La carpa del Teatro de la Estación
La carpa del Teatro de la Estación, con capacidad para 600 personas. TEATRO PRINCIPE PIO

Siempre se habla de la crisis del teatro. Es raro encontrar a alguien del mundillo que no anime a que más gente vaya a las salas o que se queje de la poca atención que se le presta. Sin embargo, es una tendencia que está cambiando, quizá en ese movimiento cíclico que tienen casi todas las cosas. Los espectadores aumentan en los ultimos años, se abren nuevas salas y se crean nuevos espectáculos. El teatro abre, aún más, sus puertas.

El Anuario SGAE de las artes escénicas, musicales y audiovisuales de 2015 revelaba que en 2014 aumentó el número de espectadores en representaciones teatrales, hasta los 12,08 millones, es decir, 920.000 espectadores más que en 2013.

Por su parte, la Encuesta de hábitos y prácticas culturales 2014-2015 del Ministerio de Cultura destacaba que un 23,2% de la población de 15 años en adelante va al teatro habitualmente, lo que supone 4,2 puntos porcentuales más que en 2011.

La gestión cultural en España necesita una revolución teatral En estos aumentos los jóvenes tienen un papel fundamental: presentan tasas de participación cultural más altas prácticamente en todos los ámbitos culturales, según la encuesta, y visitan más museos, monumentos, asisten más a espectáculos en directo, leen más, van más a bibliotecas... Esta alta participación decrece en intensidad al aumentar la edad de manera sistemática.

Sea como fuere, en los últimos meses y en paralelo con el aumento de la demanda se han producido una serie de aperturas de locales, sobre todo en Madrid (acumula el 31,8% de todas las representaciones) y Barcelona (21,7%), pero también en ciudades como Valencia o Sevilla.

Uno de los mayores ejemplos es el proyecto del Gran Teatro Príncipe Pío, que ocupará la estación de trenes del Norte en Madrid, abandonada durante años y que para finales de 2017 se convertirá en un gran teatro con capacidad para 2000 espectadores y que estará rodeado por un gran complejo dedicado al teatro, con la primera Escuela Fama de europa, dos salas de representación más pequeñas e incluso un banco dedicado en exclusiva a la financiación de espectáculos.

Mientras avanzan las obras, una spiegeltent se ha instalado frente al edificio. Es una carpa de origen alemán, de estilo barroco, construida en madera y decorada con espejos. Luis Álvarez, director del Gran Teatro Príncipe Pío (y su creador junto a José Mota y Santiago Segura)explica que "la gestión cultural en España necesita una revolución teatral, absorber la globalización".

Confirma el productor que "los nuevos espectáculos atraen a un público nuevo" y que hay "una renovación" entre los espectadores. Esa renovación pasa por diversificar la oferta, como hace ver Jorge de las Heras, promotor y director artístico de los Teatros Luchana, que abrieron hace ocho meses en el edificio que ocuparon los cines del mismo nombre, en Madrid.

La mayor sensibilidad de compra está en la entrada de hasta 10 euros Su programación ocupa "un espacio intermedio entre las salas de teatro alternativo y las de teatro tradicional" y sus cuatro salas, con representaciones simultáneas "ofrecen a las compañías una continuidad, a la vez que garantizan una rotación en la programación". Así, se puede elegir entre teatro emergente, comercial o familiar o las propuestas más "golfas", como cabaret o humor.

El llamado IVA cultural, que grava los espectáculos con un 21% de impuestos, produjo un impacto en el precio y en la asistencia a las salas, pero también "forzó a repensar los modelos de negocio y llevó al nacimiento de cosas nuevas", según la experiencia de Jorge de las Heras.

Siguiendo la estela de estas aperturas en la capital (a la que habría que sumar la reapertura del Teatro de la Comedia), está la reforma de los históricos cines Comedia de Passeig de Gràcia, que volverán a ofrecer teatro a partir de otoño de 2016, con tres salas que combinarán el cine y las artes escénicas. En Valencia, reabrió recientemente el Teatro el Musical, en pleno barrio de El Cabanyal, que es además un símbolo vecinal. También se ha adaptado a la escena el antiguo convento de Santa Clara, en Sevilla, que tras siglos de desuso ahora acoge eventos culturales.

El dinero ya no es una excusa

Los estudios de los promotores de los Teatros Luchana concluyeron que la mayor sensibilidad de compra está en la entrada de hasta 10 euros y el 72% está ubicada por debajo de los 15 euros. En la actualidad, el precio medio que pagan los espectadores por ver funciones en la capital asciende a 25 euros.

Por eso en sus teatros se adaptó el modelo para ofrecer esa orquilla de precios. En el Gran Teatro Príncipe Pío han importado el modelo anglosajón del abono anual, con el que por 50 euros se puede ir a 20 espectáculos diferentes al año, cuantas veces se quiera.