La medida se ha tomado «por precaución», según fuentes vaticanas. Poco antes, la Santa Sede había asegurado que la salud del Pontífice, de 84 años, no revestía especiales problemas y que incluso le había desaparecido la fiebre, aunque no la tos. El Papa había suspendido todas sus actividades desde el pasado domingo, cuando empezó a sentirse enfermo.

La salud de Juan Pablo II ha sufrido un progresivo deterioro. Al párkinson y la artritis se unen, entre otras muchas dolencias, la extirpación de un tumor benigno en el colon, que sufrió en 1992, y una prótesis de cadera que se le colocó en 1994. El Pontificado de Juan Pablo II es el tercero más largo de la historia.