Cubierta de 'Robert Mapplethorpe. The Archive'
Uno de los autorretratos 'collage' de un muy joven Robert Mapplethorpe ilustra la portada del nuevo libro The J. Paul Getty Trust

El libro Robert Mapplethorpe: The Archive demuestra la capacidad recolectora del fotógrafo, inepto, como muchos artistas, a la hora de vaciar las maletas emocionales y andar por la vida ligero de carga. El prematuramente fallecido artista (1946-1989), muerto por complicaciones derivadas del sida a los 42 años, lo almacenaba todo porque no era capaz de reconocerse si no extendía ante la mirada, como una filmación, los recortes, collages, pruebas fallidas, fotos demasiado reveladoras para terceras personas, cartas, dibujos, montajes y objetos efímeros que se cruzaron en el camino.

El volumen, que acaba de editar la división editorial del Getty Research Institute [240 páginas y un PVP de 49,95 dólares], es un cuaderno de trabajo póstumo, un álbum de recuerdos y una colección de las fértiles áreas de cruce entre el arte y lo cotidiano. Dice bastante más de la personalidad candente y ávida de Mapplethorpe que las dos magnas exposiciones con afán integral que se están celebrando al mismo tiempo en los dos museos de Los Ángeles (EE UU) que son ahora propietarios del legado del fotógrafo.

'Chico malo de la fotografía'

Con casi 400 ilustraciones, el libro es un inventario de curiosidades que, una vez entretejidas, componen el más fiel de los retratos del polémico "bad boy" (chico malo) de la fotografía, como lo llamaban en una de las primeras reseñas de prensa sobre su obra. Experimentos, dibujos bastante truculentos de su época como alumno de arte, ensamblajes con prendas de ropa interior y adminículos de sadomasoquismo, tarjetas postales explícitas, el carné de un club privado de encuentros gay, fotos de un reportaje para una muy seria revista de decoración de la última de sus viviendas, cuando tenía al fin dinero pero el VIH ya había llegado...

El conjunto presenta una suerte de guía de uso que muestra al Mapplethorpe más intenso, cándido y gracioso, alejado de la pompa y el artificio de sus obras mayores, con frecuencia lastradas por la impericia técnica, la falta de temario y la necesidad de ser algo más que un mero fotógrafo: un portavoz o adalid de la subcultura homosexual y, en concreto, la del cuero, cuando los sectores más rancios de los EE UU no consentían ni un desliz y jugaban sin vergüenza la carta del estigma para marcar a los gay.

Colección de bisutería

Gracias al síndrome de diógenes que padeció a lo largo de su vida, Mapplethorpe conservó todos los materiales de archivo y objetos que le parecían importantes o descriptivos. El libro permite recuperar, por ejemplo, la colección de joyería y bisutería que intentó comercializar con escaso éxito, sus trabajos eventuales como modelo de moda en revistas, las muy poco conocidas instalaciones surrealistas que abordaba cuando necesitaba escapar de las fotos y su buen juicio como coleccionista de arte de todos los niveles.

Su gran amor, Sam Wagstaff, le dio 500.000 dólares para comprar el estudio En Robert Mapplethorpe: The Archive aparece una y otra vez el alma gemela y gran amor del artista, el ilustrador y coleccionista de fotografía Samuel J. Wagstaff Jr. (1921–1987). Se conocieron en una fiesta en 1972 y mantuvieron una intensa relación amorosa de 15 años. Sam, una persona de amplia cultura, educó a su amante, financió sus primeras exposiciones y le dio los 500.000 dólares para comprar el ático de las calles 35 Oeste y 23 de Nueva York donde Mapplethorpe estableció su estudio-vivienda.

'Mi tímido pornógrafo'

Wagstaff, al que Mappelthorpe llamaba "mi tímido pornógrafo", murió tras una neumonía relacionada con el sida dos años antes del fallecimiento de su pareja. Como homenaje a su papel silencioso pero capital en la construcción de un artista —pese que hacía fotos desde los 14 años, Mappelthorpe no sabía casi nada de técnica y mucho menos de historia—, el Museo Getty de Los Ángeles tiene en cartel, hasta el 31 de julio, la exposición The Thrill of the Chase: The Wagstaff Collection of Photographs (La emoción de la búsqueda: la colección Wagstaff de fotos), que contiene lo mejor de las piezas que reunió el avispado coleccionista y que hizo admirar a su protegido: desde obras de clásicos como Man Ray y Edward Weston hasta retratistas oscuros como Joel-Peter Witkin o explícitos en lo sexual como Larry Clark.

El otro personaje inevitablemente enlazado a Mapplethorpe es la cantante Patti Smith, que escribe uno de los ensayos del nuevo libro. En una pieza titulada Picturing Robert (Retratando a Robert), Smith recuerda los primeros años de ambos en el afiebrado y violento Nueva York de finales los años sesenta y cuenta cómo se emocionó al encontrar en el archivo de Mapplethorpe una nota escrita a lápiz por el fotógrafo unos días antes de morir en la que recordaba la primera vez que se vieron.

Estoy agradecida de esta última sonrisa del chico al que conocí en el verano de 1967 El libro, escribe la cantante, es "un regalo para los que tratan de comprender la génesis de la obra, la gama emocional, la imaginación y la alegría vital" del fotógrafo. "Estoy agradecida de que este libro me haya concedido una última sonrisa del chico al que conocí en el verano de 1967 y que se convirtió en el artista de mi vida", concluye.