El Gobierno concede cada vez menos indultos: el año pasado aprobó 73 de 5.758 peticiones

  • La medida de clemencia ha descendido en cuatro años de 501 (2012) a 73 (2015).
  • La presión popular ante la concesión de indultos a políticos, banqueros o a personas con vinculación pública explican el frenazo a los indultos.
  • La reinserción social de los penados y la lentitud de la justicia motiva las peticiones.
  • A FONDO: Cuando los indultos eran muy polémicos y sin explicaciones.
Raquel Molina, acaba de solicitar un indulto al Ministerio de Justicia por una condena que considera "injusta".
Raquel Molina, acaba de solicitar un indulto al Ministerio de Justicia por una condena que considera "injusta".
JORGE PARÍS

En las útimas horas han salido de la carcel 11 condenados por delitos relacionados con drogas, una mujer presa por haber cometido un robo con violencia y otro más por estafa continuada a su socio. Ellos son los 13 afortunados que se han beneficiado de los últimos indultos concedidos por el Gobierno con motivo de la Semana Santa. Los indultos gubernamentales como medida de gracia continúan a día de hoy rodeados de polémica, pese a que estén en claro declive.

"Los indultos son una reliquia de tiempos pretéritos, de cuando el rey tenía en España un poder absoluto", recuerda el catedrático en derecho constitucional Antonio Torres del Moral. La ley que los regula se remonta al año 1870. Sin embargo, la Constitución Española los recoge en su articulado, como "un derecho de gracia" que ahora es prerrogativa del Gobierno. Pueden ser concedidos a título individual y deben atender a las situaciones particulares del penado.

El año pasado el Ministerio de Justicia revisó las solicitudes de indulto de 5.758 personas. Finalmente aceptó conceder la medida de gracia a 73, o lo que es lo mismo, al 1,3% de los peticionarios. Tres años antes, la medida era bastante menos exclusiva: se estudiaron 7.496 casos y el porcentaje de perdones ascendió al 6,7% (501 de 7.496). La clemencia está en sus horasmásbajas.

La verdadera explosión en la concesión de indultos en España data del año 2000, cuando el PP concedió más de un millar por ser año jubilar. Le sigue el 2007, cuando el Gobierno concedió 521 perdones. Pero entonces comenzó a bajar su número hasta situarse en 301 en el año 2011. La llegada de Mariano Rajoy al Gobierno (2012) elevó la concesión de gracias a 501, para luego volver a descender en 2013 (190) y más todavía n 2014 y 2015, con 72 y 73 indultos, respectivamente.

Reglas nuevas para el indulto

El catedrático Torres del Moral achaca la reducción de los últimos años "a una creciente presión popular" y una mayor vigilancia sobre el Gobierno después de una serie de "polémicosperdones a personas con apellidos concretos, a políticos, banqueros y a otras personas con vinculación pública importante que han dado la sensación de que la Justicia no es igual para todos".

Eva Belmonte,  responsable de 'El indultómetro' (web que fiscaliza desde 2013 todas y cada una de las medidas de gracia), considera "la presión social" una de las razones de la reducción de los indultos.

Belmonte sitúa el origen de las polémicas en el perdón a Gabriel Arias Salgado, hermano de un ministro, en el año 1998 y considera como una de las cimas de su cuestionamiento social el indulto en 2013 a un conductor kamikaze, previamente condenado a 13 años de prisión por circular en sentido contrario en la AP-7, en Valencia, y causar la muerte de un joven en un accidente de tráfico.

El indulto al kamikaze de Valencia, concedido por el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón (2013), fue incluso anulado posteriormente por el Tribunal Supremo. Esta resolución judicial propició una última modificación legal sobre la normativa de indultos, una reforma del código penal de hace un  año que añade nuevas 'reglas al ejercicio de la gracia de indulto' y obliga al Gobierno a remitir cada seis meses un informe acerca de los indultos concedidos y denegados. Ese informe debe ser presentado en una comparecencia en el Congreso de los Diputados.

El celo mayor de la sociedad sobre una decisiones, que a menudo se consideran excesivamente discrecionales, ha llevado al gobierno ultimamente a incorporar en los decretos de indultos las motivaciones. Así ha sido en el caso de los últimos perdones de Semana Santa, que recogían los informes favorables de las prisiones, la situación personal de los penados en cada medida de gracia y el visto bueno de las víctimas.

Sin embargo, estos indultos tampoco han esquivado la polémica. Concedidos a petición de las hermandades y cofradías, despiertan recelos en la sociedad por el favor gubernamental a los presos que son devotos católicos a pesar de que España es un Estado aconfesional.

Raquel Molina: "Solicito el indulto porque he sido condenada injustamente"

Raquel Molina acaba de recibir la sentencia firme que le condena a tres meses de prisión y a pagar una multa de 3500 por una agresión a una revisora del Metro de la que ella se sigue declarando "inocente" y por la que acab de solicitar al Gobierno "el indulto total".

Según su testimonio, aquel día de 2012 Raquel volvía con sus padres y un hijo que tiene autismo de un funeral. En la estación de metro la madre de Raquel se adelantó a los torniquetes y pasó con su abono transporte. Raquel se quedó comprando en la máquina tres billetes, que aun guarda y muestra: el suyo, el de su padre y el de su hijo. Pero el menor, en un momento dado, se escapó corriendo detrás de la abuela y cuando todos se reunieron en las escaleras interiores del metro una revisora le recriminó a Raquel que el menor se había colado en la instalación.

"Yo compré los tres billetes, pero el de mi hijo se quedó sin picar por la confusión cuando se escapó". La revisora de Metro quiso multarles e incluso retirar a la abuela su abono transporte, lo que derivó en una discusión que acabó en denuncia por agresión de Raquel a la revisora, que ella niega.

"Pedí incluso la grabación de las cámaras de Metro, pero las habían borrado. Si las pedí fue para demostrar que no había arañado a nadie.", asegura la propia afectada.

Cuatro años después Raquel, madre soltera, en paro y con dos menores a su cargo, ha recibido una condena a tres meses de prisión, que no la encarcela pero le deja antecedentes que dificultarán su inserción laboral y una multa de 3.500 euros que no puede pagar. Por ese motivo es una de las miles de personas que cada año pide el indulto.

Asesorada por un papá del cole de sus hijos, abogado, a su solicitud de indulto ha adjuntado hasta 500 firmas de apoyo de sus vecinos que, como ella, consideran que careció de una correcta defensa y ven "injusta" su condena.

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