Narratofilia. La narratofilia (de narrato-narración y filia-amor por) pertenecen a este grupo las personas que consiguen su excitación sexual y alcanzan el orgasmo sólo: hablando de las excelencias de su desempeño sexual, de su vida sexual, de la calidad y hechuras de sus genitales, contando chistes subidos de tono, leyendo relatos eróticos, o novelas de contenido sexual al compañero/a de cama. Pertenecen a este grupo también los que necesitan para excitarse y alcanzar el orgasmo ir avanzando la jugada a la pareja durante la relación sexual.

Nasofilia. Se llama así a la excitación provocada por mirar, lamer o chupar la nariz de la pareja. La nariz en muchas culturas es un apéndice mucho más erótico que otras partes del cuerpo como los esquimales y los siux que frotan sus narices al comenzar las relaciones sexuales pero no se besan en la boca.

Necrofilia. Se llama así a la atracción erótica por los cadáveres o las personas en estado de coma. El necrófilo considera que los cadáveres no pueden rechazarle por lo tanto se siente seguro con esta relación. La película de Almodóvar "Hable con ella" recrea un hecho real en el que un empleado de un hospital mantenía relaciones sexuales con las mujeres en coma, se descubrieron los hecho cuando una de ellas quedó embarazada. En Valencia se dio el caso de una mujer drogodependiente que fue dada por muerta y "resucitó" mientras el empleado de la funeraria estaba teniendo relaciones con ella. Algunas prostitutas ofrecen servicios a necrófilos, presentándose maquillada como un cadáver y permaneciendo completamente quieta y callada durante el coito.

Ninfofilia. También denominado Lolitismo la ninfofilia es la atracción que algunos hombres sienten por las adolescentes o las niñas que están a punto de tener su primera regla. La palabra ninfa proviene del griego y con ella se definía a las mujeres que aún no habían tenido hijos. Dependiendo del momento de la cultura solía ir de siete u ocho años hasta doce o trece. Su equivalente masculino se llama efebofilia, porque la palabra efebo es en griego el equivalente masculino de ninfa. Los hombres dejaban de ser efebos cuando les salía la barba. Hasta hace poco tiempo, en nuestra cultura, la edad de consentimiento para el matrimonio eran los diez años para una mujer y los doce para un hombre. Se piensa que las personas adultas que desean a las ninfas y los efebos son personas inseguras que pretenden “modelar” a su pareja y siendo los primeros evitan las comparaciones.

 

Diccionario Sexológico

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