Taira Nono llegó a España hace diez años con el único objetivo de convertirse en torero. Estando en Tokio, su ciudad natal, Taira vio un reportaje en televisión sobre el mundo taurino y su larga tradición en España. Desde ese momento, supo que quería ser matador.

Taira comenzó a trabajar en el mercado de Tokio como pescadero para ahorrar dinero y viajar a España. Como él mismo comenta, "pasé de tendero a novillero en cuestión de semanas". Su familia no entendía como el joven, que por entonces tenía 24 años, iba a dejarlo todo en Japón para cumplir su sueño.

Después de cuatro años trabajando, consiguió reunir el dinero suficiente para viajar a nuestro país. Cuando llegó al aeropuerto de Barajas, lo primero que Taira hizo fue comprarse una revista de toros. En pleno mes de enero, fuera de la temporada taurina, le resultó muy complicado encontrar un festival o una corrida donde dar el primer paso.

Recorrió varias ciudades españolas en busca de una oportunidad hasta que recaló en Lucena del Puerto (Huelva). En la plaza de toros de la localidad conoció a varios novilleros que le ayudaron a abrirse camino, y desde entonces comenzó a entrenar con ellos en distintos pueblos de la provincia onubense.

En su debut, salió a torear con una luxación de hombro. Cortó una oreja.

Taira recuerda que los principios fueron muy duros; no tenía los papeles y sin la documentación legal no podía comenzar a torear como profesional. Durante el primer año, Taira estuvo en España ocho meses. Al no tener permiso de residencia ni de trabajo sólo podía quedarse como turista durante 90 días.

Por eso, tuvo que solicitar un permiso especial para prolongar su estancia en España. Después, viajó a Japón para seguir trabajando y ahorrar de nuevo dinero para volver a nuestro país.

Dos años después de llegar por primera vez a nuestro país, y con ayuda de una familia onubense, Taira Nono consiguió la documentación legal que le permitía quedarse en España y conseguir el carné de novillero.

Ese mismo año debutó en la Plaza de La Merced de Huelva con una oreja y la ovación del público. Taira salió al ruedo lesionado. Tres días antes, mató por primera vez a un novillo en un campo de Trigueros. Tuvo una cogida y sufrió una luxación de hombro que le llevó al hospital. Los médicos le aconsejaron que no toreara, pero para Taira era su primera corrida y su gran oportunidad para darse a conocer y no la iba a dejar escapar.

Taira saltó a los ruedos como espontáneo. La policía lo sacó de la plaza entre los aplausos del público

Duro comienzo

Todo lo que Taira sabe sobre el mundo taurino lo ha aprendido con la ayuda de un novillero de Almonaster la Real que lo acogió cuando llegó a Huelva. Después de debutar como novillero en La Merced, Taira Nono estuvo tres años sin poder torear en los ruedos porque no salió ningún festejo donde pudiera seguir practicando.

Sin dinero y sin apoderado, Taira comenzó a trabajar en el campo como recolector de naranjas. El resto del tiempo lo pasaba entrenando duro pero seguía sin encontrar una nueva oportunidad para torear como profesional.

Fue entonces, en el año 2002, cuando decidió saltar a los ruedos como espontáneo. Fue en la plaza de toros de Huelva cuando, después de que una res fuera declarada inválida, salió al albero con su muleta. De rodillas frente al toro, dio unos pases antes de que la policía lo sacara de allí entre los aplausos del público.

Él mismo ha bordado los trajes de luces que espera lucir el día de su alternativa

Taira salió en todas las cadenas de televisión españolas. La noticia llegó hasta Asia y América donde se hacían eco de la hazaña de este singular novillero. A partir de entonces, Taira consiguió torear en algunas novilladas; pasó de tres festejos en 2003 hasta los 12 en 2006. Ahora, espera poder debutar con picadores.

El camino está siendo difícil porque las novilladas sin picadores se reservan para los chavales de las escuelas taurinas. Taira tiene que pagarse todos los gastos cada vez que salta al ruedo. Pero a pesar de estas adversidades, sigue entrenando cada día con sus compañeros de La Merced con la ilusión de convertirse pronto en matador.

Él mismo se ha bordado dos trajes de luces que espera estrenar el día que tome la alternativa. Taira se imagina ese día como el más especial de su vida, en la plaza de La Merced de Huelva, su plaza.

Un onubense más

Taira reconoce que se siente muy orgulloso de ser conocido como "el torero japonés de Huelva". Desde que llegó a la ciudad, se ha adaptado perfectamente a unas costumbres que son muy distintas a las de Japón. Taira se confiesa un enamorado del flamenco y si tuviera que quedarse con algo, elegiría la playa, la gente y la comida de Huelva.

En Japón, su historia aparece en un libro de texto infantil

Cada día, antes de cenar se va al puente Sifón para correr y mantenerse en forma. Una de las pocas cosas que le queda por descubrir es la noche onubense. Taira no sale por los bares de la capital, no bebe ni fuma para conservar su forma física y poder levantarse temprano para entrenar.

El novillero tiene como referentes a Morante de la Puebla, José Tomás y Enrique Ponce. Taira considera que hay muchos buenos toreros y demasiada competencia. Por eso, todavía no ha encontrado un apoderado para que le organice las novilladas y le ayude a consolidarse en el mundo del toreo. Si salen a la venta toros baratos, Taira los compra para torear a puerta cerrada en el campo y seguir perfeccionando así su técnica.

Aunque casi siempre está en Huelva, Taira aprovecha el fin de año para ir a Japón y ver a su familia, a su novia y a sus amigos. En su ciudad, ya ha se ha convertido en un auténtico héroe. Su historia aparece en un libro de texto infantil contando la aventura del joven que lo dejó todo para convertirse en torero en España.

Taira reconoce que no está saliendo en los medios como antes, pero es optimista y cree que su día llegará y entonces volverá a salir otra vez en las televisiones del mundo como el primer matador oriental de toda la historia.

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