Millán Salcedo firma, dirige y protagoniza En mis trece, un espectáculo que él mismo define como "una ensalada" en la que la actualidad se "salpimenta" con sus ocurrencias (los viernes en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, del 19 de febrero al 18 de marzo).

¿Qué es 'En Mis Trece'?
No es un espectáculo, es un "chow" y mi pretensión es hacer "de reír", porque es lo único que sé hacer y usarlo como terapia, porque para mí eso es un escenario: una terapia. No se trata de hacer un repaso de mi carrera, pero sí es una ensalada en la que se salpimenta la actualidad, que ya es un show en su misma, con homenajes, con cosas que hacía en otros shows... mantengo una línea. En Mis Trece es en mis trece.

Así que es usted cabezón...
Cabezón pero de verdad, no me cabe casi ningún gorro. Antes iba más de gorra, porque en esta profesión cuando eres mediático te van invitando en todos los sitios... todavía me invitan, pero menos.

¿Cuál fue el inicio de esa carrera?
Me recuerdo actuando desde pequeñajo, me llamaban figuritas y siempre estaba sorprendiendo a mi familia y a mis amigos del internado. Recuerdo haber cantado el "pichi" con un ducados que me dieron, y haber estado el coro... siempre he estado subiéndome a un escenario. Pienso seguir haciendo el ganso muchos años más.

¿Qué parte de la obra le gusta más hacer?
La que viene una vez que me espanto las mariposillas del estómago, porque no somos robots y antes de salir oyes el rugido del patio de butacas y dices "madre mía, para qué trabajaré yo en esto". Pero cuando salgo ya me convierto en una fiera.

Usted lo escribe, dirige y protagoniza... un Juan Palomo en toda regla.
Es que cuando eres muy famoso te dan la oportunidad de hacer de todo, hasta de publicar libros y qué vas a decir, ¿que no?

Yo me atrevo a dirigir la filarmónica de Murcia ¿Le propusieron un Interviú, por ejemplo?
No, pero me ofrecí el otro día para salir en la contraportada del AS. Me entrevistaron y les dije que me pusieran en bikini, habría estado de puta madre.

¿No tiene ni un becario para echarle la culpa si algo sale mal?
Pobres becarios siempre se les echa la culpa de todo. Bastante tienen con lo suyo, porque bastante maltrato se le da a la juventud. Equivocarse es de humanos.

¿El humor mejora o empeora con la edad?
Yo tengo la edad que tengo porque la vida pasa, pero mi cabeza va por otro lado. Por eso no quiero participar en Tu cara me suena, porque creo que no es mi momento. Para una parodia de vez en cuando, sí, pero ahí hay unos potros salvajes que no veas cómo arrean, es una maravilla verles.

A usted nunca se le ha dado mal cantar...
Afino y soy osado. He cantado hasta zarzuelas. Me bandeo bien después de mucho ensayo y mucho sacrificio, pero técnica y calidad no tengo.

¿El morro ayuda a sacar adelante las cosas?
Yo me atrevo a dirigir la filarmónica de Murcia (risas).

¿Y eso de ser osado va ligado al humor?
Claro, es que si no le echas un poco de jetilla y de cara... no te comes nada.

¿Recuerda alguna vez en que el morro le haya sacado de un apuro?
Pues cuando estuvimos con Madonna. Si no le llego a echar morro esa entrevista no se puede emitir, porque Madonna fue muy borde.

¿Hacerle el perrito a Madonna puede estar entre los momentos cumbres de la televisión en España?
Yo dudo mucho que en su trayectoria algún entrevistador se le echara encima y empezara a ladrar. Es más, si a mí me dicen que tengo que ir a hacer eso, no voy. Menuda es.

¿Les dijeron algo después de eso?
¡Se volvió un encanto! Ella fue una borde total todo el tiempo, mascando chicle... hasta dudábamos de que fuera ella. Pero cuando le hizo gracia aquello ya se volvió un encanto. Nos dio besos... recuerdo que le dije "I Love You, Madonna" y ella me dijo con aquellas pupilas azules suyas "Thank you".

Lo que mejor supimos hacer fue retirarnos a tiempo ¿Le miró raro?
Me pareció que me contestó como diciendo "estoy muy jodida en esta jaula de oro, me siento atrapada, estoy harta de tener que hacer cosas que no quiero".

Con Martes y 13 llegaron a lo más alto...
Parece que sí. Pero lo que mejor supimos hacer fue retirarnos a tiempo. Lo dejamos porque no podíamos más. Yo estuve 40 días ingresado en una clínica y allí fue cuando me di cuenta de que se me había ido la olla.

¿Demasiada presión?
Es que de verdad os lo digo, ser gracioso oficial y ejercer de ello las 24 horas del día es algo que no se lo deseo a nadie.

