Tres nuevas ejecuciones en Japón
El país asiático ha aplicado ya la pena capital en 57 ocasiones. En la imagen, un grupo de policías. AGENCIAS
Tres presos fueron ahorcados hoy en Japón, lo que eleva a diez la cifra de ejecutados en los últimos nueve meses, desde que Shinzo Abe fue nombrado primer ministro y concluyó la moratoria oficiosa en la aplicación de la pena de muerte en el país. Es la segunda vez que se aplica la pena capital en 2007, desde que en abril otros tres presos fueron ejecutados, y la tercera desde diciembre, cuando el día de Navidad se ajustició a cuatro prisioneros , dos de ellos de más de 70 años.

La ejecución de hoy ha sido acogida con indiferencia general por la sociedad japonesa y tan sólo algunos colectivos se mostraron abiertamente en contra de la decisión. 2007 es ya el año con más ejecuciones en este país desde 1998 y el titular de Justicia, Jinen Negase, se ha convertido ya en el ministro que más penas máximas ha firmado desde hace casi quince años, con diez.

Japón retomó la aplicación de la pena capital en 1993, tras una moratoria de cuatro años
Makuto Tedanaka, presidente de Amnistía Internacional en Japón, asegura que el Gobierno "mata todos los años a una pequeña cantidad de presos" en ajusticiamientos que se llevan a cabo con secretismo, siempre mediante la horca y de los que se avisa sólo con horas de antelación a los prisioneros.

Hoy, fiel a esas prácticas, el Ministerio de Justicia llevó a cabo esas tres ejecuciones y, sólo después, comunicó los ajusticiamientos, aunque sin informar en ningún momento sobre las identidades de los reos. No obstante, según la agencia nipona Kyodo, los presos ejecutados son Hifumi Takezawa, condenado por un triple asesinato, Yoshio Iwamoto, autor de dos asesinatos, y Kozo Segawa, también en la cárcel por un doble asesinato.

Apoyo mayoritario a la pena capital

Con las tres penas máximas de hoy, el Estado nipón ha ejecutado a 57 presos, según las estadísticas oficiales, frente a los 400 reos ajusticiados que ha alcanzado hoy el estado de Texas , desde que en 1982 se reimplantó en Estados Unidos la pena de muerte. Desde 1989 y durante casi cuatro años hubo una moratoria en Japón pero la aplicación de la pena máxima se retomó en 1993, cuando fueron ejecutadas siete personas.

Según las estadísticas de Amnistía Internacional, alrededor del 80% de los japoneses está a favor de la pena de muerte. Sólo algunos colectivos levantaron hoy su voz contra las últimas ejecuciones, además de Amnistía Internacional.