Urdangarin aparta a la infanta y al rey emérito de sus negocios y asegura que su firma se falsificó

  • El exduque concluye su declaración después de tres días.
  • "Yo custodiaba la visa de Aizoon de mi esposa", asegura el acusado; dice que ella conocía "vagamente" su actividad y que él tomaba las "decisiones".
  • Sobre el safari en África, el 'coaching' y otros gastos, declara que él entregaba "todos los tiques" a su secretaria y se decidía qué se contabilizaba.
  • Las preguntas del abogado de Torres se dirigen a demostrar la tutela total de la Casa del Rey y que los trabajos de Nóos sí se llevaron a cabo.
  • "Nunca he sido consciente de ningún delito fiscal o falta", afirma.
  • La infanta Cristina dice que "confía en la inocencia" de su marido.
  • BLOG: 'Las claves no verbales de Urdangarin y la infanta', por Alicia Martos.
Imagen de Iñaki Urdangarin a través del monitor de la sala de prensa de la EBAP, donde continúa el juicio por el caso Nóos.
Imagen de Iñaki Urdangarin a través del monitor de la sala de prensa de la EBAP, donde continúa el juicio por el caso Nóos.
Cati Cladera / EFE
El acusado en el juicio Nóos Iñaki Urdangarin ha vuelto a exculpar a su esposa, la infanta Cristina de Borbón, de todas sus actividades en Nóos y Aizoon. Ha dicho ante las preguntas de Manos Limpias, en su tercer día consecutivo de interrogatorio, que ella conocía "vagamente" lo que él hacía, pero que las decisiones las tomaba en solitario. Además, ha añadido que su esposa no tenía las claves de la tarjeta de crédito de Aizoon, por  lo que no podía usarla.

En un lado, la infanta Cristina, el rey, Diego Torres y él mismo. En el otro, los hermanos Tejeiro, García Revenga, los asesores reales y la secretaria. Así es la división que ha terminado de pulir este jueves el acusado Iñaki Urdangarin para el universo Nóos.

Una línea roja que separa a los que no hacían ni sabían o creían que todo estaba bien —"Nunca he sido consciente de ningún delito"— frente a los que manejaban, gestionaban y supervisaban.

El tercer día de interrogatorios en Palma de Mallorca al exduque en el juicio de Nóos ha sido el más sorprendente. Ha comenzado con la exculpación total de Cristina de Borbón—ella conocía "vagamente" sus actividades, él lo decidía "todo"— y ha terminado, para sorpresa de los presentes en sala, con una revelación del acusado: su firma, ha declarado, se falsificó varias veces en documentos presentados ante notario.

Durante esta jornada han intervenido la letrada de Manos Limpias, el abogado de Diego Torres, el de la infanta y la defensa del exduque. Todas sus cuestiones han contribuido a aclarar conceptos, pero también han protagonizado giros curiosos —y tensos— en la trama.

Quizá el momento más embarazoso, que ha provocado un fuerte malestar en el tribunal —y una suspensión de la sesión—, ha sido la exhibición por parte de Virginia López, letrada de Manos Limpias, de un correo electrónico enviado por Urdangarin al rey Juan Carlos, en el que le pedía ayuda para conseguir personalidades para el Valencia Summit. Inmediatamente, aunque justo después de que el acusado hubiera reconocido su autoría, se ha advertido que la prueba había sido "inadmitida expresamente" en la causa. La abogada se ha disculpado por el "error".

No ha sido su única "equivocación". La defensa de la infanta la ha acusado de querer confundir a Urdangarin al preguntarle por una lista muy concreta de gastos personales del matrimonio supuestamente cargados a Aizoon: compras en supermercados, en tiendas de ropa, etc. Esos gastos, ha corroborado después Urdangarin —no se dio cuenta al principio, ha declarado—, se cargaron a la cuenta común de gastos del matrimonio y no a la sociedad. La letrada ha vuelto a disculparse, aunque ha señalado que los tiques "están en la causa".

"Obedecían" a García Revenga

Urdangarin ha dicho este jueves de forma clara que el rey Juan Carlos "en ningún momento" intervino en sus negocios o en los de su esposa. No le ha quedado más remedio que admitir, sin embargo, que sí supo de algunas cosas.

Manos Limpias le ha mostrado otro correo, este obrante en la causa, sobre la posible captación de un nuevo equipo de vela para la Copa América. "Su majestad el Rey fue informado por su afición e involucración en el mundo de la vela", ha explicado el exduque. Se ha podido escuchar otra pregunta comprometedora, sobre el préstamo de 1,2 millones de eurosque Juan Carlos le hizo a su hija para la compra del palacete de Pedralbes. Ha sido cortada en seco ante la protesta del abogado de la infanta por no tener que ver "con el objeto de imputación".

Urdangarin se ha reafirmado en la supervisión de la Casa del Rey. Ha llegado a decir que Torres y él "obedecían" a Carlos García Revenga y que tanto él como los asesores jurídico y fiscal de la familia real estaban al tanto de todo. El letrado de Torres, Manuel González Peeters, de hecho, le ha enseñado varios correos electrónicos que avalaban esta versión con comentarios y consultas constantes. Urdangarin ha confirmado también que el equipo de seguridad de la Casa hacía "barridos en los teléfonos y ordenadores" del Instituto Nóos.

