Ban Ki Moon
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha tenido una activa participación en la prolongación del mandato de la ONU en Irak (ARCHIVO). ARCHIVO

El Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado este viernes una resolución que amplía la presencia de la organización internacional en Irak, con el fin de favorecer el diálogo político regional, la reconciliación nacional y afrontar la crisis humanitaria que vive el país.

La ONU redujo sus efectivos en 2003 a raíz de un atentado

La resolución, aprobada por unanimidad de los 15 miembros del máximo órgano de las Naciones Unidas y presentada por EEUU y el Reino Unido, promueve las negociaciones políticas entre los diversos grupos étnicos y religiosos.

Asimismo, favorece el diálogo regional sobre asuntos que interesan a Irak y sus vecinos, como los problemas de seguridad fronteriza, de energía y de los refugiados.

Con la aprobación del Consejo de Seguridad, se amplía por un año el mandato de la Misión de Asistencia para Irak de la ONU (UNAMI), que expiraba este viernes, y aumenta sus responsabilidades de asistencia al Gobierno iraquí.

Nuevas responsabilidades

Bajo la nueva propuesta, la ONU ayudará y asesorará al Gobierno de Bagdad a fomentar el diálogo político y la reconciliación nacional, la revisión de la Constitución y la organización de elecciones, entre otros asuntos.

Asimismo, aumenta sus responsabilidades en la asistencia humanitaria y la reconstrucción de Irak, al encargarle ayudar al Gobierno a proporcionar servicios básicos a la población, coordinar la asistencia económica internacional y fomentar un crecimiento sostenido de la economía.

Washington hizo público hace tiempo su deseo de que la ONU desempeñara un papel más activo en Bagdad, y así se lo transmitió el presidente de EEUU, George W. Bush, al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su primera reunión en enero pasado.

La ONU tuvo que retirar a la mayoría de sus empleados en el país árabe después del atentado perpetrado contra su sede en Bagdad en agosto de 2003, en el que murieron 22 personas, entre ellos el representante especial en Irak, el diplomático brasileño Sergio Vieira de Mello.