Ya dice el dicho popular que el tiempo es oro, pero el retorno de las vacaciones hace que más de uno no tenga ni un hueco para hacer los recados propios de septiembre, como echar la matrícula del colegio, renovar el carné de conducir o buscar casa.

Conscientes de que "la gente en Madrid está muy agobiada", Ana Alonso y Ana Garrido decidieron, precisamente, vender horas y montaron No Tengo Tiempo, una empresa que "hace cualquier cosa para la gente que no dispone de ratos libres".

"Es en esta semana cuando tenemos la agenda más llena, sobre todo de gente que no tiene huecos para buscar casa", explica Ana Alonso. Aunque para algunos el trabajo de estas chicas puede resultar aburrido, a ellas siempre les ha gustado "organizar cenas para los amigos". De este hobby, las dos tocayas han hecho su profesión. "Montamos la empresa en el año 2003 con 3.010 euros y el boca a boca ha hecho el resto".

Encargos variopintos

Estas recaderas profesionales o "mediadoras de gestión", como les gusta llamarse, desempeñar cualquier tipo de tarea, sobre todo trámites administrativos. "Tráfico es como nuestra segunda casa, las renovaciones del carné de conducir o dar de baja vehículos son uno de los servicios estrella", subrayan.

Los encargos que reciben son de lo más variopintos: "Hacemos colas en organismos oficiales, hemos llevado esmóquines a un hotel, pagamos las multas, acompañamos a ancianos al médico, compramos vestidos de fiesta o hacemos listas de bodas sin necesidad de que estén los novios". Dicen que el secreto está "en saber organizarse" y son capaces de hacer cualquier recado que el cliente les mande. Pese a que reconocen que Internet ahorra tiempo a la gente, creen que "aún es necesario acudir a los sitios personalmente".

Como el tiempo vale dinero, en No Tengo Tiempo cobran 20 euros por hora de gestión. También disponen de un servicio exprés que cuesta 80 euros la hora.