos años, al llevar esta obra a la escuela en adaptaciones para todas las edades y no imponer su lectura en la lengua original del siglo XVII. Sigue siendo un libro que ofrece lecturas muy interesantes en el siglo XXI.

Leyendo el primer tomo de su biografía, parece que la imagen que Cervantes nos dejó de él es muy novelesca…

Pertenezco a una generación a la que se nos obligó a leer El Quijote y la convirtieron en una lectura aburridaSu juventud es la parte de su biografía más novelesca. Cervantes, frente a otros escritores como el propio Shakespeare, tuvo una vida con muchas geografías, vicisitudes y aventuras. No era una vida tabulada y definida desde la cuna, sino todo lo contrario: es una vida en construcción, que es lo que quiero contar en el libro. Cervantes se construye en la vida así como sus personajes lo harán en sus escritos, en especial en El Quijote.  A medida que vamos pasando las páginas, la vida también va pasando. Algo similar le debió de pasar al propio Cervantes

Sin embargo, en España no nos basta y tenemos que ensalzarlo como un  héroe hasta de la batalla de Lepanto.

Héroe lo fue, entendido como persona que un  momento realiza una serie de actividades para sobrevivir: sobrevivir a Lepanto, al cautiverio en Argel, hiciera lo que hiciera para ello, ya me parece un héroe por sí mismo. Lo que pasa es que no hay que entenderlo como un héroe mítico. Decir que gracias a que estuvo él en Lepanto, se ganó la batalla, es falso. No, ahí ya estamos proyectando el mármol y el bronce del mito a la carne de una persona que merece ser rescatada.

¿Y sus cinco años de cautiverio en Argel?

Cervantes es un héroe porque sobrevivió a Lepanto y Argel, pero no es un héroe míticoIntenté evitar en esta parte esa mirada negativa hacia el otro, que me parece muy poco cervantina. Si algo sobresale en el pensamiento de Cervantes es el gusto por el diálogo y por entender el otro y asumirlo como parte de la vida. No hay buenos ni malos. Argel, en aquellos tiempos, era una de las ciudades más cosmopolitas del Mediterráneo. Cervantes se debió mover con bastante gusto en ella. Muchas biografías se han escrito en el siglo XIX o en época franquista, donde el árabe y el musulmán automáticamente eran algo negativo, por una concepción cristiana y católica de la propia escritura. En el siglo XXI tenemos que abandonar esa concepción por falsa, en aquel momento, y por injusta.

Le leo: “Madrid dejó morir si cordón umbilical con Miguel de Cervantes cuando a principios del siglo XIX no hizo nada para preservar la casa que lo vio morir” ¿Y después de la presentación (o no) del hallazgo de su supuestos restos?

Lo más triste de la búsqueda de sus restos fue cuando le preguntaron a Ana Botella ¿y ahora qué?La ciudad más importante en la biografía de Cervantes es Madrid. Vivió casi toda su vida aquí, publicó sus obras y en Madrid estaba el centro del mundo y la literatura del momento. Y ese Barrio de las Letras es el universo más importante para comprender a Cervantes. Es una pena que Madrid se haya quedado sin reivindicar a Cervantes: el Barrio de las Letras podría ser un espacio cultural, turístico y económico que generara un nuevo modelo cultural en una ciudad necesitada de sueños como Madrid. Lo más triste de la búsqueda de los restos y de aquella lamentable y horrorosa rueda de prensa fue cuando le preguntaron a la por entonces alcaldesa Ana Botella ¿y ahora qué? Se quedó sin respuesta: una placa, una misa, un desfile… En aquel momento, con el foco mediático centrado en Madrid, tendríamos que tener un proyecto que convirtiera el Barrio de las Letras en un centro cultural mundial.. Espero que la actual alcaldesa, Manuela Carmena, sepa verlo.

¿Sabes si la alcaldesa actual, Manuela Carmena, tiene algún proyecto así?

En este momento, ninguno. Un proyecto de esta envergadura lo tiene que liderar Madrid, con el apoyo de todas las administraciones… pero quizás no es el Ayuntamiento quien tiene que ponerse en la base sino la propia ciudadanía. El Barrio de las Letras puede ser el gran proyecto urbanístico del Madrid del siglo XXI.

¿Habrá que animar mucho a la gente a que descubran a Cervantes y se acerquen a él incluso en este año?

Cervantes sigue convocando. El hombre normal que vive en una época excepcional como son los Siglos de Oro. El escritor genial que es capaz de hacer una literatura muy apegada a su tiempo pero que se alza por encima de su época hasta llegar a la actualidad. Sin el hombre, no se sostiene el personaje creado a partir de su obra. Sin el personaje que el mismo Cervantes fue creando en sus escritos, no podría entenderse el mito. Y sin el mito, no podríamos hoy estar convocados a la celebración mundial de Cervantes. En la exposición Miguel de Cervantes, de la vida al mito en la BNE, además de las piezas expuestas, encontrarán mil anécdotas e historias que les permitirá exclamar al final de la misma: ¡Y yo pensaba que sabía algo de Cervantes! Está siendo la exposición más visitada en la historia de la Biblioteca Nacional de España.

Viendo como está el patio político y social, ¿tenemos algo que aprender de los valores que deja Cervantes como hombre y como autor?

Si hay algo que caracteriza el pensamiento de Cervantes es el diálogo, es el esfuerzo por comprender al otro en sus diferencias, y es el canto a la libertad. Si el diálogo, la aceptación del otro y la libertad fueran motores de la vida política actual, otro gallo nos cantaría. Y otro también si los políticos actuales pudieran afirmar orgullosos como Sancho al abandonar el gobierno de la Ínsula Barataria: "Pobre vine, pobre me voy y no tengo que dar cuentas a nadie". ¡Cuánto todavía tiene que enseñarnos Cervantes!