Dorian
Los componentes del grupo Dorian celebran diez años con su nuevo álbum. ARCHIVO

Marc Gili y Belly Hernández se encuentran, junto al resto de componentes de Dorian, en una de las giras más grandes de su historia, que el año pasado llego a la década. Con 10 años y un día, su último álbum, los barceloneses reviven sus primeras canciones para darles otro efecto. Han agotado entradas este sábado 5 en Madrid y pasarán por la sala Hangar de Córdoba el 11 de marzo y la sala Eventual Music en Málaga el 12 de marzo antes de volver a viajar a México. Acaban de anunciar sus dos conciertos de fin de gira, el 4 de noviembre en La Riviera (Madrid) y el 18 del mismo mes en la sala Apolo (Barcelona).

10 años y un día, no creo que haya sido tan duro para ese nombre de condena…

Marc (M): Le quisimos dar al título un punto de humor, que de alguna manera sonara a condena el haber estado en el grupo, pero en realidad ha sido todo lo contrario. El título del disco tiene un doble rasero, por un lado el enfoque guasón y también queríamos simbolizar que los 10 años es el pasado de Dorian y el día una puerta abierta al futuro.

¿Por qué un disco de recopilación?

M: En realidad no ha sido una recopilación, es un rework, volver a trabajar tu material y reinventarlo. Nos apetecía hacer ese ejercicio porque piensa que, cuando estas componiendo una canción, las direcciones artísticas de producción y de sonido que acaba teniendo son una o dos de entre muchas posibles. Los Beatles tenían canciones que habían llegado a maquetar hasta 12 veces. Cada canción tiene muchas vidas posibles y queríamos reinventarlas y darles una nueva vida.

¿Qué se siente al escuchar de nuevo los primeros temas?

Belly (B): Los redescubres desde otra óptica, porque tú eres diferente a cuando los compusiste, y están asociados a un momento de tu vida, a una forma de hacer las cosas… Es un ejercicio muy divertido como músico. El hecho de que se planteara con instrumentos acústicos hacia que tuvieras que darle la vuelta a las cosas, nos lo pasamos muy bien

M: A mí, como letrista, me ha hecho mucha gracia acordarme de cómo me sentía cuando escribía Paraísos artificiales, o qué quise decir… De alguna manera volver a caminar con la memoria los senderos que caminé mientras estaba escribiendo esos versos… Me acordé de cosas que un poco al modo de la Magdalena de Proust iban viniendo a la cabeza. Si bien es cierto que muchas canciones las tocamos todas las noches en directo, el hecho de volver a inventártelas nos obligó a volver a verlas como artefactos vírgenes, no manoseados por los años.

Jamás hemos hecho un concierto funcionarial"En una de las nuevas canciones, Arrecife, hablan de este tema: Sé que aprendiste a escribir versos cuando empezaste a sumar inviernos. ¿Cómo influye el paso del tiempo en la banda?

B: Somos una familia, hemos crecido juntos y hemos pasado más tiempo entre nosotros que con nuestra familia…

M: Ese verso refleja muy bien eso, habla de que la vida te va dando hostias y hacer música, escribir letras, es una manera de defenderte de esas hostias, de ir explicándote a ti mismo como es el mundo que ves con tus ojos, y de ir entendiéndolo. Por eso tienes que sumar inviernos: cuando tienes 13 años y estas en la flor de la vida, eres ingenuo y estas por hacer, todavía no lo necesitas, pero a partir del desasosiego que empieza a brotar dentro de ti en la adolescencia necesitas expresarte, cuantos más años vas haciendo mejor lo haces.

¿Es terapéutico?

M: Sí, casi siempre me pasa que hasta que no terminamos de hacer un disco no me doy cuenta de hasta qué punto todas esas canciones hablan de lo mismo, y eso responde a un estado de ánimo concreto y a unas preocupaciones que teníamos en el momento de hacer el disco. Es decir, es curioso porque es como ir al psicólogo y terminar la terapia y ver cuáles eran tus problemas, pero mientras la haces no lo sabes. El psicólogo toma notas, pero hasta que no está el disco en la calle y lo escuchas desde fuera no te das cuenta.

Han convertido al grupo de cuerda con el que colaboran en el disco en un compañero de viaje en esta gira ¿Cómo es compartir escenario con diez personas?

