Parte de lo recaudado con las tradicionales rosquillas de San Blas que todos los años por estas fechas pone a la venta la parroquia de La Magdalena irá destinado al arreglo de la techumbre de la galería que rodea el patio de abluciones y que se derrumbó el pasado 7 de enero.

Así lo ha confirmado a Europa Press el párroco Agustín Rodríguez al señalar que lo que se obtiene de la venta de estas rosquillas que se venden bendecidas, y que cuentan con gran aceptación entre los jiennenses, se destina a cuestiones extraordinarias fuera del presupuesto de la parroquia como puede ser la ayuda de emergencia a algunas familias del barrio y también para gastos extra de mantenimiento como es en este caso el arreglo de la techumbre.

Los bomberos de Jaén tuvieron que intervenir en la iglesia de La Magdalena a principios del mes de enero después de que parte de la techumbre de la galería que rodea el patio de abluciones se hubiera derrumbado. El patio es un anexo al templo y es una de las construcciones más antiguas de la ciudad.

El patio de abluciones pertenece a la antigua mezquita del siglo VIII construida por Abderramán II. Sobre la mezquita se levantó la iglesia de La Magdalena en el siglo XVI, lo que la convierte en una de las joyas arquitectónicas de la capital jiennense que aúna restos arquitectónicos romanos, musulmanes y cristianos. De hecho, la antigua mezquita se construyó sobre restos de época romano.

Desde el 26 de enero y hasta el 3 de febrero, festividad de San Blas, se han estado vendiendo rosquillas en la parroquia. "Todavía no hemos echado cuentas, pero lo normal es que vendamos entre 4.000 y 5.000 bolsas de rosquillas", ha dicho Rodríguez. Al precio de un euro la bolsa, esto supondrá unos 5.000 euros que irán a parar, entre otras cuestiones, al arreglo de la techumbre.

Desde el Obispado se ha indicado a Europa Press que el proyecto de reparación todavía no está redactado y que están esperando a recibir directrices de los técnicos de Cultura de la Junta de Andalucía para que iniciar la redacción del proyecto. Será el Obispado con su propio arquitecto el que elabore el proyecto que guiará la intervención para la rehabilitación de la cubierta.

Agustín Rodríguez ha indicado también que se está al habla con instituciones y entidades para que colaboren en el arreglo ya que, aunque todavía no está cuantificada la inversión que se va a necesitar, en la parroquia son conscientes de que superará con mucho la cantidad que puedan destinar por la venta de rosquillas.

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