Casa de las Dueñas
Sala de baile donde ensayaba la duquesa de Alba, donde se expone uno de sus trajes de flamenca preferidos. EFE

Las puertas de la Casa de Las Dueñas han abierto al público a partir de este jueves, a las 10.00 horas, momento en el que los primeros visitantes se adentrarán en los jardines, patios y salones de la planta baja de la residencia sevillana del Duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, donde su madre, Cayetana de Alba, residía durante sus largas estancias en Sevilla.

Las entradas ya están a la venta en internet, a un precio de 8 euros la entrada generalLas entradas para realizar esta visita están ya a la venta en la web www.lasduenas.es y en www.ticketea.com. Además, en la taquilla habilitada a las puertas de Las Dueñas están a la venta desde este jueves, fecha de apertura. En ambas opciones, los tickets estarán disponibles hasta completar el aforo.

Los precios son de 8 euros la entrada general; 7 euros las entradas para grupos de un mínimo de 20 personas; 6 euros para niños de 6 a 12 años, personas con discapacidad y mayores de 65 años; y entrada gratuita para menores de 6 años y los lunes no festivos a partir de las 16.00 horas, sacando la entrada en taquilla sin posibilidad de reservar.

Este miércoles se presentó oficialmente la apertura del palacio con la presencia de la consjera de Cultura, Rosa Aguilar, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y el Duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo.

"Hoy se cumple el propósito que hace tiempo me hice a mí mismo y luego hice público. Abrir la Casa de las Dueñas a todos los sevillanos en primer lugar, y luego, a todos los procedentes de otras tierras de España y países extranjeros que tienen el buen gusto de visitar Sevilla", ha recalcado durante su intervención el Duque de Alba.

Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo también ha señalado que, tanto como duque como presidente de la Fundación Casa de Alba y como hijo, ha querido "devolver a Sevilla y a los sevillanos parte del cariño inmenso que profesaron" a su madre, "la inolvidable duquesa Cayetana". "Aquí quiso pasar muchos días durante muchos años y entre estos muros rindió su vida y entregó su alma a la seguridad protectora del Señor de la Salud", ha recordado emocionado.

Tras explicar brevemente la historia de Las Dueñas, el Duque de Alba ha destacado las variadas y significativas obras de arte español y europeo que alberga el edificio, así como el "embrujo" de los patios y jardines en los que "jugaron y recibieron la luz, los colores y los olores de Sevilla" los hermanos Manuel y Antonio Machado, "cuyas raíces se hunden profundamente en esta ciudad y, concretamente, en estos patios".

Finalmente, el Duque de Alba ha terminado su discurso tal y como lo empezó, haciendo hincapié en el propósito que ya hace tiempo hizo público: "Prometí abrir Las Dueñas al pueblo sevillano. Aquí abierto lo tienen", ha concluido.

"Prometí abrir las Dueñas al pueblo sevillano. Aquí abierto lo tienen"Por su parte, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha destacado la enorme importancia que tiene la apertura al público de Las Dueñas para el turismo de la ciudad, al reforzar su "oferta patrimonial y cultural". "Es, de hecho, una de las grandes novedades para el año turístico de 2016", ha dicho.

Tanto, según ha agregado el regidor hispalense, que en el Consorcio de Turismo de Sevilla "se ha constatado ya una gran expectación entre las agencias de viajes, turoperadores y turistas en general, con continuas consultas y peticiones de información sobre esta apertura de Las Dueñas". "Sin duda, es también un gran atractivo para los propios sevillanos, pues hay que recordar el apego de la Casa de Alba con Sevilla a lo largo de más de cinco siglos de historia", ha remachado Espadas.

En la misma línea, la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, ha alabado la pasión por el arte de los sucesivos duques y duquesas de Alba, "asumiendo la responsabilidad de dar continuidad y acrecentar con un criterio artístico de excelencia una colección de la que ahora todos y todas podremos disfrutar". "Visitando la casa tenemos la oportunidad de acercarnos a un ejemplo de arquitectura nobiliaria sevillana del máximo interés por su mezcla de estilos y su excelente estado de conservación", ha valorado.