B: Ha sido emocionante trabajar con gente que venía de la música clásica. Teníamos nuestras dudas porque no sabíamos cómo se iban a adaptar a una gira de un grupo de rock, y la verdad es que ha habido muy buen rollo y les echaremos mucho de menos cuando no nos acompañen.

M: A nivel artístico ha sido muy estimulante. Los músicos de clásica y los de pop pertenecemos a mundos que apenas se tocan, aunque tenemos la misma pasión, somos personas muy parecidas. No hay muchas diferencias entre una persona que le da por tocar el chelo a los 10 años y a otro que toca la guitarra eléctrica.

James Rhodes, el autor del libro Instrumental, es el mejor ejemplo: ha tenido una vida rockera y defiende que esos dos mundos se toquen más…

B: Sí, cambian mucho las formas y los protocolos, pero a la hora de la verdad somos músicos igual, somos muy románticos, poco materialistas, vamos hasta el fin del mundo si hace falta por la música..

M: Hemos aprendido mucho de ellos y creo que a la inversa también ha sucedido. Ha sido una gira muy bonita. A nivel de infraestructura tiene muchos sacrificios económicos pero queríamos darnos el gusto y merece la pena.

¿Cuál es el nexo de unión de la generación de música independiente que ha logrado el éxito sin los intermediarios comerciales?

M: Sin lugar a dudas, la honestidad. Creo que prácticamente todas las bandas de la escena independiente española son gente honesta que se ha dedicado a la música con pasión, con mucha nobleza y mucho talento. La mezcla de todo ello ha resultado que empezaran a salir discos buenos. En estos últimos 3 o 4 años ha estallado la escena independiente porque había gente que estaba buscando una música que no estaba en los medios masivos y la encontró en los festivales, en los clubs, en algunos medios más inquietos y se fue haciendo grande la bola. En estos momentos  podemos estar hablando de una escena musical en España que está gozando de una salud inédita desde los años 80 y que además va a más, es muy bonito. Lo hemos construido entre todos: músicos, prensa, promotores…

Ha sido una gira algo accidentada en Latinoamérica, tuvieron que cancelar algunas fechas por problemas de salud. ¿Qué siente un grupo cuando tiene que cancelar un concierto?

M: Yo lloré porque era el causante…

B: De hecho tuvimos casi que convencerlo para que los anulara, era muy evidente que si íbamos su problema de salud se podía volver algo crónico. Estuvo hasta el último momento dudando y sufriendo mucho.

M: Tuvimos que suspender fechas que ya hemos recuperado. Yo quería ir aunque fuera en una camilla [risas], pero mis compañeros me dijeron con mucho amor que lo peor de todo es romper la cuerda y no poder volver a tocar. Lograron amarrarme a la cama y que no nos moviéramos, lo cual agradezco.

B: Siempre que pasa algo así te quedas con un mal sabor de boca, pero nuestros seguidores lo entendieron a la perfección.

Incluso en la nota que enviaron salía una foto suya en la camilla.

M: Lo hicimos porque muchas veces cuando los artistas suspenden conciertos mucha gente piensa mal, que están de parranda [risas], pero así nadie dudó.

Hablando de romper la cuerda, cuenta Bernard Summer [líder de New Order] en su biografía que es difícil no dejarse llevar como artista por los excesos ¿Cómo se sobrevive una década al ambiente y la fiesta que rodea la música?

B: Ha habido temporadas [risas]. En nuestro oficio se trabaja de noche y hasta tarde, en ciertos ambientes… A veces tienes que ponerle cabeza y pararte. Si sales y bebes cada noche, si te pasas… Al final lo acabas pagando. Con el  tiempo vas aprendiendo a controlarte.

M: Puedes llegar a hacer malos conciertos, y le faltas al respeto a tu público, eso no puede ser. Tienes que salir cada noche a tope con la cabeza en su sitio.

Esa ha sido una de sus señas de identidad.

M: Sí, y cuando teniendo cierta posición en España nos hemos ido a Latinoamérica a tocar en salas pequeñas lo hemos hecho con todo el amor del mundo y dándolo todo cada noche. Ahí radica parte de la magia del Dorian, jamás hemos hecho un concierto funcionarial. Alguna vez hemos estado cansados por la gira y a la que nos ponemos a tocar en la tercera canción se nos ha olvidado.


¿No sintieron presión al versionar A cualquier otra parte? Es todo un himno para todo este movimiento indie.

M: Nos acercamos con mucho respeto, es una de esas vacas sagradas que hay que ir con cuidado de cómo se tocan. Belly hizo unos arreglos de cuerda que nos dieron el diapasón de cómo iba a ser la versión.