Nadie contaba, no obstante, con el as que el fiscal Horrach se guardaba bajo la manga. Urdangarin declaró en la instrucción que la Casa del Rey no "asesoró, autorizó o avaló" sus actividades. ¿Por qué dice ahora justo lo contrario?, le ha inquirido. El exduque se ha justificado argumentando que entonces no tenía "pruebas documentales" que lo refutaran. Urdangarin ha mantenido en estos tres días que se fue de Nóos "sin papeles" y que tiempo después ha podido acceder a documentación. Por ejemplo, correos aportados por Torres.

"Custodiaba" la tarjeta visa de la infanta

A su esposa, de nuevo, la ha dejado aparte. Lo más importante que ha dicho sobre ella es que nunca utilizó la visa de empresa que tenía a su nombre en Aizoon. Él custodiaba la tarjeta de su mujer, ha declarado, "Solo la podía usar yo, mi secretaria o las personas que estaban a mi alrededor", ha añadido. También se ha atribuido la entrega a su secretaria de "todos los tiques" de gastos que no se efectuaban con visa.

Eso —estrictamente— en cuanto al matrimonio, porque ha confirmado que los escoltas de ambos hacían compras para las que, o bien se les facilitaba dinero por anticipado, o bien se les restituía después. Era "cómodo", ha explicado, ya que por temas de seguridad estas personas se encargaban constantemente, entre otras cosas, de llenar el depósito de los vehículos, revisar las ruedas, etc. "¿Era Aizoon la caja única de su familia?", le ha preguntado la letrada López; "No, era una sociedad para canalizar mis honorarios", ha insistido el acusado.

Urdangarin ha descargado en su secretaria, Julita Cuquerella, y en sus asesores —los hermanos Tejeiro— la decisión de qué gastos se metían en la contabilidad de Aizoon y cuáles no, porque él, ha dicho, los pasaba "todos". Entre esos gastos, le ha enumerado la letrada, había un coaching para la infanta (6.672 euros), un libro de Harry Potter, cajas de vino o un safari en África con toda la familia. Si algo "se hizo mal", ha dicho, se "reparará".

No hablaban "de trabajo"

El exduque ha afirmado que había dos visas en Aizoon porque el banco lo consideró así y ha insinuado que su secretaria y personas de su entorno las utilizaban a veces. "¿Me está diciendo que otras personas pagaban con su tarjeta personal y falsificaban su firma?", le ha preguntado López, a lo que el acusado ha respondido con un vago "Mi secretaria la usaba para comprar electrónicamente billetes de avión...".

A su esposa la ha exculpado hasta tal punto que ha identificado las siglas S.E. en una factura como "Su Excelencia", pero ha asegurado con firmeza: "Soy yo".

"No hablábamos de trabajo (solo en ocasiones "relevantes"). Los temas económicos siempre los he llevado yo (...) Yo era el administrador único de Aizoon (..) Me hacía ilusión que ella estuviera", ha reiterado durante todo el día. La infanta no tenía firma en las cuentas ni "poderes" en la empresa, ha afirmado a preguntas del letrado de su esposa, ni sabía cuál era la estructura o la gestión de Aizoon. Urdangarin ha negado que se repartieran dividendos o que pagaran al servicio doméstico "en negro". "Casi nunca le ponía en copia" en los correos.

Sí ha admitido, sobre ella, un "error": que firmara como arrendadora y como arrendataria en el contrato de alquiler de su vivienda de la calle Elisenda de Pinós de Barcelona como sede social de Aizoon. Y ha habido una contradicción: en la instrucción dijo que su esposa acudía a las juntas de Nóos; ahora ha señalado que no hubo juntas aunque se firmaran actas.

Interrogatorio 'no invasivo' del abogado de Torres

Varias defensas, como la de Pepote Ballester, han optado por no preguntar al exduque. Sí lo ha hecho, y de forma muy específica y no invasiva, Manuel González Peeters, letrado de Diego Torres.

Con sus preguntas ha intentado poner de manifiesto tres cosas: demostrar la amplia trayectoria profesional de Urdangarin en el terreno de la gestión deportiva, la consultoría y la actividad empresarial; demostrar que los trabajos de Nóos se realizaron; y, una vez más, demostrar que la Casa del Rey estaba al tanto de todo. Ha sido cuando Urdangarin ha afirmado que tanto él como Torres "obedecían" a García Revenga.

Sobre Miguel y Marco Tejeiro, Urdangarin ha vuelto a insistir en que "siempre" ha confiado en "su criterio y sus actuaciones". Marco, ha dicho, se ocupaba de "todo lo que era referente a la contabilidad" en Nóos y, junto a su hermano Miguel, "llevaba" Aizoon.

El acusado ha vuelto a incurrir este jueves en contradicciones. Ha declarado que "cree que no" le daba instrucciones a Marco Tejeiro para confeccionar las facturas que giraba Aizoon contra Nóos. Sin embargo, en la instrucción reconoció que le daba "indicaciones". Ha dicho, asimismo, que la movilidad laboral de Tejeiro, su paso de una empresa a otra en Nóos, la decidían Marco y su hermano Miguel, mientras que en la instrucción señaló a Torres.

A Torres lo señaló también en la instrucción como el que decidió la cuantía del canon de 900.000 euros del patrocinio Valencia Summit; ahora 'lo desconoce'. Por último, ha negado que, tal y como declaró el exvicealcalde de Valencia Alfonso Grau, la exalcaldesa Rita Barberá le aconsejara que presentara el proyecto del Valencia Summit a la Fundación Turismo.

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