Pisco sigue sin luz ni agua una semana después del terremoto
La situación sigue siendo precaria. (REUTERS) REUTERS/Enrique Castro-Mendivil

Las autoridades peruanas han descartado la posibilidad de encontrar más supervivientes una semana después del terremoto que devastó la costa central del país y dejó, según cifras oficiales, 513 muertos y miles de heridos y damnificados.

Mientras las labores se centran en el reparto de ayuda y la asistencia a los damnificados, el primer balance económico efectuado por el Gobierno apunta a que el terremoto tendrá un impacto de 0,3 puntos en el crecimiento económico del país, que estaba previsto para este año en un 7,9%, mientras el costo directo de la tragedia ha sido cifrado en 230 millones de dólares.

Pisco sigue sin luz ni agua

Los servicios básicos en las ciudades de Ica, Cañete y Chincha, todas ellas al sur de Lima, comienzan a recuperarse poco a poco, mientras que Pisco, cuya infraestructura quedó completamente destruida, sigue sin luz ni agua pese a los esfuerzos de las brigadas de reparación.

Gran parte de la población de Pisco sobrevive en campamentos instalados en diversos sectores de la ciudad, a cuyo aeropuerto sigue fluyendo ayuda procedente de muchos países.

La acción de los voluntarios internacionales se concentra ahora en la atención sanitaria para las víctimas y los pobladores, cuyos principales problemas son las afecciones respiratorias y diarreas.

El Ministerio de Salud ha alertado, además, a la población sobre la presencia de arañas venenosas entre los escombros.

Al tiempo que los servicios de rescate comienzan a adentrarse en lugares apartados en busca de cadáveres, los restos de la iglesia de San Clemente de Pisco, donde murieron 148 personas, fueron derruidos para evitar la caída de la endeble ruina.