Sergio Pazos: "En un 'CQC' hoy podríamos dar a todos porque todos se lo merecen"

  • El actor gallego interpreta a un psiquiatra algo desequilibrado en 'Diablillos Rojos' una obra tierna y llena de bromas sobre la locura y las relaciones.
  • Compagina su papel en el teatro con su aparición en 'Cuéntame...'.
Sergio Pazos, caracterizado para la comedia 'Diablillos Rojos'.
Sergio Pazos, caracterizado para la comedia 'Diablillos Rojos'.
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La comedia de teatro Diablillos Rojos (hasta el 27 de marzo en el Teatro Amaya de Madrid) cuenta con varios alicientes: Es la primera vez que Beatriz Carvajal trabaja con su hija, Montse Pla y además, Beatriz acaba de cumplir 50 años en los escenarios.

También hay dibujos de los diablillos, de la mano de José Gallego, la mitad de Gallego y Rey y por supuesto, que la co-protagoniza Sergio Pazos, que compagina su papel en el teatro con el de Pepe en Cuéntame cómo pasó.

¿Qué es Diablillos Rojos?

Es una comedia tierna, un poco loca, sobre locos y cuerdos. Tiene un ritmo trepidante y se juega con la delgada línea entre la locura y la cordura y con cómo lo que parecen más cuerdos pueden ser los que están más locos y cómo los enfermos pueden estar mucho más cerca de la realidad.

Se tratan dos casos reales, uno es el síndrome de Cotard, en este caso de una persona llamada Andrés que piensa que es ingrávido (Juanjo Cucalón) y lleva una máquina de escribir para no salir volando. Y luego está Beatriz Carbajal que interpreta a la Toñi, que tras un ataque de histeria es tratada por un psiquiatra que soy yo.

¿Y cómo ese psiquiatra suyo?

Es un psiquiatra un poco atípico, un poco hipocondríaco, histérico, nervioso, muy cariñoso con los pacientes, pero que está pasando por su propio trauma.

Decía que es una historia tierna...

Sí. Toñi y Andrés se encuentran en el hospital y gracias a la amistad que crean se dan cuenta de que se están curando gracias al amor. El amor lo cura todo.

¿Eso es verdad? ¿El amor lo cura todo?

Es un baluarte fundamental, el amor entendido de una forma amplia, el amor familiar, el de tu pareja, el de un amigo... Hay que tener un grupo de confianza para que cuando no sabes por dónde tirar, te orienten.

Y sin embargo el amor se ha llegado a describir como una enfermedad mental...

Es que podría llegar a serlo. Por un choque de conceptos, porque nos hacen egoístas y materialistas y el amor es generosidad. Te haces desconfiado y cuesta desprotegerse y entregarse a la otra persona. El amor es una apuesta y es una apuesta a la larga en la que hay que confiar, pero vivimos en una sociedad de inmediatez y la desconfianza.

Es raro que no estemos todos locos...

Hay personas que en algún momento de su vida la cabecita les hace crack, porque vivimos un momento de crisis, de valores perdidos, de poca solidaridad, de aislamiento. Son enfermedades que pueden aparecer por esta sociedad enferma, que lleva una velocidad muy agresiva y hay gente a la que no le da tiempo a coger el autobús.

En la obra Beatriz Carvajal tiene unos diablillos rojos que le obligan a hacer cosas... ¿Qué le obligan a hacer a usted sus diablillos?

Mis diablillos me tiran a coger la bici, ir a la Casa de Campo a hacer bicicleta. Tengo unos diablillos muy tranquilos últimamente.

 Así que no le hace falta el angelito blanco en el hombro derecho...

De momento, no, estoy muy centradito. Aunque en esta profesión tenemos nuestros diablillos rojos, como el continuo miedo a no tener trabajo. Es una profesión en la que el 80% de los profesionales no trabaja regularmente. Estás currando seis meses y para los otros seis tienes que haber ahorrado. Eso y el 21% del IVA cultural, a ver si se entiende que la cultura es fundamental para que la gente sea crítica, tenga criterio y piense por sí misma.

¿Quién disfruta más la obra?

Es una obra de teatro en la que, siendo para todos, el público femenino maduro se encuentra muy identificado, porque ven a una persona como ellas que recupera la sexualidad, que tiene orgasmos, que tiene ganas de utilizar su cuerpo, por lo que rompe ese tabú.

¿Qué es lo más raro que le ha pasado en un hospital?

Que me dieran el alta (risas). En realidad no voy mucho, porque eso de comer marisco en Galicia y cerdo y cocido y grelos... te pone que no enfermas ni para atrás.

¿Esa es la clave para estar sano?

La clave es el humor. Es levantarse de buenas todas las mañanas, sonreír. No hay que dejar que nos amarguen la vida. Hay que ser feliz y sonreír a los demás.

¿Cuándo se es famoso es más fácil o difícil ir al hospital o a hacer un trámite administrativo?

Bueno, alguna vez vas a algo y te conocen y te dicen "¿qué necesitas?" y si es algo pequeño o rápido, pues te ayudan. A lo mejor no deberíamos dejarnos hacer, pero si es una cosa pequeña se agradece que te ayuden.

¿Y la fama qué tal?

Bueno, tampoco soy Imanol Arias, que casi no puede ni salir a la calle (risas). Yo salgo a los bares, me saluda la gente... alguna noche te dan la tabarra, pero con educación es una maravilla que te reconozcan.

Las canas le vienen genial para ambos personajes...

Es una batalla que yo tenía. El pelo canoso es heredado y me lo tapaba un poco y en una peli me obligaron a ponérmelo negro del todo y me quedé así y todos me decían que me dejara las canas, pero estando entonces en los 40 me parecía que me hacían mayor. Al final me las dejé y soy el tío más feliz del mundo. Ahora soy un madurito atractivo (risas).

¿Y el acento gallego se lo quita o se lo deja?

En teoría todos los actores debemos ser capaces de hablar en tono neutro, para hacer cualquier personaje. Si lo tuviera muy cerrado, me cerraría puertas, pero ahora haciendo a Pepe, que es "agallegado" viene bien. Yo soy muy feliz con mi acento y a la gente le encanta.

Pepe es bastante manitas, ¿comparte eso con él?

Sí, los gallegos que hemos mamado pueblo, con animales, que hemos ido al campo... sabemos un poco hacer de todo. En el rural gallego hay que ser medio veterinario, medio electricista, medio mecánico... tienen que hacerlo todo ellos. Mi padre y yo hacíamos los muebles y lo arreglábamos todos.

¿Nos hace falta 'CQC' hoy en día?

Sí, claro que sí. Además, en este caso podríamos tocar todos los palos, no sólo el partido que gobierna. Hoy le podríamos dar a todos y se lo merecen todos.

¿No ha vuelto porque es un programa incómodo para las cadenas?

Los medios hoy en día tienen una línea editorial y un capital detrás... quizá sea por eso.

BIO:Sergio Pazos (Ourense, 1965) ha ejercido de humorista y actor, aunque saltó a la fama como reportero del programa CQC, en el que estuvo siete años.

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