Admite que se inviritó en productos opacos
El hijo mayor del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, Jordi Pujol Ferrusola, en los juzgados.  ATLAS

El hijo mayor del expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol Ferrusola, reconoció ante la Audiencia Nacional haber pedido a los directivos del banco andorrano Andbank que destruyeran la documentación con información de sus cuentas y que no figurase en el sistema informático de la entidad.

En su declaración del jueves 11 de marzo de más de tres horas a la que ha tenido acceso Europa Press, al preguntarle el magistrado José de la Mata por qué lo pidió, lo justificó así: "Ellos --responsables del banco-- siempre me habían dicho que los documentos estaban en vigor 20 años" y luego se destruían.

"Por eso les digo: ¿Por qué no aplican lo que están diciendo?", relató Pujol Ferrusola al juez, y añadió que los responsables bancarios le explicaron lo que ha denominado letra pequeña, esto es, que los 20 años empiezan a contarse a partir del último movimiento que hubiera hecho en las cuentas.

"¿Aparte del deseo loable de que se respetara la normativa administrativa bancaria de conservación de documentos, había otra finalidad por la que usted quería que se destruyera información?", insistió De la Mata, a lo que Jordi Pujol Ferrusola negó que hubiera otra razón.

Estas comunicaciones con los responsables bancarios se produjeron en 2010 después de que la exnovia de Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, le acusase de llevar maletines con billetes a Andorra, tal y como le recordó el juez durante el interrogatorio.

Esta declaración de hijo mayor del expresidente se produjo a petición propia, un día después de que declarasen como investigados su padre y su madre, Marta Ferrusola, aunque esta se negó a declarar.

Pujol Ferrusola insistió, a preguntas de su abogado, en defender la versión familiar de que la fortuna que ocultaron en Andorra durante más de 30 años sin declarar tiene su origen en un "legado" del padre del expresidente para los siete hermanos y para Marta Ferrusola.

Relató que, cuando su abuelo murió en septiembre de 1980, sus padres les dijeron que tenían este legado, y el primogénito dijo que se encargó de gestionarlo desde 1990; desde este año hasta 2014 él fue el responsable de ir haciendo transferencias a sus hermanos de la rentabilidad de los productos financieros donde invertían, mientras que a su madre se le daba casi siempre en efectivo.

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