Aguilar también ha recordado la figura de doña Cayetana, "tan querida en esta tierra" y que tuvo la generosidad de hacer posible, en colaboración con la Consejería de Cultura, la celebración de la exposición Colección Casa de Alba en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

El edificio

En este recorrido cultural se podrá disfrutar no solo del edificio, ejemplo de la arquitectura nobiliaria sevillana y con una interesante mezcla de estilos gótico y mudéjar, sino de un interesante paseo por la historia de la capital andaluza durante los últimos cinco siglos.

El principal atractivo de Las Dueñas, además de su arquitectura, es la colección de pinturas, esculturas, tapices y muebles de alto valor histórico-artístico que alberga en su interior. Entre otras obras, destacan óleos como Santa Catalina de Siena entre Santos, un Neri di Bicci del siglo XV ubicado en la Capilla o La epifanía de Lucas Giordano, que preside el Salón de la Gitana, donde también está la escultura de bronce de Mariano Benlliure, que da nombre a la sala.

También se podrán contemplar tapices del siglo XVII como La ofrenda de Abraham y Melquisedec en el templo de Jerusalén, de Francisco Van den Hecke, así como una variada selección de piezas arqueológicas romanas y medievales, esculturas del siglo XIX y una gran colección de porcelanas de diferentes estilos como Sevres, Meissen y la Cartuja de Sevilla.

Construida entre los siglos XV y XVI, la casa toma su nombre del desaparecido monasterio de Santa María de las Dueñas, ubicado en el solar colindante y demolido en 1868. Su origen fue la Casa-Palacio de los Pineda, señores de Casa Bermeja, que constituían uno de los linajes del patriciado de Sevilla. Sus miembros ejercieron importantes oficios como la escribanía mayor del Cabildo de la ciudad y participaron en episodios bélicos de la Guerra de Granada.

Desde 1612 las Dueñas pertenece a la Casa de AlbaPrecisamente durante esta batalla, y con el objetivo de liberar a Juan de Pineda en 1483, la familia vende la vivienda en 1496 a Catalina de Ribera, cuyo hijo Fernando transforma la casa en palacio renacentista. Años más tarde, el segundo hijo de éste, don Fernando Enríquez de Ribera y Portocarrero, acomete importantes obras de restauración y ampliación de la vivienda tras casarse con Juana Cortés, hija del conquistador de Méjico.

En 1612, Antonia Enríquez de Ribera, heredera e hija de Fernando, se casa con Fernando Álvarez de Toledo, futuro VI duque de Alba. Desde esta fecha, Las Dueñas pertenece a la Casa de Alba.

Fue en el siglo XIX cuando el edificio se convirtió en casa de vecinos y sus salones fueron compartimentados con tabiques. Uno de esos inquilinos fue Antonio Machado Álvarez, una circunstancia que posibilitó el nacimiento el 26 de julio de 1875 del poeta Antonio Machado Ruiz en una estancia cercana al famoso Patio del Limonero, por el que también se podrá pasear.

Arquitectura singular

Entre otros aspectos arquitectónicos singulares de las Dueñas, cabe destacar los restos de la solería primitiva de la Casa de los Pineda, de la segunda mitad del siglo XV, que se conservan en muy buen estado en determinadas estancias de la Casa-Palacio, así como las arquerías mudéjares del patio original.

Los visitantes podrán pasear por los salones de la planta baja, donde se guardan objetos de incalculable valorMerece también especial atención la Capilla, que es de planta rectangular con un arco conopial con gablete de ingreso y adornos de tracería gótica. Sobre su dintel se hallan los escudos de armas de los apellidos Enríquez de Ribera y Portocarrero. El oratorio se cubre con dos tramos de bóvedas de terceletes y los nervios se apoyan en repisas con ángeles tallados. De sus ángulos y puntos medios parten nervios, truncados en su arranque, que se cruzan conteniendo en sus molduras ornatos ojivales y adornados en los puntos de intersección por escuditos.

Los nervios se apoyan en delicadas ménsulas sostenidas por ángeles, que ostentan diferentes atributos de la Pasión de Cristo. Los muros han perdido la primitiva decoración de yesería de ataurique, aunque permanecen los zócalos de azulejería en muros y frontal del altar y se conservan varias ventanas góticas.

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