Dificultades para llegar a Chamartín. Ni en cercanías ni en metro. Hacer el trayecto Atocha-Chamartín este verano se convirtió en una misión casi imposible.

Primero fue la clausura, el 7 de agosto, del llamado túnel de la risa, que conecta ambas estaciones. Las obras terminaron el 23 de agosto, cuatro días antes de lo previsto, aunque, en su contra, Metro anunciaba para la misma fecha el corte del servicio de la Línea 1 entre las paradas de Tetuán y Chamartín, que no quedó restablecido hasta el 30 de agosto. Los usuarios pudieron al menos utilizar un servicio alternativo de autobuses.

No fue la única molestia en la red de Cercanías. El pasado fin de semana, el 1 y el 2 de septiembre, la Línea C-5 que conecta Humanes con Móstoles-El Soto vio interrumpido su servicio entre Laguna y Embajadores. Como transporte alternativo se ofrecieron autobuses gratuitos entre las estaciones de Atocha, Embajadores y Laguna que pasaban cada 15 minutos.

Cortes en la carretera

Los conductores también tuvieron que sufrir las obras del intercambiador de autobuses de plaza de Castilla entre el 2 y el 24 de agosto.

Ambos sentidos del paseo de la Castellana, a la altura del número 260, permanecieron cortados durante estos días provocando un monumental atasco el 2 de agosto que se extendió desde la plaza de Cuzco hasta la carretera M-607.