La segunda jornada del debate de investidura ha vivido su mayor momento de tensión durante el turno de réplica de Pablo Iglesias al candidato socialista a la presidencia, Pedro Sánchez.

El líder de Podemos, durante su intervención desde el escaño, ha defendido que a diferencia de la posición mantenida por el secretario general del PSOE, "sí existe una mayoría de izquierda" junto a otros partidos como Compromis e IU y que estos cuatro partidos sumarían "más que Ciudadanos y el PP juntos".

Les vamos a decir las verdades a la caraPero en ese momento, Iglesias ha argumentado que si no pactan con su partido es por presiones externas: "A usted le han prohibido gobernar con nosotros. Se lo dijo Felipe González [que pactara con C's y PP], el que tiene el pasado manchado de cal viva".

Esta frase del líder de Podemos ha revolucionada a la bancada socialista, que ha protestado ostensiblemente. "Les vamos a decir las verdades a la cara", ha continuado Iglesias para posteriormente, debido a que las protestas no remitían, ha pedido amparo al presidente del Congreso para poder terminar.

Sin embargo, no ha encontrado la comprensión de Patxi López, a quien ha tuteado: "No le he quitado la palabra, usted había sobrepasado su tiempo", le ha respondido el presidente del Congreso, hablándole de usted. "Lo que no se puede admitir en esta Cámara es el insulto, ni la descalificación, ni el grito por el grito. Cada uno sabrá cuándo sobrepasa el respeto y la educación y acaba en el insulto. No caigamos en el insulto y en la descalificación".

"Cal viva", una referencia a los GAL

Durante su réplica y también desde el escaño, Pedro Sánchez ha declarado sentirse "muy orgulloso de Felipe González". El expresidente del Gobierno, desde 1983 a 1996, convivió durante los primeros años de su mandato con la guerra sucia del GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) contra la banda terrorista ETA.

Algunos cargos de Interior como José Barrionuevo y Rafael Vera fueron condenados por financiar las actividades de esta banda con fondos reservados del ministerio de Interior y algunos de los implicados —entre ellos el líder de la banda, el ex subcomisario José Amedo—, acusaron a González de conocer y fomentar la actividad del GAL.

La banda mató a 27 personas durante sus cuatro años de existencia. Entre ellos los etarras Lasa y Zabala, que fueron torturados  enterrados en "cal viva", de ahí al referencia usada por Iglesias en su intervención en el Congreso.