El Arzobispado de Granada envió esta tarde a Albuñol a un sacerdote para que oficiara la misa funeral de una vecina fallecida ayer, aunque es sólo una excepción dentro de la suspensión temporal de culto que ordenó para el pueblo a raíz de las protestas de sus vecinos por el traslado del párroco.

Sin embargo, la suspensión finalizará en breve, ya que el vicario enviado ha comunicado a los vecinos que el próximo domingo tendrán un nuevo párroco, el sustituto nombrado por el arzobispo para suplir al cura Gabriel Castillo, tan añorado por los feligreses de Aluñol. Aún se desconoce la identidad del nuevo párroco.

Desde que se decretó la suspensión temporal de culto -la última misa la ofició el 11 de agosto un vicario- dos bodas previstas tuvieron que celebrarse en el anejo de La Rábita al no haber ningún sacerdote en la parroquia, aunque en esta ocasión, al tratarse de un entierro, el Arzobispado ha optado por enviar a un cura para la misa funeral.

La defunción se produjo ayer y los familiares de la anciana muerta no han sabido hasta hoy que podrán enterrarla en Albuñol según los preceptos cristianos.

Aunque el arzobispo, Francisco Javier Martínez, ya ha regresado de sus vacaciones, tampoco tiene previsto reunirse con los vecinos de Albuñol, tal como le pidió el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Chamizo, a requerimiento de los feligreses.

Nuevas protestas

Tras el traslado de Gabriel Castillo, un grupo de vecinos se movilizó e incluso protagonizó una huelga de hambre y un encierro en la parroquia, que suspendió cuando el arzobispo les indicó en un escrito que su marcha era "irrevocable" y que, de continuar su actitud, no tendrían un nuevo párroco.

Dado que siguen sin sacerdote y sin que Martínez los reciba, estos feligreses quieren retomar sus protestas para que la normalidad religiosa vuelva al pueblo.