Cuando tire en su bolsa de papeles para reciclar recibos bancarios o facturas que contengan información de sus cuentas, no haga una pelotita y los eche a la bolsa sin más.

Puede llevarse una sorpresa al cabo de los días: que alguien haya entrado en sus cuentas y las haya dejado ‘temblando’. Suena muy rebuscado pero hay ladrones que se dedican a ello.

La Policía Nacional detuvo ayer en Córdoba a un vecino de Sevilla de 42 años por un delito de estafa en tres entidades bancarias.

El detenido se dedicaba a robar de los contenedores de reciclaje de papel facturas, extractos y otros documentos bancarios para acceder a las cuentas de otras personas. Así logró hacerse con un botín de 3.600 euros.

El ladrón tenía su modus operandi: cuando entraba en el banco o caja, elegía a los empleados a los que les notaba poca experiencia. A continuación, les aseguraba que era el titular de la cuenta y lograba hacerse con el dinero.

La Policía de Córdoba ha asegurado que la detención del estafador sido muy complicada, ya que únicamente se contaba para su identificación con las imágenes de las cámaras de seguridad de los bancos.

En estos momentos la investigación continúa abierta por si el detenido estuviese implicado en otros hechos similares. El detenido, junto a las diligencias policiales y la documentación bancaria que había sustraído han pasado a disposición judicial.

Rompalos o quémelos

Las asociaciones de consumidores advierten que hay que ser precavidos ante este tipo de estafas. No tire papeles que contengan información personal sin antes rasgarlos, romperlos o quemarlos.

«En mi despacho tengo siempre la costumbre de romper en papeles pequeños los recibos y facturas de los clientes que llevo», cuenta Francisco Javier, contable y economista. Facua recuerda que las empresas y establecimientos están obligados a destruir esos documentos por la Ley de Protección de datos.