Hórreo convertido en alojamiento
Uno de los hórreos gallegos que se van a convertir en alojamientos. Walk&Hórreo

Mientras haya techo, cualquier espacio puede ser una vivienda. Arquitectos o no, muchos son capaces de ver las cosas con nuevos ojos. En esto de la vivienda todo se puede reconvertir. De ese modo, un faro, un hórreo o un palomar pueden tener nueva vida como hogar.

En 2013, el estudio de arquitectura Elii le dio la vuelta a un viejo palomar de Madrid. Invirtió seis meses para que sus 57 metros cuadrados dieran sitio a un apartamento, repartido en sus dos plantas. No es precisamente grande; de hecho, al final son 20 metros cuadrados habitables por planta. De modo que los de Elii aplicaron un sistema que permite que los espacios puedan reconfigurarse. Así, paneles móviles pueden compartimentar el espacio o convertirlo en una sola estancia.

Un hórreo tampoco es lo que se dice un espacio grande. Fueron durante siglos una construcción auxiliar indispensable en la vida campesina del norte de la Península (Galicia, provincia de León, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y norte de Portugal). El hórreo más largo de Galicia es el de Araño (Rianxo) con 37 metros de longitud y el de mayor capacidad –en Poio– tiene un volumen interior de 123 m³.

A un americano lo que más le había llamado la atención de Galicia eran 'esas casas con patas'Pero los hórreos hace tiempo que dejaron de ser imprescindibles. Muchos se han abandonado. Se estima que se conservan en Galicia unos 30.000 hórreos, 10.000 en Asturias, unos 400 en León, 30 en Cantabria, unos 20 en Navarra y cantidades casi testimoniales en el País Vasco. Para no dejarles morir, algunos han recuperado los hórreos dándoles nuevo uso. Es el caso del arquitecto madrileño Nacho Gías, con una gran experiencia en la rehabilitación de edificios históricos en París y Londres, que ha ideado un proyecto para restaurar hórreos en ruinas, situados en el entorno del Camino de Santiago, y convertirlos en acogedores albergues de peregrinos.

Gías explica a EFE que, siendo los hórreos "un elemento clave del patrimonio histórico y cultural de España", no hay muchas ayudas para su propio mantenimiento. De modo que el proyecto se ha alimentado de una campaña de pequeños mecenazgos. Ello ha hecho posible recuperar un hórreo de Carboeiro (Lugo).

”Yo estaba en Estados Unidos, con un americano que recientemente había estado de visita en el norte de España, y me dijo que lo que más le había llamado la atención eran 'esas casas con patas' que allí vio”, cuenta el arquitecto. Se trataba de que esas patas tuvieran nuevamente sentido. Así, Walk&Hórreo quiso incidir en la actividad económica convirtiendo los hórreos en destinos turísticos de calidad. El reto en sí ha sido un éxito y ya son muchos los dueños de hórreos que se han puesto en contacto con Gías y con su equipo con el propósito de ofrecer su propiedad para una cuidada rehabilitación.

Faros, en primera línea de playa

Con el mismo horizonte, lograr su rentabilidad a través del turismo, los faros  también están siendo reconvertidos. A su favor, su situación: en indiscutible primera línea de playa. En España, el proyecto “Faros de España” del Ministerio de Fomento quiere potenciar su desarrollo sostenible. Hasta el momento, Puertos del Estado ha recibido 11 peticiones de operadores privados para convertir faros de España fundamentalmente en establecimientos hoteleros.

El Faro de Illa Pancha fue el primero en recibir permiso para albergar un hotelLas peticiones recibidas se extienden, entre otros, a faros del archipiélago balear, Alicante, concretamente en la isla de Tabarca y el cabo de San Antonio, Almería, Cádiz y Galicia. En esta comunidad, el Faro de Illa Pancha (Lugo) fue el primero en recibir permiso del Gobierno para albergar un hotel.

Otro de los primeros es el histórico Faro de Trafalgar, situado en Barbate (Cádiz). Será un hotel con encanto, de sólo tres habitaciones, y un centro de interpretación en el que se aprenda sobre una de las más famosas batallas navales de la historia y se disfrute de sus vistas. Tanto el centro como el hotel podrían abrir sus puertas el próximo verano.

Esta iniciativa es muy frecuente en otros países de Europa. Sólo en Noruega hay más de 50 faros históricos que se han reconvertido para el turismo. También destacan como destinos para quienes quieran alquilar uno de estos alojamientos Irlanda, Escocia, Inglaterra y Croacia, el país mediterráneo que más está explotando turísticamente sus faros.

Vivir en un vagón de tren

Los vagones de tren también pueden ser un alojamiento. Los centerares de vagones en desuso de Renfe pueden quedar anclados para paradójicamente tener así una segunda vida. Miguel Huidobro fundó hace años Wagonstill, una empresa que se dedica a transformarlos en hogares.

Regularmente, Renfe se deshace de sus vagones antiguos, que pueden comprarse en subasta por entre 10.000 (los de mercancías) y 25.000 euros (los de viajeros). La empresa de Huidobro los compra y restaura para convertirlos en viviendas o lo que pida el cliente. El precio final está en unos 50.000 euros. Renacen así como casas con ruedas, de una superficie de entre 24 y 34 metros cuadrados, de uno o dos dormitorios, con o sin cocina, y un baño.