Barcelona será el puerto base del barco más grande del mundo

  • En el astillero francés de Saint-Nazaire se ultima la construcción del Harmony of the Seas, el buque de pasajeros más grande construído hasta la fecha.
  • Esta gigantesca nave de 227.000 toneladas tendrá capacidad para 6.400 pasajeros.
  • Llegará el 5 de junio a la Ciudad Condal, que será su puerto base durante 2016.
El barco crucero 'Harmony of the Seas' en el muelle del puerto de Saint-Nazaire (Francia), donde se está terminando su construcción.
El barco crucero 'Harmony of the Seas' en el muelle del puerto de Saint-Nazaire (Francia), donde se está terminando su construcción.
ROYAL CARRIBBEAN

Cerca de tres años de trabajo y un coste aproximado de mil millones de dólares. Tras estas cifras asoma una mastodóntica obra de ingeniería naval próxima a batir récords. En el astillero STX de Saint-Nazaire, en la Bretaña francesa, se ultima estos días la construcción del crucero Harmony of the seas, el que será el barco de pasajeros más grande del mundo.

El esqueleto de acero del inmenso buque empezó a tomar forma en febrero de 2015 en el dique seco del astillero galo, que en junio se llenó de agua para trasladar su cubierta metálica exterior al muelle del puerto.

Allí continúa ahora la segunda fase de construcción: las obras en su interior. Ya a flote, el nuevo miembro de la clase de cruceros Oasis, de la compañía estadounidense Royal Caribbean International, espera paciente su debut en mayo de 2016, cuando será trasladado a Barcelona para su inauguración oficial.

La Ciudad Condal será su puerto base durante toda la temporada 2016. El Harmony of the Seas realizará su viaje inaugural el próximo 5 de junio y hará cruceros de siete noches por el Mediterráneo desde el puerto catalán antes de cruzar el Atlántico. Ya en noviembre, el barco se trasladará a Fort Lauderdale (conocida como la Venecia americana por su sistema de canales), en Miami, donde viajará por el Caribe.

Hermano mayor de los cruceros Oasis of the Seas y Allure of the Seas mide un metro más de manga que sus gemelos, lo que lo convierte en el mayor crucero fabricado hasta la fecha. De cerca sus dimensiones estremecen: 361 metros de eslora (longitud), 66 metros de manga (anchura) y 9 metros de calado (la parte del casco que queda sumergida), a los que hay que sumar casi 50 metros de altura entre los nueve pisos del barco y otros tres de terrazas y cubiertas.

Cuatro hélices transversales con 7.500 caballos de potencia cada una harán que este coloso de 227.000 toneladas atraviese los mares a una velocidad de crucero de 22 nudos. A bordo 24 ascensores, 16 cubiertas y 2.747 camarotes (entre ellos una docena de suites de lujo) albergarán a un total de 6.410 pasajeros, además de a las 2.394 personas que formarán la tripulación.

Una ciudad flotante

En el interior del faraónico buque todavía huele a cemento, pintura y aguarrás. Los cables serpentean en los techos y los kilómetros de moqueta aguardan protegidos por un plástico mientras se dan los últimos retoques a la nave. Unos 5.000 trabajadores y entre 50 y 60 supervisores se emplean duro para que el proyecto cumpla su plazo de entrega "previsto para el 29 de abril", explica Gianluca Corneli, director de hotel del barco.

Recorriendo las entrañas de esta ciudad flotante cuesta imaginar que, una vez acabado, el barco estará vertebrado en un total de siete vecindarios y contará con 20 restaurantes y 15 bares y salones. Estará coronado en la parte superior por tres toboganes acuáticos de diferentes recorridos para mayores y pequeños.

Entre otros elementos, el buque exhibe una pista para corredores, un casino, un Bionic Bar donde dos robots servirán cócteles con la mayor precisión, una cancha de baloncesto, una pista de patinaje sobre hielo, un mini campo de golf, un spa, varias piscinas exteriores, un bar-ascensor que sube y baja entre cubiertas, un teatro donde se representarán obras de Broadway como Grease y el tobogán más alto del mundo en alta mar, de más de 40 metros.

El proyecto no queda atrás en innovación tecnológica e incorpora el sistema Voom, la conexión a internet más rápida de alta mar. A través de las pulserás WoWBands los pasajeros podrán abrir su camarote, reservar mesa en un restaurante o consumir a bordo gracias a la tecnología RFID.

El majestuoso barco estadounidense mantiene además los balcones virtuales en los camarotes interiores que no cuentan con ventanas. Y ante la prensa internacional, su jefe de proyecto presume de haber instalado un scrubber, es decir, una depuradora que limpia los gases contaminantes de la nave antes de expulsarlos al mar.

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