Furious Monkey House
Furious Monkey House. CULTURA INQUIETA

Hay vida en la música infantil más allá de los Cantajuegos y sucedáneos, como muestra el creciente número de iniciativas de artistas, sobre todo del ámbito indie, empeñados en recuperar el espíritu musical de La bola de cristal y en crear discos de calidad para niños "que no torturen a sus padres".

Vetusta Morla han sido los últimos en sumarse a este movimiento, al saltarse sus premisas y editar por primera vez bajo su sello discográfico una referencia ajena, el libro-disco ¡¡Baila sin parar!!, que se publica este viernes y es obra del dúo Chumi Chuma, integrado por un músico de largo recorrido junto a Russian Red y Fuel Fandango y un monstruo peludo, ciclópeo y melómano.

"Encontramos a Chuma de manera accidental en un concierto de fin de gira de Vetusta Morla y luego este conoció a Alberto Rodrigo, alias Chumi, quien trataba desde hace tiempo de crear algo para toda la familia, esquivando la idea de que la música para niños es solo para ellos e intentando que no sea una tortura para sus padres", cuenta Juanma Latorre, miembro de la famosa banda madrileña. Beben de numerosos estilos musicales, de la electrónica a la música de los 50, pasando por el rock & roll, el blues y el influjo de T-Rex. Según Latorre, "es un error pensar que la sencillez ha de ser simpleza" y que "conceptos como armonía o ritmo trascienden edades".

"Lo que he pretendido es buscar un terreno común: tratar al niño como el adulto que será y al adulto como el niño que fue y que aún es. Yo quería hacer lo que Pixar ha hecho para el cine", explica Chumi, quien ve otro ejemplo a seguir en La bola de cristal. Como aquel mítico espacio de la televisión de los 80, este ¡¡Baila sin parar!! ha contado con la colaboración de numerosos músicos de la escena actual, como Anni B. Sweet, el batería de Vetusta Morla David el Indio, Yuri Méndez (Pájaro Sunrise), Charlie Bautista (Egon Soda) y Manuel Cabezalí (Havalina).

Las travesuras de Petit Pop

El mismo ánimo de unir a toda la familia escuchando la misma música impulsó Petit Pop, formado hace años por miembros de grupos como Pauline en la Playa, Nosoträsh, Undershakers, Edwin Moses o Penelope Trip. "Hasta el momento en que nos tocó buscar música para ponerles a nuestros hijos, no nos habíamos percatado de ese gran vacío que existía en lo que se refiere a música familiar", cuentan desde la banda.

No nos habíamos percatado de ese gran vacío que existía en lo que se refiere a música familiar" Sus temas nacen de la idea de que "los niños no tienen prejuicios y se acercan a la música de manera absolutamente libre, lo que hace que pasen por el punk, el pop, el rock & roll, el glam o el folk en un mismo concierto, disfrutando todas y cada una de las fórmulas, algo que sería casi impensable en un concierto de adultos".

Del éxito de su iniciativa habla su agenda. El 13 de marzo actuarán en la sala Moby Dick de Madrid para presentar su último álbum, Vámonos en bici, y las entradas para los dos pases llevan semanas agotadas. Aún se puede disfrutar de su directo en otros lugares: el 12 de marzo en Torrelodones, el 21 de mayo en Algete y el 22 de mayo en Alcalá de Henares.

Cinco niños y su profesor

El mismo éxito que experimentaron Furious Monkeys House en su reciente debut en la capital. Formado por cinco niños gallegos y su profesor de música, Gonzalo Maceira ("el mono furioso", al que alude su pseudónimo artístico), se han hecho famosos desde las ondas de Radio 3 por su rock noventero y su paso por varios festivales.

"Cuando Carlota (la batería) se cruzó en mi vida a la edad de 5 años, no sabía muy bien cómo enfocarla. No era una alumna nada fácil de contentar y muchas de las canciones que le presentaba se le hacían aburridas y no conectaban con ella en un punto de expresión musical verdadero. Mi elección fue empezar a trabajar la creación", recuerda Maceira. 

Poco a poco se fue conformando "a modo de experimento en un taller gratuito" la banda actual, que no ha hecho sino recibir buenos comentarios. "Y qué narices, no se merecen ni una mala crítica; se lo han currado y no puedo estar más orgulloso de ellos. Creo que cuando los padres llevan a los más peques a vernos, ellos son los que más disfrutan", dice.

La proliferación de los conciertos matinales ayuda a la difusión de estas músicas y a que padres e hijos se acerquen a disfrutar de la música. En Madrid también ayuda el hecho de que se vuelva a permitir la entrada de menores acompañados a conciertos, gracias a la iniciativa #queremosentrar