La Junta de Andalucía ha indicado este lunes que sólo 985 onubenses que recibieron herencias en 2015 tuvieron que pagar el Impuesto de Sucesiones, según los datos oficiales de la Agencia Tributaria de Andalucía. Por tanto, del total de 15.673 autoliquidaciones presentadas en la provincia, 14.688 herederos no abonaron nada por este impuesto.

Según ha informado en una nota de prensa, en el conjunto de Andalucía, sólo un siete por ciento de las autoliquidaciones presentadas obligaron al pago, esto es, de los 267.553 andaluces que presentaron la declaración del Impuesto sobre Sucesiones, 248.066 no tuvieron que pagar nada por heredar y únicamente 19.487 salieron a abonar, que se corresponden a las rentas y patrimonios más elevados. En el caso específico de herencias de padres a hijos, sólo un tres por ciento tuvo que pagar por su herencia.

En los supuestos de renuncia a la herencia, el principal motivo aducido fue que el bien heredado tenía cargas hipotecarias o deudas elevadas que el heredero no estaba en condiciones o prefería no asumir. Es decir, que las deudas de la herencia eran mayores que los beneficios.

Respecto a la movilidad entre comunidades autónomas y provincias, los datos ponen de manifiesto que obedece a motivos laborales y no a la presión fiscal. Así en 2014, los contribuyentes andaluces que cambiaron de domicilio en los dos años previos a la tributación por el Impuestos sobre Sucesiones fueron un 0,11 por ciento, en concreto 81 personas. De ellas, sólo 17 personas trasladaron su domicilio a Madrid.

Las oficinas de Huelva en las que se presentaron declaraciones de herencia en las que resultó alguna cantidad a pagar fueron la Gerencia Provincial de Huelva (365 autoliquidaciones), y las oficinas liquidadoras de Aracena (169), La Palma del Condado (156), Valverde del Camino (156), Ayamonte (104) y Moguer (34).

Han recordado que Sucesiones es un impuesto ligado al sistema de financiación autonómica, que el Estado cedió a las comunidades autónomas como parte del modelo para que financiaran la educación y la sanidad. De ahí que el Gobierno andaluz considere que no puede eliminarse el impuesto sin disponer de otra fuente alternativa de recursos y sin reformar el modelo de financiación autonómica que perjudica a Andalucía, porque sería una medida que sólo beneficiaría a los más ricos.

Dado que se trata de un impuesto estatal cedido a las comunidades, el Gobierno central ha dispuesto "de cuatro años de legislatura para plantear su eliminación y aprobarla utilizando la mayoría absoluta que tenía en el Congreso de los Diputados".

No obstante, "la Junta de Andalucía, en virtud del compromiso de investidura de la presidenta Susana Díaz, está abordando un análisis del impuesto que permita reformarlo y mejorar su progresividad para corregir el error de salto y proteger a las clases medias y trabajadoras".

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