¿Y cómo se lleva el valle después de la cumbre?
Bien. Cuando ya me recuperé dije "ahora, a vivir de las rentas". Pero no puedes, no porque no te dé, porque total, para lo que yo necesito, que no tengo hijos, al menos que yo sepa... pero yo tengo mi alma en los escenarios y lo necesitaba.

Pero una vez sí le sacaron un hijo...
Sí, una señora en un programa, que decía que su hijo era hijo mío porque hacía gorgoritos priii preee. Era genético.

Hay quien se queja de que los famosos no sean simpáticos cuando les paran por la calle...
Es que si no lo entienden es cosa de ellos. Todo el mundo no podemos ser graciosos 24 horas al día. A lo mejor en ese momento tú tienes dolor de muelas, o estas mal del estómago o un chicle que no sabes dónde pegarlo y no respondes a su expectativa. Yo intento siempre llevarme bien con todo el mundo.

¿Le han imitado mucho?
Pues será feo que lo diga, pero veo muchas cosas que son de aquellos años. Se debería mencionar más la fuente, porque si no suena a piratilla. Hay quien hace un chiste de Gila y no lo dice.

¿Es duro trabajar en el humor, se disfruta más o se sufre?
Es un sufrimiento bastante gordo, sobre todo levantarse para trabajar, como todo el mundo. Lo que pasa es que lo nuestro se lleva mejor porque nos gusta. A mí me dicen que tengo un bolo y ya tengo un norte. Me encanta ir de pueblo en pueblo, como los titiriteros.

Hablando de titiriteros, ¿tiene límites el arte?
Lo que no se puede hacer es engañar. Si hay niños de por medio... En general el humor no debería tener límites, es el único oxígeno respirable, no se le pueden poner puertas. Primero hay que escuchar. Si sales vestido de militar ya piensan que te metes con El ejército. Y no.

No podía uno meterse ni con la corona ni con la iglesia ¿Alguna vez le censuraron algún chiste?
Sí. No podía uno meterse ni con la corona ni con la iglesia, porque sabías que te lo quitaban. Te daban consejos paternalistas en el sentido de "qué necesidad tenéis vosotros de esto...". O llegabas a casa y resultaba que una parte la habían cortado.

¿Algún caso concreto?
Sí, una vez hicimos montajes de las parejas más absurdas y surrealistas para celebrar San Valentín. Una de ellas era el Rey con Rappel. Pues llegó el día de la emisión y habían quitado la cara del Rey y habían puesto la cara del Conde Lequio...

(Suena su móvil)

Es Spielberg, sé que es él, que es muy pesado, pero yo no hago Tiburón 6.

Hablemos de la empanadilla...
Fue una casualidad, como casi todo en nuestra trayectoria. Lo de las empanadillas lo hicimos porque falló una cosa que habíamos ensayado y por no descabalar la escaleta, hicimos aquello. Salió la empanadilla y Móstoles como podían haber salido otras cosas.

También fue así su primera vez como Martes y 13...
Sí, fuimos en el 78 a pedir trabajo a un sitio y nos dijeron, "¿queréis actuar ahora?" y le echamos valor y lo hicimos.

¿Y el gag de la monja en una bicicleta sin sillín?
Eso fue elegido como el quinto momento más importante de la TV española. Y eso sí que podía ser irreverente. Eso se lo tomaron con humor. Disfruté mucho haciendo ese gag porque no tenía sillín. Fuimos a una finca privada donde nos colamos y lo grabamos. Las vacas me miraban diciendo "¿esto qué és?"

La canción "maricón de España" también pudo ser polémica...
De un modo casual con ese pasodoble se consiguió abrir una puerta, se contribuyó a conseguir ciertas cosas.

¿Vamos a ver otro especial de Nochevieja de Martes y 13?
Pues no lo sé. Nos hablan a Josema y a mí de volver, lo cual es un placer y un orgullo. Creo que si lo hiciéramos iba a ser un éxito de audiencia, por el morbo, pero nos iban a poner a caldo, porque si hacemos lo de siempre, por hacer lo de siempre. Y si no, dirán que antes éramos mejores.

¿Cuánto hay de leyenda en eso de se llevaban mal?
Es verdad que hubo una época en que nos llevábamos muy mal, no nos podíamos ni ver de la saturación. Si hubiéramos ido a juicio el juez habría dictaminado "X", nos habría dado la razón a los dos. Ha pasado el tiempo, eso se ha enfriado y seguimos teniendo trato con el móvil, a veces quedamos... Nos queremos, han sido muchos años. Hay un poso de cariño.

BIO: Nació en 1954 en Brazatortas (Ciudad Real), localidad natal también de Antonio Gala, autor de Las cítaras colgadas de los árboles, en cuyo estreno actuó Millán Salcedo.