BIO Nació en Madrid el 2 de junio de 1975. Se convirtió en uno de los actores más queridos por el público gracias a ‘Al salir de clase’.

Mariano Alameda es uno de los protagonistas de la primera serie de médicos diaria que se emite en España.

¿No hay saturación de series de médicos?

Y de policías…

¿Qué queda de Al salir de clase?

Un montón de capítulos que se siguen repitiendo por la televisión digital.

Su personaje, Íñigo, fue el ídolo de miles de adolescentes. Quizá el primer Bustamante…

Al salir de clase fue el primer gran fenómeno de fans en televisión. Luego le siguió Gran Hermano y, más tarde, Operación Triunfo.

Rozaban los 30, pero interpretan a quinceañeros. ¿No se sentían ridículos?

En realidad, esa historia es un falso mito. Yo tenía 24 años e interpretaba a un personaje de 23.

Pero si nunca pasaban la selectividad….

Yo hacía un personaje mayor. El resto de compañeros eran más jóvenes e iban al instituto. Las únicas que eran algo más mayores que sus personajes eran Raquel Meroño y Carmen Morales.

Betty la fea ha revolucionado las tardes, pero usted ya picó muy alto en audiencia con La verdad de Laura.

Me reí muchísimo haciendo la serie, a pesar de trabajar muy duro. Además, aprendí mucho de los actores veteranos.

Recuerdo haberle visto muy jovencito por Sorpresa, sorpresa…

Fue una jugarreta de una amiga mía que era guionista del programa. Me metió en una encerrona y acabé entrevistando a Sarah Ferguson.

Y de ahí le sale lo de Al salir de clase…

Ya había intervenido en Hostal Royal Manzanares. Hacía de vecino macarrilla. Luego pasé el casting de la serie de Telecinco.

Sabe que la competencia en televisión es voraz, ¿y si la serie no funciona y se la cargan?

Si la serie funciona, será mejor para el que la vea. No me preocupan las audiencias. Afortunadamente no me falta trabajo. Llevo once años sin parar.

Siempre hace de seductor y guaperas, ¿no tiene miedo de que le encasillen?

Cuando sea viejo y feo, ya haré personajes que sean viejos y feos. Ahora me toca hacer todo lo contrario. Los directores intentan que el actor sea lo más parecido al personaje.

Pero siempre va de buenazo, ¿no se cansa?

También he hecho de malo.