El alcalde de La Herrera ve un problema de seguridad
El alcalde, Pablo Escobar, ve un problema de seguridad EFE

Tres centenares de inmigrantes rumanos abandonaron ayer por la tarde el campamento que habían instalado desde hace varias semanas junto al acueducto Tajo-Segura en La Herrera (Albacete) tras la llegada de una treintena de agentes antidisturbios de la Guardia Civil.

En el lugar permanecen muchos enseres del asentamiento y una quincena de inmigrantes, que relataron que los agentes, vestidos de negro y con casco, acudieron en seis todoterrenos pasadas las 19:00 horas y comenzaron a pedirles la documentación y a solicitarles que se marcharan.

La Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha dijo que se había incrementado ayer la presencia de efectivos de la Guardia Civil en la zona para "evitar enfrentamientos" entre los vecinos del pueblo y los inmigrantes rumanos. El operativo de la Guardia Civil comprende un área de varios municipios, ya que en otros próximos como Balazote y Barrax también se han instalado asentamientos similares este verano y en años anteriores.

El alcalde de La Herrera, Pablo Escobar, dijo que la caída de un vehículo sin ocupantes al acueducto esta tarde "reafirma el problema de seguridad" del que ayer alertó al delegado del Gobierno, Máximo Díaz-Cano, en una reunión en la que éste le emplazó a solicitar por escrito el desalojo del asentamiento.

Lamentaban el desalojo sin que se haya encontrado una solución para el problema, como una ubicación alternativa

Escobar aseguró que no ha tenido tiempo aún de remitir el documento y que lo enviaría por fax mañana por la mañana. El grupo de inmigrantes que no ha abandonado el asentamiento en la ribera del acueducto, junto a muchos colchones, ropa y mantas de los cientos de compañeros que se han ido, señaló que no tienen dónde ir y que tendrán que buscar algún lugar próximo donde acampar.

"Aquí al menos teníamos agua", dijo uno de ellos tras explicar que junto a sus familiares estuvo en asentamientos anteriores en otros municipios. Javier Macellán y María José Aguilar, voluntarios de la asociación Colectivo de Ayuda al Inmigrante, que se encuentran junto a la quincena de inmigrantes que permanecen en el campamento, dijeron que lamentaban el desalojo sin que se haya encontrado una solución para el problema, como una ubicación alternativa.

Según los representantes del Colectivo de Ayuda al Inmigrante, la mayoría de los rumanos desconoce que no les podían obligar a abandonar la zona y que sólo podían pedirles la documentación e invitarles a irse.

El delegado del Gobierno dijo ayer a periodistas en Toledo, tras la reunión con el alcalde, que infracciones administrativas cometidas como acampar en el dominio público hidráulico de las proximidades del acueducto o realizar fuegos conllevan multas, pero no el uso de la fuerza.

Durante la tarde, efectivos del cuerpo de Bomberos de Albacete y del Servicio de Extinción de Incendios (SEPEI) trabajaron en la retirada de un vehículo que cayó sin ocupantes al acueducto en las proximidades del asentamiento, un suceso similar a otro ocurrido hace varios días.

"Habría que tomar una solución en serio", dijo el alcalde de La Herrera a Efe al señalar que tras un desalojo "puede que se muevan a otro pueblo".

Desde julio Pablo Escobar ha advertido de la preocupación entre los 400 vecinos del pueblo por la presencia en las afueras, junto al acueducto, de los inmigrantes, que, según sus cálculos, fueron en un principio unos 2.000 y posteriormente la cifra se ha ido reduciendo hasta menos de 500 que permanecían los últimos días.

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