B: Así como hubo otras canciones que pedían una revisión profunda, en el caso de esta no modificamos tanto la estructura y el enfoque, respeta bastante la original. Me gustan mucho la versión y la original, tienen un feeling muy diferente. La original es más sombría y esta tiene un punto más alegre.

El dinero nunca ha sido nuestra prioridad, ni siquiera cuando nos ha faltado"

Ara es una de las nuevas canciones, habla de cómo ha cambiado Barcelona en los últimos años ¿Qué queda de la ciudad en la que vivieron?

M: Ara es un inventario de todas las cosas que nos molestan tanto de la clase política española como la catalana, entre ellas todo el clientelismo que se puso en marcha en los años del pelotazo entre políticos, empresarios, diputaciones…. Toda esa mierda que nos ha llevado a donde estamos. Algunos ayuntamientos machacaron a los promotores musicales, a las salas de conciertos y la cultura en Barcelona porque había que convertirla en un escaparate al turismo... De todas esas cosas habla Ara.

Tuvimos la fortuna de vivir una Barcelona que venía de la resaca postolímpica, en la cual  se limpió su cara después de ser maltratada por el franquismo, en la que los edificios estaban tan llenos de mierda que eran de color negro. En esa resaca se abrieron espacios de libertad, como por ejemplo la posibilidad de hacer raves clandestinas en naves industriales dedicadas al indie y al tecno de calidad, había artistas plásticos, ateneos culturales, proliferaron los clubs, la prensa musical gratuita, todo eso se permitió. A partir de 2004 se empiezan a inflar los precios de los locales, se prohíben las licencias para hacer directos, se persigue la vida nocturna porque había que limpiarla de indeseables para que vinieran los  turistas a echarse una foto. Eso provoco que camináramos a esta Barcelona de postal que quiere ser Venecia y que los barceloneses no queremos. Veamos qué pasa ahora con nuestras alcaldesas…

¿Tienen esperanza en ellas?

M: Creo que en esta vida las cosas se demuestran con hechos, dentro de 4 años haremos balance y veremos.

¿Entonces no tienen sueños neoliberales, como dice la canción?

M: Ni hemos tenido, ni hemos sido personas preocupadas por ganar dinero, nunca ha sido una prioridad ni cuando ha faltado, y mucho. Creo que en estos últimos años, desde los 80 hasta la crisis las sociedades occidentales se han dejado llevar por el tema del libre mercado, el dinero por el dinero, y se fue dejando la ética y la política de lado. Ha tenido que estallar la crisis para que nos demos cuenta de que había que recuperar la plaza y construir entre todos. En los últimos años esta obsesión por el dinero ha empezado a ser mal vista después de tres décadas en las que se había glorificado.

¿Latinoamérica tiene ese punto de vuelta a las raíces?

M: Latinoamérica se mueve a dos velocidades: por un lado hay una parte de la población (clases medias y bajas) en las cuales encuentras esta humanidad, esta empatía, esta hospitalidad y el orgullo de su tierra. Por otro lado, hay otra Latinoamérica, la del neoliberalismo y la pasta porque también hay mucho dinero allí, pero en manos de unos pocos. Esos pocos son igual de sinvergüenzas que los que te puedes encontrar en Inglaterra o España… Allí todavía se dialoga mucho y se vive mucho en la calle, más que aquí.

¿Dorian aguantará otros diez años y un día?

B: Creo que sí, hay ganas de decir cosas, veo ilusión y mucho empuje… Somos muy inquietos.

M: El grupo está muy lejos de haber dado ningún síntoma de agotamiento. En realidad nunca nos planteamos las cosas a más de dos años vista. Cuando las personas nos metemos en la cabeza el hacer planes a largo término pecamos de soberbia, no sabemos si vamos a estar vivos el mes que viene, ¿cómo vamos a pensar en 10 años? Es mejor ser humilde, planteándolo a medio corto plazo y conseguir tus objetivos con alegría, humildad y mucho trabajo. Esa es la clave por la que hemos hecho 10 años.

¿Y el próximo objetivo?

M: Nos gustaría hacer carrera en países en los que todavía no hayamos estado, seguir descubriendo lugares… Nos mantiene vivos como banda ver cosas nuevas. Y seguir aprendiendo técnicas de sonido y producción, como las que hemos aprendido en los dos últimos discos.