Estado Islámico
Terroristas de Estado Islámico, en una imagen tomada en Irak. WIKIPEDIA

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry, ha anunciado que en torno a 600 milicianos de Estado Islámico han muerto durante las últimas tres semanas de campaña en Siria y que la organización yihadista ha perdido el control de 3.000 kilómetros cuadrados de territorio.

Así lo ha hecho saber este domingo en París durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo francés, Jean-Marc Ayrault, donde ha advertido al Gobierno sirio —a menos de 24 horas de la nueva ronda de conversaciones de Ginebra— de que se abstenga de "forzar los límites" del acuerdo de alto el fuego que entró en vigor hace dos semanas.

De acuerdo con el jefe de la diplomacia estadounidense, tras la formación de la coalición global para luchar contra Estado Islámico, esta organización ha perdido el 40% del territorio que controlaba en Irak y el 20% en Siria.

Acusan a Damasco de obstaculizar las negociaciones

Además, Kerry y Ayrault han manifestado que las recientes declaraciones del ministro de Exteriores sirio, Walid Al Moualem, en las que rechazaban de plano las propuestas de la oposición para iniciar un proceso de transición política son, en sí mismas, un intento para obstaculizar la negociación.

El ministro sirio declaró este sábado su rotunda negativa a aceptar cualquier tipo de propuesta política de la oposición que pasara por la salida del presidente Bachar Al Asad del poder o de cambios en la estructura territorial o de cobierno. "Como ciudadano de Siria les digo a ustedes: estamos en contra de la federalización, estamos por conservar la integridad territorial de Siria y la unidad de su pueblo", ha afirmado Al Muallem en rueda de prensa televisada y recogida por la agencia de noticias rusa Sputnik.

En respuesta, Ayrault ha descrito estos comentarios como "una provocación y un mal augurio que no se corresponde con el espíritu del alto el fuego". Del mismo modo se ha pronunciado Kerry, quien ha acusado al presidente Al Asad de "bailar una canción distinta al resto y usar a su ministro como a un aguafiestas".

Por su parte, Kerry ha acusado al régimen de ser "el mayor violador del alto el fuego" decretado hace dos semanas, si bien reconoció que los niveles de violencia en Siria "se han reducido de forma inmensa". Según el político estadounidense, ese cese de la violencia ha permitido el acceso de ayuda humanitaria a zonas donde "hacía años que no llegaba".

Cifró en 300 los camiones con asistencia que han procurado alivio a una población de unas 150.000 personas, aunque persiste la preocupación por "la costumbre del régimen de apropiarse de los abastecimientos médicos, especialmente el material quirúrgico". Pese a ello, consideró que el notable descenso de la violencia se percibe en que las manifestaciones contra Al Asad han vuelto a las calles y los ciudadanos salen de nuevo a los cafés.

"Los bombardeos aéreos del régimen deben parar de inmediato", reclamó Kerry, antes de instar a todas las partes a comprometerse a respetar el alto el fuego y a la comunidad internacional a vigilar con cuidado quién rompe primero la inestable tregua. "A largo plazo, la única forma de acabar con el problema de los refugiados es poner fin a la guerra civil siria (...) y para eso es fundamental destruir a Estado Islámico", agregó.

Por su lado, el ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, manifestó que las conversaciones entre los sirios que se iniciarán este lunes en Ginebra "serán muy complicadas", pero opinó que, pese a ello, hay que acudir con esperanza a la mesa de negociaciones. "Hemos notado que se han hecho progresos sobre el terreno, pero todavía hay mucho en lo que mejorar", añadió respecto al precario alto el fuego.