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Una empleada en su puesto de trabajo. GTRES

Dado que el puesto de trabajo no está exento de distracciones, algunas empresas están empezando a formar a sus empleados en el mindfulness. Se trata de una técnica basada en la relajación budista, que ayuda a mantener la atención plena, consciente e intencionada en el momento presente.

De ese modo se evita perder el rendimiento laboral. De hecho, practicándolo, y tras un prologando tiempo de ejecución de ejercicios de manera diaria, el mindfulness podría aumentar hasta en un 20% el tiempo de concentración y con ello la plena productividad en el ámbito laboral.

El 5% de los trabajadores practica esta técnica para mejorar su productividad

Las investigaciones sostienen que en España el promedio del tiempo que cada empleado pierde en distracciones es de una hora y media al día. Esto se traduce en 8 horas semanales, o lo que es lo mismo, se desaprovecha el 20% de la jornada laboral. Sin embargo, según un estudio realizado por Adecco, solo el 5% de los trabajadores españoles practica esta técnica para mejorar su productividad, a pesar de que las empresas que llevan a cabo este tipo de programas reducen en un 78% las bajas por ansiedad, estrés o depresión de sus trabajadores.

El mindfulness requiere ejercitarlo de manera continuada. Claro que sus efectos no se empiezan a notar hasta pasadas las ocho semanas desde que se inician los hábitos de concentración plena. Pero sus beneficios van más allá de la mejora del rendimiento laboral.

De hecho, esta técnica consigue reducir la sensación de estrés en el trabajo en un 65% de los casos. Otros logros que se le otorgan son la mejora de la inteligencia emocional y la mejor conciliación del sueño. Son elementos fundamentales para la salud y que responden a una óptima gestión de las inquietudes y preocupaciones personales y a una mejora de la calidad de vida.