Sacerdote condenado en Paraguay
El sacerdote español José Antonio Rubio, durante la audiencia hoy. EFE

El sacerdote español, José Antonio Rubio, reiteró hoy que es inocente después de ser condenado por un tribunal de Paraguay a cinco años y seis meses de cárcel por el desvío de fondos de un programa financiado por la Unión Europea (UE). La Fiscalía acusó a los procesados de haber desviado los recursos a través de la Fundación María Gloria, con sede en Panamá, y administrada por Ramírez Cataldo.

"Siempre lo he dicho, jamás me he quedado con un solo guaraní del pueblo paraguayo. Sigo asegurando que soy inocente. Tenemos que seguir luchando", dijo Rubio, tras ser condenado por el delito de lesión de confianza junto a otros dos de sus ex colaboradores.

Siempre lo he dicho, jamás me he quedado con un solo guaraní del pueblo paraguayo"

También fue condenado a la misma pena el paraguayo Sócrates Garcete, codirector con Rubio del proyecto de potabilización de agua en comunidades pobres, denominado Ysacá, mientras que Rubén Ramírez Cataldo, de la misma nacionalidad, recibió una condena de cuatro años y seis meses como cómplice de ambos.

Desvío de 14.000 millones


Rubio, de 61 años, fue declarado culpable por el desvío, en 2004, de unos 14.000 millones de guaraníes (2,3 millones de dólares al cambio de esa época) de un fondo de 3,2 millones de dólares (2,3 millones de euros) financiado por la UE para la construcción de 50 pozos de agua potable en localidades rurales.

La fiscal Victoria Acuña expresó que: "tuvimos demasiados obstáculos procesales para llegar a este juicio y haber obtenido una sanción yo creo que es bastante alentadora".

El religioso salesiano, quien ejercía como coordinador del proyecto Ysacá, es una persona muy apreciada en el país, donde reside desde hace 25 años, por la ejecución de obras sociales como la construcción de varios miles de viviendas populares en las afueras de Asunción.

Otro juicio

Por su parte, Claudio Bachetta, uno de los abogados de la UE, dijo que "estamos satisfechos con esta sentencia. Se hizo justicia para las 5.000 familias paraguayas. En total son 20.000 personas aproximadamente las que quedaron sin la oportunidad de llevar una vida más saludable con la no ejecución de este proyecto".

Rubio, que seguirá en prisión domiciliaria en la Casa Parroquial de la Orden Salesiana de Asunción, ha insistido todo este tiempo que fue engañado por Ramírez Cataldo, y que cuando fue procesado regresó voluntariamente de España para someterse a la justicia.

En otro proceso, cuyo inicio está previsto para el 2 de octubre próximo, el religioso está acusado de la "sobrefacturación" de 700 millones de guaraníes (unos 137.000 dólares ó 102.200 euros) en la construcción de nueve pozos pilotos construidos en el mismo proyecto financiado por la UE.