Rueda de prensa en Ciudad Real
El delegado del Gobierno en Castilla la Mancha, Máximo Díaz-Cano, en el centro, durante la rueda de prensa. EFE

La banda de 31 rumanos, de entre 17 y 49 años de edad, que robaba cable de cobre en explotaciones agrícolas de la comarca de La Mancha, traficó también con droga, que trasladaba desde Marruecos a España, informó hoy en Ciudad Real el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Máximo Díaz-Cano.

La banda, que residía inicialmente en Valencia, optó por el narcotráfico ante la presión y vigilancia policial, que le impedían efectuar sus robos como lo habían hecho antes, explicó Díaz-Cano. El delegado del Gobierno central ofreció una rueda de prensa en la que aportó detalles de la llamada operación "Voltaika", llevada a cabo por la Policía y la Guardia Civil la semana pasada.

Droga en sus estómagos

De los 31 detenidos, 18 se trasladaron a Marruecos para introducir hachís, y ocho de ellos trajeron la droga en sus estómagos, mientras que uno, que tuvo complicaciones de salud, tuvo que pedir ayuda a las fuerza de seguridad, que lo trasladaron a un hospital. Díaz-Cano explicó que a los arrestados se les imputan "al menos" 46 robos, tres con violencia e intimidación, la mayoría realizados en explotaciones de regadío de dicha comarca.

Este es el golpe más importante dado en la región a estos delincuentes, que habían sembrado la alarma entre los agricultores"

Nueve de los detenidos han pasado a disposición del juzgado de Daimiel (Ciudad Real), y se encuentran ya en prisión y el resto está a la espera de que les tome declaración el juez de Tomelloso, agregó. "Este es el golpe más importante dado en la región a estos delincuentes, que habían sembrado la alarma entre los agricultores", dijo el delegado del Gobierno.

Díaz-Cano añadió que estas detenciones no significan que se haya acabado con el problema de los robos de cable de cobre, ya que se tiene constancia de algunos hurtos posteriores, aunque de menor importancia. La operación policial se llevó a cabo gracias a la colaboración de los propios agricultores de la zona, que facilitaron a los agentes información sobre la presencia de vehículos sospechosos en el entorno de sus explotaciones.

Disponían de escoltas

La banda, que estaba muy jerarquizada y cuyo jefe disponía de escoltas, tomaba grandes precauciones en sus movimientos, ya que cuando actuaba, disponía de vigilantes en las entradas de los caminos, que advertían de la posible presencia policial, y los objetos robados los depositaban en un camión, para no llevarlos a sus domicilios y levantar sospechas.

Díaz-Cano añadió que los agentes investigan el destino o salida que se daba al cobre robado, así como los colaboradores o las implicaciones de otras personas con que podría contar la banda para efectuar su venta. A los detenidos se les ocuparon seis coches y diversos utensilios y herramientas para realzar su trabajo delictivo, y con el material recuperado se ha montado una exposición en la Comandancia de la Guardia Civil de Ciudad Real.

Díaz-Cano invitó a los agricultores a la exposición para que puedan identificar sus posibles pertenencias, aunque no precisó la cantidad total de cobre recuperada.

 

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